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Aquellos que conocen la
tradición hindú de los darshan o
encuentros con los grandes maestros
realizados, se sorprenderán al ver a Amma
abrazando amorosamente a la gente. Es
la mejor forma para relajar nuestra compostura y comunicarnos
afectivamente.
El amor constituye nuestra
naturaleza intrínseca, pero hace falta una práctica constante para que
se revele. El estudio no es suficiente.
Desde su
ashram de Amritapuri, en Kerala, y a través de
sus numerosos viajes expande ese mensaje sencillo de amor y caridad, que
ha sido especialmente valorado por la ONU, donde ha intervenido en
diversas ocasiones.
A lo largo de veinte años de
servicio infatigable, Amma ha aconsejado y consolado a personas de todas
las procedencias geográficas, culturales o sociales. El contacto
personal, el afecto, la compasión, la ternura y la profunda atención que
manifiesta hacia todos, el carisma espiritual, la inocencia y la
humildad que le son naturales, son seguramente únicos.
Sus
enseñanzas son una llamada para que volvamos nuestra mirada hacia las
nobles cualidades, las cualidades del corazón en la vida cotidiana. Ella
enseña que no podemos progresar espiritualmente si no desarrollamos un
espíritu altruista.
Cada
instante de su vida está consagrada a procurar el bienestar de los
demás. Su vida constituye el mejor ejemplo y en ella nos podemos
inspirar. Su enseñanza se traduce también en proyectos humanitarios que
estimulan el servicio desinteresado. Amma pone el acento sobre la
necesidad de ayudar a los más desfavorecidos de la sociedad. El deber de
los que tienen una vida desahogada es ayudar a los que carecen de
medios.
LA
VIDA DE AMMA
La mañana
del 27 de septiembre de 1953, en una pequeña villa de la costa oeste de
Kerala, nacía una pequeña niña. Sus padres le pusieron por nombre
Sudhamani. en el momento del nacimiento, su rostro mostraba una radiante
sonrisa, no aparecieron ni lágrimas ni llanto, tal como suele ser
habitual en los demás bebés. Su expresión auguraba la dicha y la gloria
que ella muy pronto iba a traer al mundo. Sudhamani fue una niña muy
peculiar, desde su mismo nacimiento, mostró muchos signos de su
Divinidad. Su devoción a Dios formaba parte integral de su naturaleza.
Incluso siendo una niña pequeña, permanecía a menudo absorta en profunda
meditación, totalmente ajena al mundo.
A la edad de cinco años,
empezó a componer cantos devocionales dedicados a Krishna, y de sus
canciones brotaban profundas revelaciones místicas. Ella volcaba
continuamente su corazón y su alma en estas melodías, completamente
abstraída de sí misma. Su dulce voz se convertía en una fuente de gran
alegría para los habitantes de su aldea. Cuando Sudhamani tenía tan
sólo nueve años, su madre enfermó, por lo que toda la responsabilidad
del trabajo de cocinar y cuidar la casa recayó sobre ella, forzando a
la pequeña niña a abandonar la escuela, a pesar de haber dado muestras
de una gran inteligencia. Sudhamani cuidó de su hermano y hermanas, de
sus padres y también se hizo cargo de la vaquería familiar.
Desempeñó este duro
trabajo sin la más mínima queja, ofreciendo alegremente cada momento
de su larga jornada de trabajo a Dios. Tuvo que superar todos los
obstáculos y soportar cada uno de los malos tratos de que fue objeto
por parte de su familia, quienes se mostraban irritados al desconocer
su divina naturaleza y el origen de su extraño comportamiento. Sin
embargo, ella consideró el trato de su familia como una bendición de
Dios para acercarla cada vez más hacia Él. En el constante recuerdo de
su amado Krishna, pudo encontrar su único apoyo y consolación. Aunque
su trabajo diario acabara a media noche, Sudhamani dedicaba el resto
de la noche a meditar, a cantar y a rezar a Dios, en lugar de irse a
dormir.
Otra cualidad que se
manifestaba claramente en Sudhamani desde temprana edad, era su amor y
compasión hacia los otros seres humanos. Como si se tratara de una
obligación familiar más. Sudhamani visitaba a menudo otras viviendas
del vecindario en busca de alimento para las vacas de su familia. En
estas viviendas podía escuchar pacientemente muchas historias de
dolor, especialmente de los ancianos quienes se lamentaban de la falta
de atención, e incluso del maltrato que recibían de sus hijos y
nietos, una vez que éstos se independizaban.
A través de estas
historias, Sudhamani comprobó cómo algunas personas pueden pasar
fácilmente de un extremo a otro. Los mismos que durante su infancia y
juventud se dedicaban a rezar pidiendo por la salud y la longevidad de
sus padres, eran capaces, años más tarde, de maldecir a sus propios
padres cuando se volvían ancianos o enfermos. De este modo, se percató
de que el amor mundano tenía un marcado carácter egoísta, además de
ser voluble y limitado. Así llegó a considerar que los seres humanos
tenemos a Dios como único familiar verdadero en este mundo, pues sólo
su amor está siempre a nuestra disposición, fluyendo continuamente, de
modo absolutamente incondicional.
El espectáculo de crueldad
y egoísmo del mundo, con sus secuelas de dolor y sufrimiento, causó en
Sudhamani una intensificación de su amor y anhelo por Dios. A partir
de ese momento, su búsqueda de la Divinidad asumió otro propósito:
liberar a las personas de su pesar y dolor. Aunque sólo era una niña,
Sudhamani hacía todo lo posible por aliviar el sufrimiento de sus
vecinos. Ella los atendía lavando sus ropas, bañándolos, e incluso
llevándoles comida desde su casa. Este hábito de regalar
cosas procedentes de su casa familiar, además de causarle
grandes problemas, fue la causa de que fuera severamente castigada y
recibiera alguna que otra paliza. Sin embargo, ningún castigo podía
impedir que de ella brotara una innata compasión.
Cuando Sudhamani alcanzó
su adolescencia, su amor por Dios aumentó considerablemente. Sus
éxtasis se hicieron cada vez más frecuentes. A menudo danzaba
y cantaba llena de gozo, intoxicada de amor divino y totalmente
abstraída del mundo. Muy pronto empezó a tener visiones de Krishna, y
podía observar sus diferentes formas vivas en cada uno de los objetos
de su alrededor. A los ojos de Sudhamani, el Universo entero estaba
impregnado de Krishna y sólo de Él. Al poco tiempo, Sudhamani ingresó
en una profunda unión mística con Dios, una unión tan absoluta que ya
no le fue posible distinguir entre Krishna y su propio Ser.
La segunda fase del
progreso espiritual de Sudhamani se inició cuando, en cierta ocasión,
recibió una inesperada visión de la Divina Madre del Universo. Esta
gloriosa experiencia fue seguida por un interminable estado de éxtasis
divino. Fue de tal intensidad que día y noche se sintió poseída por un
gran anhelo de unión con la Divina Madre. Los miembros de su familia y
muchos de sus vecinos eran incapaces de comprender los estados
sublimes de Sudhamani. Como su comportamiento no era el normal de una
chica de su edad, ellos empezaron a acosarla de múltiples maneras.
Finalmente, fue forzada a abandonar su casa, a procurarse la vida por
sus propios medios y a vivir a la intemperie.
El cielo se convirtió en
su techo, la tierra en su cama, la luna en su lámpara y la brisa
marina la abanicó. Cuando fue rechazada, tanto por su familia como por
sus vecinos, los pájaros y otros animales que le hacían compañía se
convirtieron en sus leales amigos. Estos animales además de procurarle
alimentos, se ofrecían amorosamente para servirla en todo lo que
pudieran.
Sudhamani decidió
permanecer, durante muchísimos meses, inmersa en las más austeras y
rigurosas prácticas espirituales. Se mantuvo totalmente indiferente a
sus propias necesidades corporales, dejando a menudo de comer y
dormir. Todo su ser ardía de amor y anhelo por la Diosa. Si besaba la
tierra o si abrazaba los árboles, percibía a la divina Madre en todos
ellos. Ante un toque de brisa, se echaba a llorar, pues sentía en ella
la caricia de la Divina Madre. Podía permanecer inmersa en samadhi
(meditación profunda) durante interminables horas e incluso días, sin
mostrar ningún signo de conciencia externa.
Finalmente, la Divina
Madre apareció ante Sudhamani en todo su esplendor y majestuosidad.
Este hecho solo puede ser descrito en palabras de la propia Madre:
sonriendo, la Divina Madre se transformó en una masa de luz radiante y
se fundió en mí. Mi mente floreció y fue bañada por multitud de
tonalidades luminosas de la Divinidad.
Fue de este modo como Sudhamani llegó a una completa identificación de
sí misma con la divina Madre. Muy pronto, logró la realización con el
Ser supremo Absoluto sin forma y carente de atributos. El primordial
sonido vibratorio que impregna el universo OM brotó espontáneamente
desde el interior de su Ser y, según sus propias palabras, se dio
cuenta de que nada es distinto de mi propio Ser sin forma, en el
cual el Universo entero existe como una diminuta burbuja.
Sudhamani pudo experimentar a partir de ese momento que todas las
formas de Dios y todos los aspectos de la Divinidad existían dentro de
ella y que podía manifestarlos según su voluntad.
LA
MISION DE AMMA
Cuando una flor se abre, las abejas acuden por propia voluntad. A la
edad de 22 años, Amma (conocida hasta ahora como Sudhamani) inició la
misión de extender su mensaje espiritual. Incontables personas acuden a
ella para recibir sus bendiciones, y la casa donde nació ha quedado
transformada en un ashram, pues Amma aceptó a un grupo de jóvenes
discípulos que empezaron a vivir según las reglas del sanyasa, propias
de la vida tradicional de los monjes de la India.
En 1987, Amma unió a sus frecuentes viajes por la India, sus anuales
giras mundiales. Al principio, su humildad, amor y compasión, dadas
silenciosamente, asombraban a las audiencias occidentales. El
desinteresado mensaje de amor que transmite, con gran simplicidad y con
una profunda sabiduría, ha conseguido inspirar a miles de personas de
toda clase y condición.
En la
India los ministros de diferentes partidos acuden a ella para
consultarle, los científicos le plantean dudas y las estrellas de cine
le rinden homenaje. En 1993 fue designada como una de las tres
representantes del hinduismo en el Parlamento de las Religiones del
Mundo celebrado en Chicago. En 1995 fue invitada a hablar en las
celebraciones ecuménicas que tuvieron lugar en Nueva York al
conmemorarse el cincuenta aniversario de las Naciones Unidas.
Recientemente, en agosto del 2000
fue invitada por el Secretario de la ONU a participar e
intervenir en la Cumbre del Milenio por la Paz
mundial.
Ella
realizó un discurso sobre el papel que juegan las religiones en la
instauración de la paz en el mundo.
El
darshan de Amma
Darshan significa ver o experimentar a un ser sagrado. El darshan de
Amma es único para cada una de las personas que se acercan a ella. Amma
les otorga justamente lo que cada uno necesita de forma individual o
familiar. A menudo, sin que se le haya pedido o consultado previamente.
Aquellos que conocen la tradición India de los encuentros con grandes
maestros que han realizado a Dios, se sorprenden al ver a Amma abrazando
amorosamente a la gente.
Normalmente, en tales audiencias se suele realizar una reverencia
formal. Sin embargo, la expresión de la divinidad en Amma, a través de
su supremo sentido maternal, acompañado de tanta dicha y de tanta
belleza al ser contemplado, se ha convertido en un rasgo característico
de su labor, que ha sido valorado como una gran bendición.
Amma también otorga un
darshan especial cuando se viste y actúa como la divina Madre del
Universo, tal como ha sido descrita en las escrituras desde tiempos
inmemoriales. En estas ocasiones, Amma revela un poco más de su divino
esplendor que es, en definitiva, su propia naturaleza. El Devi Bhava,
como se le conoce, es el medio que utiliza Amma para ayudarnos a
entender, incluso más profundamente, la dicha y el poder de la
divinidad latente dentro de cada uno de nosotros.
Estar con Amma en la India
-en el ashram de Amritapuri, en Kerala-
supone una de las más profundas experiencias de
nuestras vidas. La remota península, protegida y situada entre el Mar
Arábigo y los bellos lagos, hogar de una sencilla comunidad de
pescadores, nos recibe pacíficamente. El colorista complejo en el que
se asientan silenciosamente los edificios del ashram, está rodeado por
un exuberante palmeral de verdes cocoteros, junto a la villa en la que
Amma creció. Este paraje se ha convertido en un lugar sagrado,
edificado por el amor y la compasión de Amma, para permitirnos
compartir con ella la más intensa experiencia de lo Divino.
Las
enseñanzas de Amma
Entre
sus publicaciones podemos destacar:
-
Biografía de Amma.
- ¡Despertad, hijos! Es una serie de
nueve libros que, a través de las conversaciones con Amma y
anécdotas, recoge sus enseñanzas.
- Que vuestros corazones florezcan.
Se trata del discurso pronunciado en Chicago, en el Parlamento
mundial de las Religiones, celebrado en 1993.
-
Unidad es paz. Es el discurso que pronunció Amma con
motivo del cincuenta aniversario de las Naciones Unidas.
- Matruvani, la revista oficial que
se realiza en el Ashram de Amritapuri se publica trimestralmente
en español, francés, alemán, italiano y finés,.
En estos tiempos en que
el desarrollo intelectual ha alcanzado altas cotas, Amma ve con
preocupación como, a pesar de que nuestras mentes están bien
desarrolladas, nuestros corazones sin embargo se han secado. Sus
enseñanzas son una llamada para recuperar las cualidades nobles,
para que de nuevo predomine el corazón en nuestra vida diaria. Si
queremos construir una sociedad próspera y pacífica, es necesario
que seamos conscientes de las verdades espirituales, de su carácter
universal, así como de la compasión que fluye de ellas.
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El amor
constituye nuestra naturaleza intrínseca, pero hace falta una práctica
constante para que se revele. El estudio no es suficiente. Las
enseñanzas de Amma son las herramientas para la vida, son el resultado
de su experiencia directa de la Verdad, y están repletas de Amor Divino
para nuestro bien. Nosotros no deberíamos reducir las enseñanzas de Amma
a una simple filosofía o sistema de creencias. Sus bases se encuentran
en la filosofía del Advaita Vedanta y en el sendero del Bhakti Yoga.
LOS VALORES QUE INSPIRARAN
LAS OBRAS CARITATIVAS
Ante todo, es necesario tener presente que la
existencia de estas obras caritativas es una
oportunidad para que cada uno de nosotros colabore en una acción justa,
benefactora y llevada con rigor. No importa el
grado de participación (dinero, tiempo, presencia en el proyecto, etc.),
ni si la ayuda es permanente o puntual, pues lo importante es conseguir
abrir nuestro corazón, y potenciar los valores de la compasión, de la
colaboración mutua y la tolerancia.
Estos valores son el fundamento de cada una de
las acciones caritativas y se desarrollan por igual en cada una de
ellas. He aquí algunos ejemplos:
Escuelas
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- Dar ejemplo de saberse relacionar, aprender
a relacionarse con los demás a través del corazón: relación
respetuosa entre los estudiantes y los profesores, y también entre
los adultos y los niños. |
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- Transmitir el espíritu de servicio: algunos
estudiantes ayudan a los más pequeños a subir y bajar del autobús,
durante las comidas, etc. |
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- Aprender a ser tolerantes, a vivir juntos
superando toda diferencia de clase o religiosa. |
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- Recuperar los valores fundamentales
vinculados con la cultura y la tradición, mediante la danza y la
música. Despertar el sentido espiritual a través de la práctica y
los cantos devocionales (bhajans). |
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- Subrayar la importancia de la concentración
y la disciplina: meditación de cinco minutos antes de iniciar las
actividades de la mañana y de la tarde. |
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- Aprender a valorar el trabajo realizado: se
le requiere a los estudiantes que obtengan buenos resultados. Para
ellos se les propone una enseñanza de calidad: han de estudiar dos
lenguas, seguir los cursos de informática, estudiar sánscrito y
materias generales... |
Pensiones
Se ayuda
a la persona en su globalidad: apoyo moral a través de benefactores,
apoyo económico y médico. Ante todo se potencia el valor de la
colaboración mutua.
Alojamientos
Los mismos valores que en el apartado anterior. Además se les pide a los
beneficiarios que participen en la construcción de su futura vivienda, y
se hace así por diferentes motivos: que se integren en su propio
alojamiento, que trabajen en equipo entre los beneficiarios y los
benefactores, generando un nuevo modo de relación.
En
Panagudi:
La existencia de un
"contrato moral" incita a los nuevos beneficiarios de vivienda a
transformar ciertos comportamientos: violencia, alcoholismo, etc...
Se procura potenciar valores como la cooperación entre los
habitantes mediante encuentros regulares. También existe un espacio
común que permite a los vecinos encontrarse y dialogar.
Cuidados médicos
- El
Hospital AIMS
Las
consultas médicas se realizan escuchando atentamente a los pacientes y
mostrando una gran disponibilidad hacia ellos. De forma general, se le
pide a cada uno de los voluntarios o profesionales que mantengan hacia
los enfermos y sus familias una actitud de compasión, de atención y
apoyo.
Todos los
enfermos reciben la visita de una persona religiosa además de las
visitas regulares del personal médico. De este modo, pueden hablar de
sus dificultades y no sentirse solos en el caso de que la familia no
pueda ir a verlos.
- Los
Campamentos Médicos
Los
benefactores muestran una gran disponibilidad, paciencia y atención.
Dedican dos domingos al mes para asegurar la existencia de estos
campamentos. Practican la generosidad apoyando
económicamente a los que necesitan gafas o comida. A todos los pacientes
que acuden a los campamentos se les ofrece una comida gratuita.
La
Distribución de comida gratuita
En
Palakkad, la distribución de comida se realiza desde hace cuatros años.
Un rico benefactor entrega cada mes 26 sacos de arroz. Él le preguntó a
Amma qué podía hacer con los intereses que percibe del banco y Amma le
propuso que comprara arroz para los pobres. Cada dos sábados al mes,
1.300 personas reciben medio kilo de arroz. Los beneficiarios poseen una
renta bajísima (250 rupias al mes, equivalente a 6 euros al mes).
Además,
se distribuye una comida gratuita todos los domingos.
Al igual que en los campamentos médicos, también se ofrecen
comidas gratuitas por benefactores de todas las regiones de la India y
en varias ciudades de Estados Unidos: Seattle, San Ramón o Santa Fe.
La
Residencia de ancianos Amrita Anbu Illam
En 1995,
un hombre ofreció un terreno junto a Sivakasi para la construcción de
una residencia de ancianos. Se inauguró en mayo de 1998. Actualmente dos
monjes se ocupan de esta residencia y atienden a los ancianos de la
zona. Actualmente residen de forma permanente 15 ancianos. |
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