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Biodanza es un camino para
reencontrar la alegría de vivir. Cambia radicalmente la actitud occidental
estructurada sobre los valores del Hombre sacrificial por aquella del hombre que
busca el goce y la plenitud. Es un sistema en el cual los movimientos y las
ceremonias de encuentro, acompañados de música y canto, inducen vivencias
capaces de modificar el organismo y la existencia humana a niveles
inmunológicos, homeostáticos, afectivo-motor y existenciales.
La palabra
danza, en alemán es tanz, tensión, significado por demás
incompleto, puesto que excluye el estado trance y las dimensiones
rituales. La enciclopedia de la música Garzanti la describe como
conjunto de movimientos del cuerpo, seguidos colectivamente o
individualmente, con finalidad ritual o de puro divertimento,
generalmente asociado a una música, sea instrumental o vocal, que puede
consistir en una mera cadencia rítmica...un verdadero lenguaje...
presente en todas las circunstancias importantes de la existencia,
relaciones sexuales, caza, guerra, ciclo de las estaciones, muerte
(ritos de renacimiento, y otros de iniciación...).
Evidentemente el
concepto de danza es muy amplio y se extiende a gestos, expresiones y
movimientos plenos de sentido vital. Pero nuestra idea se aproxima claramente al
concepto de danzar la vida propuesto por Roger Garaudy. Fue necesario
restablecer el concepto original de danza en su más vasta acepción, como
movimiento natural pleno de significado y con un poder inusitado de inducir
transformaciones en la existencia. Por otra parte, el prefijo Bio
deriva del término Bios que significa vida. La palabra danza en
la acepción francesa significa movimiento integrado pleno de sentido. La
metáfora está formulada: Biodanza, danza de la vida.
El primer
conocimiento del mundo, anterior a la palabra, es el conocimiento por el
movimiento. La danza es, por lo tanto, un modo de ser-en-el-mundo, la
expresión de la unidad orgánica del hombre con el universo. Esta noción
de la danza como cenestesia integrativa, es muy antigua y tiene, a
través de la historia, numerosas expresiones culturales, tales como las
danzas primitivas, las danzas órficas, las ceremonias tántricas o las
danzas giratorias del Sufismo.
El poeta
Jala-od-Din Rumi (siglo XIII) exclamaba: ¡Oh día, levántate... los
átomos danzan, las almas, arrebatadas de éxtasis, danzan, la bóveda
celeste, a causa de ese Ser, la danza: Te diré al oído hacía donde
conduce su danza: Todos los átomos que hay en el aire y en el desierto
-compréndelo bien- están enamorados como nosotros y cada uno de ellos,
feliz o desdichado, se encuentra deslumbrado por el sol del alma
incondicionada.
Es una invitación a participar en esa Danza Cósmica de que habla el
poeta sufí. Esta afirmación tal vez resulte sorprendente dentro del
melancólico panorama socio-político de nuestro tiempo.
En un
mundo como el nuestro, de hambre y genocidio, de tortura y delación, en
un mundo de abandono infinito, ¿cómo es posible ponerse a bailar? A
primera vista parece una inconsecuencia. Sin embargo nuestra propuesta
no consiste sólo en danzar, sino en activar, mediante ciertas danzas,
potenciales afectivos y de comunicación que nos conecten con nosotros
mismos, con el semejante y con la naturaleza.
Mas, ¿cómo
podríamos cambiar el mundo sin cambiar nosotros mismos? La
transformación mediante Biodanza no es una mera reformulación de
valores, sino una verdadera transculturación, un aprendizaje a nivel
afectivo, una modificación límbico-hipotalámica. Se propone restaurar en
las personas, a nivel masivo, la vinculación originaria a la especie
como totalidad biológica. Este punto de partida es indispensable para la
supervivencia.
Tiene su
inspiración en los orígenes más primitivos de la danza. Es importante
esclarecer que la danza, en un sentido original, es movimiento vivencial.
Muchas personas asocian la danza al espectáculo de ballet. Esta
es una visión formal de la danza.
La danza
es un movimiento profundo que surge de lo más entrañable del Ser Humano.
Es movimiento de vida, es ritmo biológico, ritmo del corazón, ritmo de
la respiración, impulso de vinculación a la especie, es movimiento de
intimidad. Es una danza orgánica, que responde a los patrones de
movimiento que origina la vida. Hemos buscado esa coherencia y la hemos
encontrado. Movimientos capaces de incorporar entropía negativa,
posiciones generatrices, armonía musical entre los seres vivos,
resonancia profunda con el micro y macrocosmos. Nuestro propósito es
dilucidar esas pautas de movimiento para la vinculación real.
Solamente
si nuestros movimientos restauran su sentido vinculante, lograremos
renacer del caos obsceno de nuestra época. Participamos así, de una
visión diferente. Buscamos acceso a un nuevo modo de vivir despertando
nuestra dormida sensibilidad. Estamos demasiado solos, en medio de un
caos colectivista. Hay un modo de estar ausente con toda nuestra
presencia. En el acto de no mirar, de no escuchar, de no tocar al otro,
lo despojamos sutilmente de su identidad. No reconocemos en él a una
persona; estamos con él, pero lo ignoramos. Esta descalificación,
consciente o inconsciente, tiene un sentido pavoroso que involucra todas
las patologías del Ego. Celebrar la presencia del otro, exaltarla en el
encanto esencial del encuentro es, acaso, la única posibilidad
saludable. La ternura es cualidad de una presencia que concede
presencia.
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Lo que la
gente necesita para vivir es un sentimiento de intimidad, de
trascendencia, de vinculación gozosa y de estimulante dicha. Pues bien,
en esas necesidades naturales hemos puesto nuestros objetivos. Sabemos
que la consistencia existencial no puede provenir de una ideología, sino
de las vivencias en acción. Nuestra finalidad es activar, a través de la
danza y ejercicios de comunicación en grupo, profundas vivencias
armonizadoras.
Surgimiento de la Biodanza
El Sistema
Biodanza fue creado por el Dr. Rolando Toro, psicólogo, antropólogo,
poeta y pintor chileno. Fue en el año 1965 mientras trabajaba como
miembro docente del Centro de Estudios de Antropología Médica de la
Escuela de Medicina de la Universidad de Santiago de Chile, cuando
inició sus primeros trabajos de danza; en esa oportunidad con pacientes
del Hospital Psiquiátrico de dicha Universidad.
En 1971
viaja a Buenos Aires donde continuó profundizando su trabajo. A partir
de 1976 comienza a trabajar también en Belo Horizonte, Brasilia y San
Pablo; radicándose en éste último a partir de 1978 donde permanece hasta
1989.
En 1984
los Profesores Raúl Terrén y Verónica Toro llevan la Biodanza por
primera vez a Europa, Francia. A partir de allí el Sistema Biodanza
comienza a crecer también en el viejo continente y Rolando Toro decide
viajar e instalarse en Milán, Italia, desde donde promueve la expansión
del Movimiento Biodanza por toda Europa, abriendo Escuelas de Formación
en Alemania, España, Inglaterra, Francia, Suiza, y en diversas ciudades
de la propia Italia. Crea la International Biocentric Foundation, con
sede en Inglaterra, de la cual es su Presidente. Es en 1997 que vuelve a
Chile. Desde allí coordina las actividades del Movimiento Biodanza en
todo el Mundo. Crea la Escuela Modelo de Biodanza y dicta diversos
cursos entre los cuales se encuentra el Curso de Actualización y
Formación de Didactas de Biodanza.
El
Profesor Rolando Toro continúa sus investigaciones y aportes a la
ciencia. Uno de sus últimos aportes se refiere al concepto de
Inconsciente Vital, extendiendo desde la consideración del
Principio Biocéntrico propuesto por él como principal paradigma del
Sistema Biodanza, los conceptos de Inconsciente Personal e
Inconsciente Colectivo descritos por Freud y Jung respectivamente,
integrando las investigaciones y hallazgos más recientes de la ciencia
moderna.
Definición y Principios de la Biodanza
Lograr una
definición sería un intento tan quimérico como tratar de definir el
amor, el arte o la vida. Una captación cognitiva es imposible, sólo
viviéndola se puede abarcar su verdadero significado. Es la
participación en un nuevo modo de vivir, a partir de intensas vivencias
personales inducidas por la danza.
Biodanza podemos entender un sistema de integración
afectiva, renovación orgánica y reaprendizaje de las funciones originarias de vida,
basada en vivencias inducidas por la danza, el canto y situaciones de encuentro en grupo.
Analizando la definición tenemos...
-
Integración afectiva: Se trata de restablecer la unidad perdida entre el Ser Humano y la
Naturaleza. El núcleo integrador es, según nuestro abordaje, la afectividad que influye
sobre los centros reguladores límbico-hipotalámicos, los que, a su vez, influyen sobre
los instintos, vivencias y emociones.
- Renovación orgánica: Es la acción sobre la autorregulación orgánica. La renovación
orgánica es inducida principalmente mediante estados especiales de trance que activan
procesos de reparación celular y regulación global de las funciones biológicas,
disminuyendo los factores de desorganización y estrés.
- Reaprendizaje de las Funciones Originarias de Vida: Es aprender a vivir a partir de los
instintos. El estilo de vida debe tener coherencia con los impulsos primordiales de vida.
Los instintos tienen por objeto conservar la vida y permitir su evolución. Anteriores a
toda otra formulación teórica o metodológica, podemos considerar como puntos de partida
capaces de revelar aspectos nuevos y desconocidos dentro del trabajo de Biodanza y darle
coherencia...
- Principio Neguentrópico (diferenciación del sistema) del Amor: Este principio postula
que el sistema viviente humano es capaz de facilitar su propio proceso evolutivo hacia
nuevas formas de optimización, diferenciación y autonomía. La vía de acceso a esos
estados de perfeccionamiento es el amor.
- Expansión de la Existencia a partir del Potencial Genético: Biodanza centra su
atención en el origen genético de los potenciales humanos. Los potenciales genéticos
vienen ya altamente diferenciados al nacer el individuo y se expresan a través de
estructuras funcionales, instintos y vivencias.
Esos
potenciales se manifiestan durante la vida, cuando encuentran las condiciones ambientales
necesarias (cofactores y ecofactores). La expresión genética, por tanto, es una red de
interacciones cuyos potenciales están altamente diferenciados desde el comienzo. Biodanza
estimula específicamente la expresión de los potenciales genéticos destinados a
conservar la vida, quedando así descartados los modelos de ascensión jerárquica de la
energía desde una forma primitiva hasta la conciencia.
- Progreso
Biológico Autoinducido Mediante el Trance: El sistema viviente humano puede inducir
procesos de altísima diferenciación mediante la producción de estados de
regresión-refundición-renovación. Los ejercicios de Biodanza y las ceremonias de
regresión pueden reforzar los procesos de autorregulación y transtasis.
- Pulsación de la Identidad: La identidad tiene génesis biológica. Se representa en la
identidad celular (inmunológica) y en otras formas de identidad psíquica y
comportamental (identidad sexual, identidad creativa, identidad selectiva, etc.). La
identidad, por lo tanto, no tiene una estructura cultural. Llamamos ego patológico a la
pseudo-identidad, competitiva y egocéntrica. La identidad propiamente tal se manifiesta
en el encuentro con otro. La identidad es pulsante. La conciencia de la propia identidad
puede disminuir en los estados de regresión y fusión con el universo, pero luego vuelve
a adquirir forma consistente. La identidad por lo tanto, está sometida a movimientos
centrípetos y centrífugos (pulsación).
- Permeabilidad de la Identidad: La identidad es permeable a la música y a la presencia
de otro, esto significa que la potencia expresiva de nuestra identidad puede ser influida
por situaciones de encuentro y por el estímulo musical.
- El Punto de Partida Autorregulador es la Vivencia: La vivencia es la sensación intensa
de estar vivo aquí y ahora. Es la intuición del instante de vida. El punto de partida en
Biodanza es la vivencia y no la conciencia; los ejercicios están destinados a vivenciar y
sólo posteriormente a concienciar. La vivencia tiene un poder autorregulador en sí.
- El Principio Biocéntrico: La intuición, en torno a la cual se organiza
Biodanza está conceptualmente formulada en el Principio Biocéntrico. Este nuevo paradigma,
para las ciencias humanas propone orientar todos los emprendimientos sociales y
educacionales hacia la creación de una estructura psíquica capaz de proteger la vida y
permitir su evolución.
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El Principio
Biocéntrico tiene como punto de partida la vivencia de un universo organizado en función
de la vida. Todo cuanto existe en el universo, sean elementos, astros, plantas o animales,
incluyendo al Ser Humano, son componentes de un sistema viviente mayor. El universo existe
porque existe la vida. Y no a la inversa.
El
Principio Biocéntrico
El principio
Biocéntrico es el principal paradigma de Biodanza y contiene los seis anteriores. Nuestra
cultura está escindida por una profunda disociación que infiltra todos los ámbitos del
saber. Esta disociación se proyecta patológicamente en la Educación, en la
Psicoterapia, en la Medicina, en la Sociología y en general en las Ciencias del Hombre.
Diríamos
que la cultura realiza un vasto proceso de traición a la vida, en el que participan
consiente o inconsciente, millares de personas. En nuestra cultura se separan las nociones
de cuerpo y alma, hombre y naturaleza, materia y energía, individuo y sociedad, etc. Esta
cultura disociativa descalifica la vida presente, la desacraliza y sabotea su valor y su
significado intrínseco, para ponerla al servicio de los valores "espirituales.
La
educación está infiltrada por la cultura disociativa. No obstante, la evolución de la
ciencia y del pensamiento complejo se orienta actualmente hacia la integración de
conceptos que permanecieron separados durante muchos siglos y que dieron origen a la
civilización antivida. Por eso, Biodanza propone la integración Biocéntrica de la
cultura y su ejercicio operacional en Educación.
La
Sacralización de la Vida
Aunque los
extraordinarios hallazgos de la biología nos dan un punto de partida sólido y fecundo
para comprender muchos misterios de la biosfera, de modo alguno son suficientes para
expresar todos los significados esenciales acerca de la condición humana. Tenemos que
considerar, por lo tanto, la Biología como un punto de partida universal y referencia
básica para la compresión del ser humano, mas los descubrimientos biológicos tienen que
ir al encuentro de las grandes intuiciones sobre los aspectos aún no revelados y
misteriosos de la vida humana.
Deberemos
avanzar en una nueva dimensión del pensamiento, más libre y ajustada a las revelaciones
de lo inmediato, desprendiéndonos de las rémoras filosóficas y de las ideologías
ingenuas que han acompañado al ser humano a través de la historia. Necesitamos un rigor
insolente y, al mismo tiempo sensible, para no caer en un falso objetivismo biologicista o
en la pobreza dogmática de algunas religiones.
A nuestro
modo de ver, la vida tiene una cualidad sagrada y ha sido la patología de las
civilizaciones la que ha separado los actos sagrados de los actos profanos. Esta
patología terminó por desacralizar la vida cotidiana y cargar de contenido
trascendente
los rituales obsesivos que surgieron para escapar del pavor cósmico.
En este
punto es indispensable la meditación sobre lo sagrado. La hierofanía es la
manifestación de lo sagrado, absolutamente fascinante y absolutamente terrible. Creemos
que la expresión de vida a través de las criaturas es la más grande hierofanía. La
ceguera frente a la percepción de la condición sagrada de la vida, perturbó las formas
de vinculación con lo cósmico. Si la vida en sí misma es sagrada, por ser la más
espléndida expresión de lo cósmico y también la más amplia hierofanía, la
distinción ritual de ámbitos sagrados y profanos resulta un absurdo.
En las
llamadas Danzas Sagradas, se crea un espacio que plenifica de significación y potencia.
La trayectoria de esas danzas es del espacio caótico hacia el espacio mandálico. Por
otra parte, el tiempo sagrado, la duración de fiestas, el tiempo litúrgico; han sido
míticamente diferenciados del tiempo lineal histórico. Terminada la ceremonia en el
tiempo sin duración de la liturgia, el ser humano penetra en el tiempo cotidiano. La
trayectoria de nuevo se da desde el tiempo fugaz e ilusorio hacia el tiempo mítico,
circular y eterno.
En Biodanza
las personas viven en el aquí-ahora eterno. El tiempo marcado por las horas del
reloj es apenas un tiempo convencional, un tiempo no vivido. Toda la realidad es sagrada
para las personas de Biodanza y todo el tiempo es litúrgico.
Cuando la
vida no es sagrada ni tiene valor intrínseco, se la puede destruir, torturar, explotar,
humillar. El principio Biocéntrico rechaza, con la más absoluta decisión, las mentiras
culturales que desacralizan la vida.
Penetrar en
la perfección de la vida como esplendor, como belleza, como armonía voluptuosa, y
experimentar en sí mismo el sentirse vivo, es sin duda, una experiencia
mística, único punto de partida posible de la investigación científica.
Como
expresaba Einstein: La experiencia cósmica es la más fuerte y noble fuente de
investigación científica. Es del Principio Biocéntrico de donde hay que extraer la
cualidad trascendente del ser humano. La sacralización del ser humano es lo que da a su
vida, a su amor, a su sexualidad y a sus creaciones, la cualidad de lo trascendente. Desde
el Principio Biocéntrico se organiza la vida como convivencia y coexistencia con lo
divino.
Lo sagrado
no se da en un espacio mandálico ritual. Lo sagrado se da en cualquier circunstancia en
que la vida se hace presente. Toda la vida es sagrada. El acto sexual que se hace en un
templo o el que se realiza en un miserable cuarto de hotel, poseen la misma condición de
lo sagrado. Cuando las personas están conectadas con amor, están reciclando energía
cósmica, están viviendo el amor eterno de Afrodita y Apolo. El hombre cansado, que
camina por la calle porque no tiene dinero para el ómnibus, es también un caminante de
eternidad. El niño en los brazos de Santa María y el niño abandonado, raquítico y
hambriento que busca comida en los tarros de basura, son dos formas del Niño Divino.
Es verdad
que no todos los lugares son los más propicios para entrar en lo eterno, pero quien es
guiado por el Principio Biocéntrico tiene la llave que abre todas las puertas. Los que
hacen Biodanza, siendo los mismos, son otros. Siendo individuos, son también la vida
universal. Podríamos hablar de que los Principios de Vida surgen de una inteligencia
divina que trasciende los valores egocéntricos. Nuestra meditación deriva una técnica
que consiste en estimular, crear y desarrollar vida en los demás, lo que genera vida en
nosotros.
Las personas
son nuestro más poderoso medio ambiente. La pareja ecológica, la familia ecológica, la
comunidad ecológica; son expresiones del Principio Biocéntrico. Cuando hablamos del
Principio de la Vida, nos referimos a algo muy preciso, a funciones universales, a formas
de vinculación, a desarrollo evolutivo. Biodanza se inspira en los principios generales
de lo viviente, y no en ideas a priori o en dogmas religiosos. Biodanza trabaja con
grandes funciones de salud, en una dimensión trascendente, de permanente reverencia por
la vida.
IMAGENES
01: Rolando Toro. | 02:
Recuperando la
libertad y nuestra autenticidad.
| 03:
Biodanza planetaria. | 04:
La importancia de la danza en los antiguos rituales sagrados y como
acompasamiento con los ritmos naturales (Matisse). | 05: Expresión de biodanza. |