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Un maestro
oriental apostado en la orilla de un río, vio cómo un alacrán
se debatía por permanecer a flote en la superficie y no
ahogarse. Atendiendo a su requerimiento natural decidió sacarlo del
agua, pero nada más hacerlo el alacrán le picó.
Por la reacción
refleja al dolor, el maestro lo soltó, y el animal cayó al agua
pereciendo de nuevo entre las aguas. El maestro intentó
sacarlo una y otra vez, y una y
otra vez el alacrán intentaba picarlo.
Alguien que lo
había observado todo, se acercó al maestro y le dijo: Maestro, cómo
estás tan ciego. ¿No entiendes que cada vez que intentes
sacarlo del agua el escorpión intentará picarte?
El maestro
plenamente consciente de lo que hacía, le respondió: La naturaleza del
alacrán es picar, pero eso no va a cambiar la mía, que es la de
comprender y la de ayudar de manera
incondicionada a los demás. Y entonces, sirviéndose
de una hoja, el maestro logró sacarlo del agua salvándole la vida.
Aunque
tu reacción primera sea ofensiva, no cambies tu naturaleza bondadosa
cuando alguien te hace daño; tan sólo toma precauciones. Algunos
persiguen la felicidad en la vida, sin saber muy bien
como conseguirlo, haciendo incluso daño a los demás. Otros
la crean dándoles un sentido más edificante e
imprimiéndoles coherentemente un carácter intencionado a
sus actos.
01: La naturaleza
del Escorpión. |