|
|
Nostradamus profetizó de alguna manera su venida.
Cerca de las cimas del Rila y
Rodopi se encontró otrora el santuario de Orfeo,
al sur de Bulgaria, lugar donde más tarde los Bogomilos
continuarían en el s III la cadena milenaria que
partiendo de Mesopotamia influiría en los
movimientos iniciáticos de Templarios y Cátaros.
Mikhael y su Maestro Deunov sostuvieron que en 1914
había empezado
la Era de Acuario
-una nueva Edad de Oro- representada simbólicamente por un viejo
Sabio que vierte el agua de una cántara, la nueva sabiduría para el renacer de
la humanidad. Retomaron así esta
tradición con el propósito de impulsar la Fraternidad
Universal de la Luz, en sus propias palabras,
la unión de todos los seres que viven en la bondad, en la
sabiduría, en el amor y en la verdad al servicio de Dios.
La
tierra donde se sitúa Bulgaria, ya
desde el lejano pasado, ha sido encrucijada de manera
importante entre Oriente y Occidente del plan
filosófico-espiritual. Los tracios fueron un pueblo antiguo que habitó las
tierras de la actual Bulgaria y algunas regiones colindantes. Ya
Homero la señala, cuyos poemas son el primer monumento
histórico-literario de Europa. Ellos vivieron durante la
época grecorromana para desaparecer tras las incursiones eslavas contra el
imperio bizantino. Estableciéndose en sus actuales
tierras, los eslavos encontraron un número ilimitado de tracios sobrevividos y
que paulatinamente asimilaron. En el curso de aquel
proceso, los eslavos padecieron inevitablemente el influjo de la
cultura nativa, de ahí que Bulgaria
mantenga elementos de la civilización tracia.
Bulgaria, encrucijada espiritual entre Oriente y Occidente
En
el corazón sagrado de las montañas de Rila y los Rodopi, en la región de la
tracia, fue creado muchos siglos aC la Escuela de Orfeo,
sobre la que se ha formado una vasta literatura.
Orfeo gran sabio, conocedor de los misterios de Egipto y de las leyes mágicas de la
música sagrada creó una tradición mística, un movimiento que se
envolvió el
corazón de una nueva cultura.
Por tal
razón, los antiguos griegos consideraron a la tracia, situada al
sur de Bulgaria (y donde ha nacido O
M Aïvanhov) como un país de Luz,
la patria de las
Musas. Cerca de las altas cimas del Rila y los Rodopi se encontró el
santuario de Orfeo, donde se enseñaron el arte Sagrado, la poesía, la música, y
se proclamaron las grandes leyes de la vida. Ciertamente para los poetas
e iniciados griegos como Pindaro, Esquilo y Platón, el nombre
de tracia asumió
el sentido simbólico de la tierra de la doctrina pura y la poesía hierática... el conjunto de las tradiciones y las doctrinas que
orientaron la cultura hacia la inteligencia
divina.
El
mito de Orfeo también es contado por Ovidio en la Metamorfosis.
Diodoro Siculo escribió: Orfeo, famoso entre los griegos por sus conocimientos
de los Misterios... iniciado en las ciencias sagradas de los
Egipcios, recondujo en una época más reciente el nacimiento del antiguo
culto de Osiris e instituyó nuevas iniciaciones. Además transmitió a
los griegos y
bárbaros la veneración por los sagrados rituales ocultos, y se empeñó
por las iniciaciones y misterios, por
las purificaciones y
los oráculos.
Muchos
siglos después, en la edad media, los Balcanes se
convirtieron nuevamente en un foco importante de
la cultura mística. Nació un movimiento de
gran
importancia, los Bogomilos -el
nombre eslavo Bogomil, no es otro que un simple calco del griego teofilos,
querido de Dios. Proclamaron una vida simple, pura y santa basada
en el amor, la hermandad y la igualdad entre los hombres. El movimiento tuvo
no sólo un carácter espiritual, también aspiró a realizar reformas
sociales. Pero fueron perseguidos y desterrados; huyeron en varios partos de
Europa y ejercieron una influencia importante sobre los movimientos iniciáticos
de los Templarios y los Cátaros
(Feuerstein en El Misterio de la Luz).
El
primer enlace europeo de una cadena milenaria, iniciada con la prédica en el s III
de Manos, en Mesopotamia, para llegar hasta a la Cruzada de los
Albigense contra los cátaros, en la Francia meridional en el siglo XIII.
Al
principio del siglo XX con la llegada de Peter Deunov, Maestro de Omraam Mikhaël
Aïvanhov, Bulgaria se convierte en el centro de una nueva cultura espiritual
internacional: la enseñanza iniciática de la Fraternidad Blanca Universal, la
enseñanza de la unidad espiritual de todos los pueblos y todas las
religiones.
Esta
Enseñanza, inspirada en los Principios transmitidos
por los Evangelios de Jesús, y
por lo tanto ligada a la Tradición Iniciática de
Melquisedec (el
gran sacerdote ejecutor de paz y justicia del que hablan
los textos sagrados), envuelve la ciencia iniciática con palabras simples,
accesibles a todos, y añade los métodos para realizar en la vida individual los
valores espirituales más elevados.
La infancia y la adolescencia
En una familia pobre, un bonito niño nacerá, en un país balcánico este águila
vendrá, en el país del gallo habitará, de su nombre parecido al mío el mundo se
acordará, su voz la muchedumbre escuchará y después de grandes travesías
una
nueva Fe iniciará. (Cuarteta de
Nostradamus).
Omraam Mikhaël Aïvanhov, nace al alba del siglo veinte, el 31 de enero de 1900
en Serbzy, en el seno de una familia pobre de una pequeña aldea de la Macedonia, a los pies del Babouna Planina,
siendo su nombre originario Michael Ivanoff. Allí
transcurre su infancia, en una Macedonia
dominada por los otomanos y afligida por continuas luchas
con los
pueblos cercanos -turcos, griegos, serbios y búlgaros. En 1907 la aldea dónde
vivía la familia fue incendiada por los nacionalistas griegos y la familia se
traslada a Varna, en Bulgaria, cerca del mar Negro.
También las condiciones familiares son difíciles. A la edad de nueve años Mikhaël
pierde al padre y asume la responsabilidad
familiar, ayudando a la madre -a quien adoraba con
gran cariño y devoción- y a su
pequeño hermano. Desarrolla bastantes trabajos artesanales (herrero,
sastre, obrero...) que le permiten llevar un pequeño sueldo a la
casa. La madre, conocida en la región por
su bondad y por su dedicación hacia el prójimo, es el primer modelo que inspira
su conducta de vida. Es ella también quien le animará cuando
atraviese las
dificultades provocadas por los intensos ejercicios espirituales
practicados a tan temprana edad.
Mikhaël, no obstante, a la vez que
trabaja frecuenta la
escuela, pero con escaso interés por las materias tradicionales.
Al no disponer de
medios económicos para comprar los libros de la escuela, aprende las lecciones
echando un vistazo sobre los libros tomados en préstamo de
sus compañeros. Tiene, en cambio, una fuerte atracción por los libros espirituales de los que
toma posesión desde niño: el Evangelio de S Juan, el Libro de los Refranes de
Salomón o el Génesis. Jesús, en especial, representa un gran manantial de inspiración
para sus
pensamientos y sentimientos.
Se
convierte en un incondicional de las bibliotecas donde encuentra, a pesar
de las dificultades sociopolíticas de Bulgaria, los clásicos de todas las
grandes religiones... lee entre otros, los libros de Steiner, Blavatsky,
Espinosa y Paracelso.
A la
edad de 13 años descubre, por la lectura de algunos libros, el Buda, los
Maestros hinduistas o las técnicas
yóguicas de respiración de Ramacharaka, sobre las que
se vuelca de manera
especial.
Mikhaël ya de niño es animado por un extraordinario deseo de perfeccionamiento,
de un ideal elevado de ayudar a la humanidad, y de una
necesidad profunda de alcanzar el pleno conocimiento de
las cosas, lo que
le lleva a dedicar mucho tiempo a
las lecturas y a los ejercicios espirituales. Se siente atraído
fuertemente por la búsqueda concreta del mundo espiritual
y las facultades ocultas del hombre.
Experimenta las técnicas de concentración, la fuerza del pensamiento,
el contacto interior con el mundo invisible...
estudia la luz, sus efectos sobre el prisma y los colores que derivan.
|
 |
|
|
Está
interiormente convencido de la presencia del mundo invisible y busca en las
formas de la naturaleza la chispa de vida que originan las manifestaciones. Más
de una vez su madre lo encuentra absorto, ya a la edad de
4 años, en los
remansados manantiales de agua o ante
un fuego encendido. El agua y el fuego constituyen desde
su primera infancia dos elementos y dos símbolos que estarán
constantemente presentes en su vida y en sus conferencias.
Desarrolla una
extraordinaria intuición que le permite
reconocer y presagiar las relaciones entre los
fenómenos físicos y espirituales. Pero todavía es demasiado joven. Dirá en una
conferencia: me lancé
prematuramente en ciertos ejercicios de yoga, de
respiración, de concentración... fueron noches y días de
estudio, de ayuno y de meditación.
Será
esta una experiencia física y mística muy importante
de la que hablará sucesivamente más veces. Sea
porque le enseñará la importancia del equilibrio -nos
dirá:
la verdadera comprensión no se hace con ninguna célula
del cerebro, sino con todo el cuerpo-
sea porque será, de hecho, el
preludio a otra experiencia que recordará más veces en sus conferencias:
una tarde me ocurrió algo que no
podré olvidar nunca... estuve en un estado de duermevela, cuando se
me aparecieron dos seres: uno
de una estatura impresionante... respiró la fuerza y la potencia, su cara
fue dura y su mirada tenebrosa, fue
como una visión terrorífica. El otro,
junto a él, un ser irradiante, muy
bello, cuya mirada expresó la inmensidad del amor
divino... Y fue como si tuviera que hacer una elección... quedé
impresionado por la potencia
del primero, sin embargo en mi corazón
quedé asustado ya que sentí en él algo terrible;
me
dejé atraer del otro y lo elegí porque
tenía los rasgos del Cristo, la imagen de la
dulzura, de la bondad, del sacrificio.
El joven Mikhaël hizo su elección
definitiva: ¡trabajar con la Luz y
ponerse al servicio de la Luz!
Esta experiencia que el Maestro ha
vivido de modo tan intenso en la
juventud, en realidad, bajo formas más tenues, se
reproduce en todos los hombres. Todo nosotros, en efecto, nos encontramos
frente a tales elecciones, somos
inducidos en la vida a cumplir elecciones de valores sin que
seamos conscientes de ello y descuidamos sus
consecuencias.
El Creador ha dejado a su criatura libre;
le corresponde por lo tanto a ella entender la dirección que
debe seguir para desarrollarse realmente. Me
preguntaréis: ¿Por qué? ¿No sería mejor que Dios se
impusiera a los seres humanos y les dictara la conducta a
seguir? No,
son ustedes quienes tienen que
descubrir en donde reside realmente su interés; es
su tarea darse cuenta del por qué es mejor tomar una
dirección o hacer una elección antes que otra. Necesitan estar
realmente convencidos de ello. ¿Qué ganarían realmente si fueran empujados,
contra su voluntad,
por el camino del bien y de la
luz? Muy poco, debiendo cada vez
retomarlo de nuevo todo. El Creador y los espíritus celestes
dan por tanto plena libertad al hombre,
ya que le corresponde entender y sentir
para sí cuál sea
su mejor camino.
El encuentro con el Maestro Deunov
En el 1916, se averigua un acontecimiento extraordinario, durante una
meditación, Mikhaël entiende la música de las esferas. Animado por un gran ideal,
Mikhaël ruega el Cielo para que
le envíe un guía espiritual, un
Maestro. A diferencia de lo que ocurre en occidente,
donde la figura del Maestro es aceptada sobre todo en el campo de las artes y
de algunas profesiones, en oriente, en cambio, tener a un Maestro
espiritual siempre ha sido considerado como una de las más grandes riquezas y
los que eligen un camino espiritual son capaces de
sacrificar todo lo que poseen para encontrarse con
él.
En el 1917, ocurre el encuentro
determinante con Peter Deunov, al
que se encontró en su destierro de Varna. Deunov fundó en
el 1900 la Fraternidad Blanca Universal y tuvo un nutrido número de discípulos
pero, a causa de su pensamiento religioso, fue mandado
al destierro. Tuvo
por nombre espiritual el de Beinça
Douno, compuso cantos y elaboró danzas
-la
paneurritmia-, métodos y ejercicios
que sirvieron de base a la
Fraternidad que dirigió hasta su muerte
en 1944.
Deunov mismo dice: la enseñanza que yo transmito, no
es la que ha sido inventada por
determinado Deunov,
sino que es la enseñanza de la Fraternidad de la Luz. La
Fraternidad Universal es la unión de todos los espíritus que viven en la bondad,
en la sabiduría, en el amor y en la verdad al servicio de
Dios. Su sede no está en ningún lugar de la tierra cerca
de
ningún pueblo,
sino en todas partes, allí dónde las almas
apetecen tan solo de pertenecer a esta inmensa familia
divina y humana.
En este sentido, Aïvanhov también dirá:
¿Cuantos hay que trabajen
en la creación de
las condiciones favorables para ser
hijos de Dios? Cuando haya
una cantidad suficiente, las fuerzas tenebrosas que
actúan libremente a causa de las ambiciones humanas, serán
tomadas y absorbidas por el centro de la tierra. Este concepto es
representado en el Apocalipsis por el arcángel Miguel,
que somete al dragón. El Arcángel Miguel es una entidad
real y
capitaneará el egrégor formado por
los iniciados de la Fraternidad Blanca Universal.
Y cuando hablo de discípulos
iniciados de la Fraternidad Blanca Universal, englobo
a todos los que trabajan por la luz, en cualquiera
religión o movimiento espiritual que
participen
(conferencia del 16 de abril de 1960,
en
Los
Frutos del Árbol de la Vida).
Mikhaël está feliz del encuentro con Peter Deunov, ahora
su recorrido espiritual puede tomar un camino
preciso con la guía de
su Maestro. En 1919, Peter Deunov,
acabado el destierro, vuelve a Sofía y Mikhaël lo sigue, y es así
como observa bien pronto el amor, la devoción, el espíritu de sacrificio,
la admiración y la veneración que el joven discípulo le
manifiesta. Por ello, el Maestro
velará por él y lo protegerá en su
proceso espiritual.
En
la Universidad de Sofía, en la que realizó cursos de
pedagogía, filosofía y psicología, Mikhaël
consigue el diploma que luego le permite llegar a ser profesor y director
del Instituto Pedagógico en Sofía.
Mientras, se acerca la segunda guerra mundial,
Deunov tiene el presentimiento
de que su movimiento en Bulgaria -que
alcanzó una gran expansión, con más que cuarenta
mil discípulos-
sería prohibido y manda en 1937 a
su discípulo a Francia, al
objeto de desarrollar y garantizar la continuidad y
difusión de la Enseñanza.
La misión de Mikhael
Deunov sostiene que en 1914 empezó
la Era del Acuario
y, por tanto, el Advenimiento de la Edad
de Oro,
la época representada simbólicamente por un viejo Sabio que
vierte el agua de una cántara, es decir,
la nueva sabiduría, la nueva
sangre vital
para la humanidad.
Durante esta época
se revelaría el Tercer Testamento a la humanidad.
Podemos afirmar con Lejbowicz (Omraam
Mikhaël Aïvanhov, el Maestro de la Gran Fraternidad Blanca Universal)
que Aïvanhov
ha heredado del pueblo búlgaro el sueño que vive en las
raíces profundas de su conciencia: establecer una civilización universal en la
que puedan fundirse el oriente y el occidente
reconciliados.
La misión de Deunov
fue la de ayudar al nacimiento de un nuevo ciclo
espiritual en el ámbito de las verdades de siempre.
Los Evangelios y todos los grandes Textos Sagrados por fin habrían sido
comprendidos y se realizarían gracias a
la
difusión del conocimiento y a la aplicación
constante de los métodos impartidos por la ciencia iniciática.
Tarea igualmente compartida con Aivanhov,
pues
el ideal
que anima a ambos es ayudar
a que la humanidad realice sobre
la tierra, y en los comportamientos
individuales, los ideales divinos que le
conduzcan a la edad del oro que todos los profetas,
santos y hombres de buena voluntad han invocado durante
siglos.
Constituye, como presupuesto fundamental
e indispensable de estas aspiraciones elevadas, vivir una vida santa y
ejemplar. No hace falta observar que mientras la cultura
académica implica exclusivamente al
intelecto de la persona, la
cultura iniciática
atañe a todos los aspectos del
hombre -espíritu, alma, intelecto, corazón y voluntad-
e implica una coherencia profunda entre
la vida experimentada, los pensamientos, sentimientos y
las palabras pronunciadas.
La orientación
definitiva del saber iniciático de Mikhaël,
dirigido a la realización en la materia y no al retiro
ascético,
lo encontrará con
la consagración de su nombre Omraam,
recibido en 1959 en la India: Omraam es el símbolo de
todo un proceso de concretización: la idea invisible, impalpable,
tiene que encarnarse sobre la tierra para que el mundo entero pueda verla y
tocarla. En este nombre se encuentran reunidos los dos procesos: Om
que representa la esencia en expansión y Raam que
representa
la contracción.
Es, por tanto, fácil comprender la
gran admiración de Aïvanhov por
Hermes
Trismegisto. Constantemente, el Maestro se detiene sobre las
palabras que encierran los secretos iniciáticos de la realización que Hermes
escribió en la
Tabla de Esmeralda:
lo que ocurre y es abajo es como lo que
ocurre y es arriba, y lo que es
para arriba es como lo que es para abajo,
según la ley de la correspondencia.
También como Deunov, Aivanhov
retrotrae sus enseñanzas al Maestro de todos
Maestros,
Melquisedec,
el ejecutor de la paz y la justicia.
La orden de Melquisedec representa la verdadera Tradición
del Amor, de la Sabiduría, y de la Verdad ya manifestada.
Es un
personaje sagrado y misterioso, mencionado en algunos pasajes de los Textos
Sagrados -por ejemplo en el Salmo de David 110, Hebreos 5
a 7 y en el Génesis, 14. Su importancia es extraordinaria si se
considera que Jesús y Abraham mismo pertenecieron a
su orden y que él mismos aparece sin genealogía, sin
datación en relación a su nacimiento y muerte,
sinónimo del Hijo de Dios o
del
Sumo Sacerdote del Dios Altísimo.
|

|
|
|
Otra figura importante para Aïvanhov es la del
arcángel Miguel.
De el dirá que es el único capaz de vencer... lo que
las multitudes han suplicado durante siglos
al Creador. Con su protección y
ayuda, la luz triunfará sobre las tinieblas: ha sido predicho y así será.
¿Por qué no
participar en tal acontecimiento? En todo el
curso de su actividad, Aïvanhov no ha dejado nunca de exhortar a
sus discípulos a participar con el corazón y con el pensamiento en este
gran trabajo cósmico de realización, en
el que todos los seres de luz y hombres de buena voluntad
están convocados.
Es interesante hacer notar como la última
conferencia
de R
Steiner, el 28 de septiembre de
1924,
trató sobre al arcángel Miguel. En este orden de ideas,
además, ha sido
posible la comunicación de los
conocimientos espirituales hasta ahora guardados en el
misterio de las comunidades esotéricas,
con la llegada cuál Espíritu del Tiempo de la entidad del arcángel Miguel.
Es él quién dota
al hombre del impulso
para conocer los misterios. El
Espíritu quiere que el hombre lo reconozca así en
plena conciencia y libertad de elección.
También los textos sagrados de la India contienen indicaciones significativas
sobre la época en la que vivimos,
denominada Kali
Yuga o Edad del
Hierro, para evidenciar que en esta época la humanidad ha alcanzado un
punto peligroso de alejamiento del Cielo, de la espiritualidad.
Según
tales textos, después de la Edad
de Hierro se alzará una
nueva Edad de Oro,
gracias a la intervención de un gran ser que tendrá que descender sobre la
tierra ayudada por otros discípulos, el
Kalki avatar.
El viaje a la India y las Revelaciones (el nombre Omraam)
De Izgrev,
primero de los centros, pasarán poco a poco otros grupos y se formarán
otros centros en Francia y en el extranjero. En el 1952
se desarrolla el primer encuentro fraterno en
Bonfin,
a los pies de Frejus,
y en el 1959 se
crea el centro de Videlinata,
próximo de Vevey, en Suiza. Otro centro fraterno
importante se constituirá en el Canadá francés.
En febrero de 1959, el hermano Mikhael, como
era llamado sencillamente por sus discípulos, parte solo
para la India, dónde queda durante
año entero.
Dejada Nainital, visita en la
India numerosos ashrams, de los más famosos a los más
humildes. Encontrará al lama
Anagarika Govinda, a Shivananda
en Rishikesh, estará con los
discípulos de Ramana Maharshi, con
Ananda Moyi
en Calcuta... el gran Nityananda
Maharaj, famoso por sus dotes extraordinarias de
clarividencia y sabiduría. Nityananda, dirá:
tiene el corazón puro, la paz está en su alma y todos los poderes le han
sido dados. Luego añade algunas palabras sobre las encarnaciones anteriores
de Aïvanhov en la antigua India. También otros clarividentes le confirmarán,
sucesivamente, las revelaciones sobre sus anteriores reencarnaciones en
la India. En un templo del Himalaya, Aïvanhov recibe el nuevo nombre de
Omraam, algo de lo que ya hemos hablado.
Los discípulos franceses que van el 9 de febrero de 1960
al aeropuerto de Orly para recogerlo, se
quedan asombrados
de verlo tan cambiado,
también bajo el aspecto físico. Extraordinario fue
su parecido con la cara de su Maestro Peter Deunov, casi
como para sellar la profunda continuidad de la enseñanza. De aquel día,
los discípulos empiezan espontáneamente a llamarlo Maestro: Omraam
Mikhaël Aïvanhov había sido reconocido Maestro por los
grandes Maestros de la India.
Pero la aptitud fraterna de Mikhael no cambió nunca.
Afirmó, en efecto,
ningún texto sagrado dice: seréis perfectos
como Gautama Buda o como Moisés o como Jesús, o como Zoroastro o como Mahoma...
No,
antes bien dicen: ¡os
volveréis como Dios! Y
es en este aspecto ilimitado en el
que los hombres pueden encontrarse... el Maestro eleva la conciencia de
los discípulos, no para alcanzar su persona
sino que los levanta hasta Dios.
Ciertamente, Aïvanhov invita a cada discípulo
a
encontrar su propio Maestro Interior
o
algo más grande:
Melquisedec, el Maestro de todos los Maestros y
el Sol, no evidentemente como cuerpo físico, sino como
símbolo de entrega espiritual
al Cristo Solar.
¿Cuantos hombres y mujeres buscan a un Maestro?
Pero cuando lo encuentran, no saben cómo considerarlo ni cómo actuar estando a
su lado. Un Maestro es como un padre o una madre en el plano espiritual: educa y
alimenta a sus hijos. Y así como los hijos no deben permanecer eternamente con
sus padres, sino encontrar su propio camino, los discípulos para desarrollarse
correctamente no deben permanecer cerca de su Maestro, sino ir hacia Dios.
Además el Maestro tampoco permanece parado, él también avanza hacia Dios, y el
discípulo debe seguir
ese camino para acercarse a Dios. Por lo tanto, el punto
de partida es Dios, y el punto de llegada es asimismo Dios.
Aïvanhov volverá a la India en el
1982 y precisamente a
Nueva Deli: encuentra en esta circunstancia
al famoso maestro Madrassi Baba, al que
tratará como Rishi solar.
Reconocido como símbolo del Brahmán Rishi, le son
confirmadas las revelaciones de Nityananda, realizadas en
1959, y le son leídas las palabras proféticas de los
Puranas acerca de la
llegada en la época del Kali yuga, la época actual, de un Rishi solar cuyo
nombre empezaría con la M y la
segunda carta con la letra A. Durante
aquella estancia en el país de los Deva, ya comentamos,
recibiría el nombre de Omraam.
En el transcurso de su vida, el Maestro ha vivido en los
centros fraternos
que ha constituido y ha viajado incansablemente
por varios lugares de la
Tierra con el preciso objetivo de continuar su trabajo y
de ampliar con ello
su campo de aplicación.
Reflexiones
Con su vida ejemplar al servicio de un alto ideal, siempre ha animado
a millares de personas a emprender el camino de perfeccionamiento
espiritual. La vida espiritual es una disciplina que solicita mucho tiempo y
esfuerzos, por lo tanto, si alguien os asegura que
siguiéndolo conseguiréis fácil y rápidamente la clarividencia y los poderes
psíquicos,
u os prometen la iniciación en tres días, ¡desconfiad!
Aún más, si para conseguir tales resultados os
piden dinero. La verdad es que el dinero no tiene ninguna
utilidad
para progresar en la vida espiritual.
Aprender cada día a dominarse, a pensar en los otros, a
unirse a Dios por la meditación y el ruego no cuesta
nada, es gratuito. Solamente que
es un proceso muy largo, y dado que los hombres
son perezosos y quieren
obtener enseguida éxitos, son atraídos enseguida por el
que les promete montañas y maravillas, aunque
les cueste... Cuando un Maestro se busca hace falta saber
qué se espera de él. Los que se engañan sobre la verdadera naturaleza de lo que
están buscando, siempre tropezarán con alguien que los
engañará.
¿Ahora, si tenéis miedo de ser extraviados por guías
vivientes, qué os impide dirigiros
a los que han dejado desde hace tiempo la tierra? Sus obras están a vuestra
disposición.... Bajo formas diferentes, todos los Iniciados,
todos los grandes Maestros del la humanidad, los santos,
los profetas, los auténtico místicos, dicen las misma
cosa. No
creáis, por tanto, que si os digo que necesitáis un guía
es para que me sigáis.... Acojo a los que me siguen
porque me alegra poder ayudar a la mayor
cantidad de gente posible... En todas las religiones cada
cual puede encontrar los guías que lo llevarán
hacia su patria espiritual.
La obra de Omraam Mikhaël Aïvanhov se presenta inicialmente como un conjunto de
miles de conferencias y charlas improvisadas que han sido taquigrafiadas o
grabadas en cintas magnetofónicas y videocasetes. Siempre en curso de edición,
se presentan en diferentes colecciones: Obras Completas,
Colección Izvor (libro de bolsillo), Folletos, Pensamientos Cotidianos, Audio y
Video. Han sido publicadas por la editorial Prosveta, que
las ha traducido en 21 lenguas: Española,
italianas, portugués, alemán, inglés, árabe, chino,
holandés, danés, noruego, ruso, lituano, checo, rumano, búlgaro, griego, Hebreo
y también Esperanto, armenio, malgache y africano.
En el día de la
Navidad del 1986 serenamente dejó su cuerpo.
Tal como vivió y en
su último mensaje, invita
a sus discípulos a vivir en los ideales divinos y a difundir la enseñanza
de la ciencia iniciática. Para los discípulos de Aïvanhov, el año 1986 no es el
fin de una extraordinaria experiencia sino la
continuación y el principio de un nuevo y extraordinario
trabajo.
|

|
|
|