|
Todo pensamiento consciente
repetido durante una temporada, se convierte en un programa. Por tanto, ¿qué ocurre cuando has
pensado conscientemente durante una serie de años soy un
fracasado? Sin
pretenderlo siquiera, te has implantado un programa automático
que conseguirá
arruinarte sin el menor esfuerzo. Cuando eres consciente de
ello, es el momento. Pero ser positivo un día a la semana no resulta.
Fortalecer la mente se parece un poco a la gimnasia corporal.
Disciplina tu mente durante todos los días de tu vida
y verás cambios que no podrías imaginar.
PENSAMIENTOS
POSITIVOS (*)
Nuestra mente subconsciente es una
recopilación de todo lo que pensamos. Y los pensamientos más corrientes crean
los comportamientos subconscientes más arraigados.
Para comprender mejor cómo
funciona el pensamiento positivo necesitamos una imagen de nuestro
subconsciente. Imagina tu cerebro como si fuese una nuez grande dividida en
dos mitades, la superior y la inferior. La mitad superior es la mente
consciente, la que contiene tus pensamientos instantáneos. La mitad inferior
es el subconsciente. En él residen los diversos programas innatos que
necesitas para vivir, como la respiración y la digestión, así como otros
programas que has creado tú, como caminar y hablar.
Imagina ahora que estás
aprendiendo a conducir. Cada vez que te acercas a un cruce pones en marcha un
pensamiento consciente de la parte alta de tu cerebro: Levanta el pie
derecho, desplázalo unos doce centímetros a la izquierda, pisa el pedal de
manera suave y progresiva. Durante varios meses tendrás ese pensamiento
consciente hasta que se haya implantado el programa automático, con el que
frenas sin detenerte a pensar en los movimientos necesarios. Ese programa de
frenado quedó establecido en la mitad inferior de tu cerebro, el
subconsciente. Tienes ahora un nuevo programa subconsciente.
Esto explica cómo el automovilista
avezado, cuando llega a casa después de conducir durante cinco horas, ni
siquiera recuerda lo que ha hecho. El subconsciente hizo todo el trabajo. Todo
pensamiento consciente repetido durante una temporada, se convierte en un
programa. Por tanto, ¿qué ocurre cuando has
pensado conscientemente durante una serie de años soy un
fracasado? Sin
pretenderlo siquiera, te has implantado un programa automático. Conseguirás
arruinarte sin el menor esfuerzo.
¿Cómo encaja esto con el
pensamiento positivo? Muy fácil. Tenemos unos 50.000 pensamientos al día. De
éstos, para la mayoría de nosotros casi todos son negativos: Estoy gordo.
Estoy perdiendo memoria. No tengo dinero para pagar mis facturas. Nada de lo
que intento me sale bien.
Siendo así que casi todos nuestros
pensamientos tienen signo negativo, ¿qué clase de comportamiento subconsciente
va a establecerse? Un comportamiento predominantemente negativo. De esta
manera saboteamos nuestra vida y nuestra salud, sin darnos apenas cuenta de
que lo hacemos. Por eso muchos se preguntan cómo
han llegado a encontrarse mal, cuando son ellos mismos quienes han creado las
pautas automáticas con sus pensamientos reiterados. Lo mismo que nos
programamos para conducir un coche sin pensarlo, también lo hacemos para
llegar con retraso a todas partes. Luego echamos la culpa a la Providencia.
Pero ahora viene la buena
noticia... Una vez que has entendido cómo funcionan los
esquemas subconscientes, te das cuenta de que nadie tiene por qué ser un
perdedor. Tu porvenir depende de tus pensamientos conscientes. Conforme te
pones a disciplinar tu mente, los nuevos pensamientos conscientes crean nuevos
programas subconscientes. Del mismo modo que implantas una pauta subconsciente
para conducir sin esfuerzo un coche, también es posible desarrollar una pauta
subconsciente que te encamine al triunfo. Pero se necesita pensar de manera
disciplinada... y dedicar algún tiempo a ello.
Veamos lo que ocurre con
Federico, que se ha apuntado a un cursillo de motivación y está a favor del
pensamiento positivo.
¡Voy a imprimir un nuevo
rumbo a mi vida!- dice.
Antes del desayuno se sienta
a escribir unos cuantos objetivos para la jornada: Conseguir un aumento,
comprar un Rolls Roce, pujar por el Taj Mahal... El resto de la semana lo
pasa en su espiral negativa de costumbre. El viernes por la noche anuncia:
Me parece que eso del
pensamiento positivo no resulta.
A lo mejor ha pasado de
48.000 pensamientos negativos diarios a 47.500... y le extraña que aún no le
haya tocado el gordo de la lotería, ni se haya curado su artritis, ni haya
dejado de pelearse con su mujer.
Ser positivo un día a la semana no
resulta. Fortalecer la mente se parece un poco a fortalecer el cuerpo. Si
haces veinte flexiones y corres a contemplarte en el espejo no verás ninguna
diferencia. De manera similar, poca diferencia notaremos después de pensar
positivamente por 24 horas. Pero disciplina tu mente durante varios días y
verás cambios como no los conocen los asiduos de los gimnasios.
Limpiar nuestro pensamiento
es tarea ardua, hercúlea. Sobre todo, porque sucede a menudo que estamos
siendo negativos y no nos damos cuenta. Si deseas chequear tu
pensamiento, chequea tu vida. Tu prosperidad, tu felicidad, la calidad de tus
relaciones e incluso tu salud reflejan tus pensamientos conscientes más
habituales.
En dos palabras:
Pienso así porque mi vida es un desastre
-dice Federico.
Al contrario, Federico. Tu vida es
un desastre porque piensas de esa manera.
LAS
COSAS SON DEL COLOR DEL CRISTAL CON QUÉ SE MIRAN (**)
Lo que
hemos visto es un claro ejemplo de que el pensamiento positivo parte
del supuesto de que lo que determina cómo nos sentimos respecto a los sucesos
que ocurren en nuestras vidas no son los propios sucesos, sino el significado
que les damos en función de nuestras creencias, expectativas, valores y todo
el bagaje de experiencias que hemos vivido anteriormente.
Bajo ese prisma,
podemos entender que hechos idénticos puedan suscitar reacciones emocionales
diferentes en distintas personas. Para ilustrar esto nos viene bien aquella
vieja historia de dos vendedores de zapatos a quienes sus respectivas empresas
enviaron a África para vender sus productos. Tan pronto como desembarcaron, el
primer vendedor vio que todo el mundo iba descalzo y mandó un telegrama a su
jefe: Vuelvo en el primer barco. Aquí nadie utiliza zapatos. Una semana
más tarde llegó un segundo vendedor, el cual se encontró con la misma
situación: sólo se veía gente descalza por las calles. Pero éste envió el
siguiente telegrama a su empresa: Me quedo aquí. Perspectivas fabulosas. No
tenemos competencia.
Todos hemos oído alguna vez
aquello de ver la botella medio vacía o medio llena. Siempre podemos
enfocar nuestra mente en el lado bueno de la situación en lugar de centrarnos
exclusivamente en la parte negativa. Incluso las situaciones más
desafortunadas pueden tener su lado positivo. Así, mientras que por ejemplo
para algunos un serio contratiempo laboral, familiar o personal puede
representar la confirmación de que todo me sale mal, soy un/a perdedor/a,
mi vida está arruinada, etc. para otros puede suponer una oportunidad de
aprendizaje y de cambio si eligen el enfoque positivo.
En otras palabras, pues,
podemos decir que la realidad externa -lo que nos ocurre en la vida- no es
determinante de nuestro estado de ánimo y de nuestras emociones ya que, antes,
pasa por el filtro mental de nuestra evaluación e interpretación. Lo que
ocurre es que, a menudo, este proceso se da de forma automática y tan rápida
-puede ser en unas fracciones de segundo- que no nos damos cuenta de que
estemos aplicando este filtro interpretativo y creemos, erróneamente, que la
realidad es tal como la vemos y la sentimos sin que nosotros podamos
hacer nada al respecto. Es decir, si algo me pone triste automáticamente creo
que es triste, si algo me preocupa pienso que es preocupante, si algo o
alguien me enfurece pienso que es inevitable que me sienta así.
Pues bien, la buena
noticia es que podemos aprender a cambiar nuestra forma habitual de
interpretar la realidad, aquellas actitudes que nos bloquean, nos hacen sentir
mal y nos alejan de aquello que queremos y necesitamos por otra forma más
positiva, más favorable a nuestro bienestar y a nuestro crecimiento personal:
analizando cómo distorsionamos o deformamos la realidad
y aplicándole,
a continuación,
estrategias de pensamiento positivo.
Formas más
comunes de Distorsionar la Realidad
Existen unos
mecanismos mentales, unos hábitos de pensar y de sentir, que nos conducen
involuntariamente a una interpretación deformada de la realidad, y que nos
conviene analizar. He aquí los más usuales:
- Pensamiento del tipo todo o nada.
Equivale a ver la realidad en blanco y negro. Una
cosa es correcta o incorrecta, buena o mala, positiva o negativa. No se
admiten matices intermedios. Supone rigidez mental. La persona que utiliza con
frecuencia este tipo de distorsión, tiende a pasar de la euforia al desánimo
con mucha facilidad.
- Sobregeneralización:
Cuando a partir de un acontecimiento puntual negativo, generalizamos
excesivamente. Es decir, exageramos las conclusiones más allá de lo razonable.
Es frecuente en este caso el uso de expresiones tales como todo, nunca,
siempre, etc. Por ejemplo, se me estropea el coche y me digo: Todo me
sale mal; un amigo me defrauda, y pienso: No se puede confiar en nadie.
- Filtro mental:
Cuando escogemos un único detalle negativo de una situación determinada y
centramos ahí toda nuestra atención, de manera que la perspectiva general se
oscurece. Por ejemplo, recibo elogios de mis compañeros de trabajo por la
presentación de un proyecto nuevo pero uno de ellos manifiesta una ligera
crítica. Durante unos días me obsesiono con su reacción, olvidando todo lo
positivo que me han dicho los demás.
- Descartar lo positivo:
Cuando rechazamos las experiencias positivas de alguna cosa insistiendo en que
no cuentan. Por ejemplo, realizo un buen trabajo en algo
pero me autodesvalorizo diciéndome que cualquiera podría haberlo hecho.
- Precipitarse en las
conclusiones o/y hacer predicciones negativas: Cuando interpretamos las
cosas de forma negativa sin que haya suficientes hechos que avalen nuestra
conclusión. O bien nos anticipamos al futuro pensando que algo va a salir mal.
Por ejemplo, me encuentro con mi amigo Pedro, lo veo muy serio y, sin tener
más datos, concluyo que está ofendido conmigo por algo. O tengo que ir a una
entrevista de trabajo y antes de salir de casa ya estoy convencido de que
saldrá mal.
- Lectura del pensamiento.
Cuando asumo lo que determinadas personas están pensando o sintiendo, con poca
o ninguna evidencia. Por ejemplo, me digo: Sé exactamente
por qué Patricia me contestó ayer de aquella manera, sin más evidencia que
mi intuición. O pienso que no hace falta pedirle directamente a mi
pareja lo que necesito, en un momento dado, porqué él/ella ya lo sabe o si me
quisiera realmente, ya lo sabría.
- Magnificación-Minimización: Cuando exageramos la importancia de un problema, de nuestros
defectos o puntos débiles, etc. o bien minimizamos la importancia de nuestras
aptitudes y de las cosas buenas que hemos conseguido.
- Razonamiento
emocional: Cuando utilizamos nuestras emociones como evidencia objetiva de
algo o para validar una creencia o pensamiento, sin tener en cuenta otros
aspectos de la situación. Por ejemplo, me siento inferior en algo y concluyo
que lo soy realmente. O siento pánico de viajar en avión y concluyo que es muy
peligroso.
- Pensamientos debería/debo/tengo que... etc.: Cuando nos decimos a nosotros mismos
que las cosas deberían o deben ser como nosotros queremos o esperamos que
sean. Eso nos lleva fácilmente a sentimientos de culpa y frustración. Por
ejemplo: No tendría que haber cometido este error, las cosas tendrían que
ser más sencillas, Fulano debería ser de tal o cual manera. Es conveniente
sustituir los debería... por me gustaría que... estaría muy bien
que... etc. Por lo que se refiere a obligaciones personales que nos
imponemos, en algunos casos nos podríamos plantear si queremos realmente
hacerlo o no, y asumir las consecuencias de nuestra decisión, en lugar de
machacarnos con los debería/tengo que...
- Etiquetaje:
Cuando hacemos alguna cosa de la que no nos sentimos orgullosos, cometemos
alguna equivocación... y en lugar de centrarnos en lo que hemos hecho, nos
cuestionamos toda nuestra persona. O cuando alguien hace alguna cosa que nos
molesta y, en lugar de referirnos a la conducta concreta que desaprobamos,
generalizamos a toda su persona poniéndole una etiqueta. Por ejemplo, cometo
un error en mi trabajo y me digo: Soy tonto, en lugar de: Me he equivocado
en tal o cual cosa. O alguien hace algo que me molesta y le digo: Eres un
estúpido en lugar de: Me ha dolido que hicieras...
- Personalización: Cuando asumimos toda la responsabilidad por un hecho que no está o estaba
totalmente bajo nuestro control. Por ejemplo, mi pareja se separa de mí y
automáticamente pienso que toda la culpa ha sido mía. O mi hijo me trae malas
notas de la escuela y, en seguida, pienso que no le sé educar bien.
- Indefensión-Victimismo:
Cuando nos sentimos víctimas indefensas en lugar de aceptar nuestra parte de
responsabilidad en los hechos, o de hacer alguna cosa para mejorar la
situación. Es el caso opuesto a la personalización. Por ejemplo, si me quejo
constantemente de lo mal que me van las cosas pero no hago nada para cambiar
mi suerte.
Estrategias
de Pensamiento Positivo
Para adquirir el
hábito de pensar de forma más positiva, podemos seguir los siguientes pasos:
1 - Tomar el hábito de anotar aquellas situaciones de la vida cotidiana que
nos hacen sentir mal, formulándonos las siguientes preguntas: a) ¿Cuál es
la situación concreta que me ha hecho sentir mal?, b) ¿Cómo me he sentido/
me siento?.
Ejemplo: Ayer fue mi
cumpleaños y mi hermana no me felicitó. Me he sentido triste, con ganas de
llorar.
2 - Plantearnos: ¿Qué
conclusiones he sacado de esta situación?, ¿qué he pensado cuando me ha
ocurrido esto, qué imágenes, recuerdos, etc. se han cruzado por mi cabeza?.
Si no puedo responder a esto, también puedo preguntarme: ¿Qué intuyo que puedo haber pensado de esto que me haya hecho
sentir mal, aunque no esté del todo segura/o? o si le hubiera ocurrido lo
mismo a otra persona, ¿qué podría haber pensado él/ella? Al principio puede
no ser fácil responder a esto, pero es una cuestión de práctica. A medida que
nos vayamos esforzando por contestar a esas preguntas, las respuestas irán
saliendo cada vez de forma más fluida.
Siguiendo el ejemplo anterior,
podría ser: Pienso que mi hermana no me quiere y que nadie me tiene
en cuenta.
3 - Preguntarnos: ¿Qué mecanismos mentales o formas de pensamiento
distorsionado he aplicado?, ¿de qué forma he deformado, exagerado o
minimizado la realidad para llegar a dichas conclusiones?, ¿qué
evidencias -hechos objetivos- tengo de que las cosas son tal como yo las
interpreto y no de otra forma?, ¿Qué no he tenido en cuenta?
Siguiendo con el ejemplo podría
anotar que he aplicado el pensamiento del tipo todo o nada
(si mi hermana no me felicita por mi cumpleaños es que no me quiere); he
exagerado mis conclusiones sobregeneralizando (si mi hermana no me quiere,
nadie me quiere) olvidando, tal vez, las muestras de cariño de otras
personas; he recurrido al victimismo (nadie me tiene en cuenta) culpando a
los demás de mis sentimientos de soledad en lugar de ver qué papel juego yo en
todo esto (tal vez, salgo poco, me muestro demasiado retraída/o o susceptible,
etc.)
4 - Preguntarnos:
¿De qué otra forma más positiva podría enfocar la situación?, ¿podría hacer
algo, por pequeño o insignificante que sea, para mejorar la situación o que me
hiciera sentir mejor?, ¿qué le aconsejaría a una amiga/o mía en una situación
similar?.
Por ejemplo, podría
llamar a mi hermana y decirle que me siento dolida/o por lo ocurrido y que me
gustaría que estuviéramos más cercana/os. O tal vez se trate
simplemente de darme cuenta de que es un poco olvidadiza y decidir que la cosa
no tiene mayor trascendencia y que no vale la pena que me amargue el día por
ello, y focalizar mi atención en las otras personas que sí se han acordado de
mí y me quieren. O si me siento sola/o, considerar la posibilidad de acercarme
yo también más a la gente, de abrirme más a los demás, de buscar maneras para
hacer nuevos amigos, etc. En cualquier caso, eso son sólo ejemplos orientativos: cada uno debe hallar, en su propio estilo, aquellas respuestas o
alternativas que mejor le funcionen, que le resulten más creíbles y que
mejor calcen con sus necesidades, abriendo eso sí la mente al mayor número
de opciones posible.
5 - Ante situaciones difíciles, evitar preguntas
victimistas o
debilitantes del estilo de: ¿Por qué me tiene que pasar esto a mí? o
¿qué voy a hacer ahora? o afirmaciones del tipo esto es insoportable. En su
lugar, plantearnos preguntas que nos den sentimientos de fuerza y esperanza,
o que nos indiquen alguna opción alternativa: ¿Qué puedo hacer para
resolver esto?, ¿qué opciones tengo que todavía no he probado?, ¿qué datos de
la realidad podrían contradecir mis conclusiones más pesimistas?, ¿qué tiene
de bueno esta situación?, ¿qué podría aprender de ella?, etc.
38 AFIRMACIONES
PARA CAMBIAR NUESTRA ACTITUD MENTAL
1. Vives en un mundo con un promedio de 80% de pensamientos negativos. Desde
este instante puedes abandonarlo y hacerlo un mundo mejor con fe y esperanza.
2. Desde ahora estás capacitado para iniciar una nueva vida positiva. Vida que
quedará en tu subconsciente como tu vida natural, impregnando con la fuerza
todo tu ser físico y mental.
3. Eres capaz de hacerlo. Realmente puedes lograrlo. Inténtalo ahora,
llevando contigo no tan sólo pensamientos positivos, sino que una vida
positiva fruto de esos pensamientos.
4. El pensamiento positivo afecta todo lo que haces, impregna de elevadas
vibraciones todo lo que te rodea. Sólo trabaja en tu beneficio y en el de los
demás, dado que en el reino de la mente lo positivo atrae a lo positivo y
rechaza a lo negativo.
5. Cuántos en el planeta desearían estar en tu lugar. Sé agradecido con lo
que tienes, y desde lo que eres y tienes inicia el cambio hacia algo mejor,
pues siempre habrá delante nuevos logros para tu crecer. La vida positiva se
inicia ahora, ya, desde donde uno está.
6. Usa dos palabras mágicas: PUEDO y QUIERO. Puedo ser mejor, quiero ser
mejor.
7. Usa una frase mágica: SOY CAPAZ. Yo soy capaz de ser mejor y lograr
éxito en mis metas positivas, para la nueva vida que desde ahora iniciaré.
8. No hay edad para el cambio, la ciencia ya lo ha demostrado. Siempre
siente que tu edad de mayor producción y capacidad está 20 años más allá de la
que ahora tienes, y actúa así, pues tu cerebro crecerá, nuevos circuitos
activarás y cada día más inteligente serás. No olvides que la edad para China
y Japón, es sabiduría. Sin importar tu edad, tienes una vida por delante y esa
vida es importante.
9. Pide a lo interno ayuda para iniciar el cambio y comenzar desde este
instante a vivir una vida positiva, aprendiendo el arte del buen pensar,
pensando cada día más y más cosas positivas.
10. Quien no comete errores es un ser que no sabe vivir, es un ser
estancado en la vida. Sólo quien intenta ser mejor, vivir mejor y aprender
más, comete errores. De cada error se saca una positiva lección, cada error es
una enseñanza que nos permita avanzar.
11. Quien no aprende a perdonar, dificulta su caminar. Perdonar deja una
sensación de libertad maravillosa.
12. El mejor lugar del planeta está donde tú en este instante te
encuentras, en ese lugar puedes hacer un cielo de un infierno sólo con tu
actitud mental positiva.
13. Elimina la duda, el temor, la ansiedad y la preocupación. No lo
olvides: El cáncer es curable, lo que mata es el temor al cáncer. Toda meta
lógica es alcanzable, lo que lo impide es la duda. Eres capaz de lograr desde
ya el cambio, lo que te limita es la ansiedad y la preocupación. Borra de tu
mente la duda, el temor, la ansiedad y la preocupación.
14. Condiciona tu mente subconsciente con positivos pensamientos
conscientes. En la medida de tu fe en ti mismo, de tu fe en las herramientas
que DIOS te dio, y créelo, fueron las mejores, comienza a usar esas
herramientas y los resultados te sorprenderán.
15. Las herramientas son tus propios pensamientos, y nadie puede ayudarte a
pensar o a pensar por ti.
16. Asume desde ya tu responsabilidad de que eres lo que has pensado.
17. Asume el compromiso de que serás lo que desde ahora pienses.
18. Nada ganas con sentirte superior a otros. Sí ganas con sentirte
superior a ti mismo.
19. La única guerra es contigo mismo. El único rival eres tú mismo. La
única persona a la que debes vencer es a ti mismo. Véncete eliminando con el
pensamiento positivo reiterativo la preocupación. Véncete aumentando tu
autoestima y el valor personal. Véncete asumiendo tu presente y futuro.
20. Eres capaz de lograrlo.
21. Eres importante pues eres hijo de DIOS, en transitoria misión de
perfeccionamiento por tu forma física, en la que NADA negativo puede tocar lo
sutil que realmente eres. Sólo lo positivo toca a tu alma, y lo hace
permitiéndote crecer y evolucionar.
22. Nada sucederá en tu vida mientras no lo quieras, y una vez fijada esa
idea en tu subconsciente, no hay límite para la meta que uno se programe.
23. Establece metas elevadas y comienza a vivir una vida que te permita
alcanzarlas. Metas nobles y que por ningún motivo puedan dañar a otro. Puedes
lograrlo. Tan sólo de ti depende si lo logras o no.
24. La enfermedad puede ser un obstáculo para el cuerpo, pero no para la
voluntad y la capacidad de emitir buenos pensamientos.
25. Ante cada problema, relájate, piensa que eres capaz de solucionarlo,
elimina la ofuscación. Repite una y otra vez que lo solucionarás, y la
solución llegará. No pierdas el tiempo ni la energía en problemas menores,
esos se van solos sin problema.
26. Cada dificultad es una oportunidad que la vida te da para tu personal
desarrollo. Si logras aceptar este enfoque, cada dificultad fácilmente
superada será, y tú más crecido estarás.
27. Cuando te preparas para lograr lo mejor, la fuerza interior actúa más
allá del tiempo y del espacio, con el fin de que tengas eso mejor por ti
pensado.
28. Al despertar, se agradecido por haber despertado, y piensa y cree que
será un buen día para ti, y que mañana lo será aún mejor. Mírate al espejo y
ve tus ojos resplandecientes y tu aspecto radiante. Usa frases de auto apoyo.
Hazlo todos los días.
29. Las cosas que ya son, imagínalas como tú quieres que sean mejores. A tu
familia imagínala mejor. A tu trabajo imagínalo mejor. Es decir, VISUALÍZALOS
mejor, cerrando los ojos y viendo lo que tú deseas mejor de lo que ahora es.
Ve el futuro en un mundo mejor. Hazlo con fe, tienes el poder para lograr que
ese futuro sea mejor. Tu mente es más poderosa de lo que has imaginado. No la
has sabido usar. No importa, ahora la usarás sabiamente.
30. Si perseveras y eres constante en tus anhelos, los lograrás dado que
eres capaz. No hay límites ante ti, los límites los pones tú mismo. Amplíalos
desde ya, cada día más.
31. Como ejemplo tienes a Napoleón. Era el número 42 de su clase en la
Academia Militar. Pregúntate cuántos monumentos y libros se han destinado a
ese número 42, y si existe alguno de los otros 41 que en esa academia eran
considerados superiores a Napoleón que sea recordado. Él tuvo fe, visualizó,
creyó y logró una meta, que no entraremos a comentar si fue noble o no, sino
que a valorar lo que la mente pudo lograr. Partiendo de la base que tus metas
serán justas, lógicas y nobles, sin importar en el lugar en que ahora estés,
pues ese es precisamente el mejor lugar para iniciar el cambio positivo en tu
vida, de la misma forma triunfarás.
32. Vives en un mundo negativo, toma la decisión de hacerlo positivo.
33. Vives en un mundo con presagios de caos, toma la decisión de pensar en
un mundo mejor.
34. Prepárate para mañana trabajando bien hoy.
35. Mira más allá de las estrellas, observando primero lo que te rodea, y
luchando por mejorarlo, solo tú puedes lograrlo.
36. Pese a todo lo negativo,
que es externo, puedes llevar una vida positiva buscando apoyo en lo interno.
San Agustín al momento de morir dijo: Toda mi vida busqué a Dios fuera y estaba dentro de mi.
37. Dentro de ti está la mente consciente que es la fuente de los
pensamientos, los que tan sólo tu puedes manejar. Está tu mente subconsciente
que es la depositaria de la fuerza que nos llega desde el alma, y que rige la
vida y nos permite vivir, fuerza que conscientemente con los pensamientos
puedes aprender a programar. Usa los pensamientos de manera tal que te
permitan ser el mejor programador de tu subconsciente. Usa la fuerza interior
con el fin de tener una mejor vida exterior y colaborar a lograr un mundo
mejor.
38. PUEDES HACERLO. ERES CAPAZ., ERES IMPORTANTE. DECÍDETE YA, HAZLO AHORA,
E INICIA EL CAMBIO.
|