La alegría es saber que creas la
vida a tu manera.
Es
el estado de ser más sublime,
porque cuando estás en un estado de gozo, no hay lugar para los celos, la furia, la
amargura o la guerra. Es difícil odiar o asediar,
entonces, a otras
personas.
Estás
satisfecho y completo, y la vida, la sabiduría y la creatividad fluyen como un
poderoso río desde dentro de tu
Ser.
Tu
inspiración llega hasta lo más alto de la grandeza y lo más profundo del
sentimiento, pues la vida ya no es una ardua tarea,
sino una aventura maravillosa
de la cual sólo quieres más. Cuando la alegría está presente, eres uno
con tu conciencia.
En un estado como ése has encontrado la utopía,
el cielo en la tierra.
Con el nacimiento,
¿cuál es el
propósito de tu vida?
A muchos se los educa para que piensen que deben ser una cierta entidad o
ejercer una cierta profesión, y son escrupulosamente vigilados por la familia y
la sociedad para asegurarse de que se conviertan en ello. ¡Qué siniestro! Luego
están aquellos que imaginan que han sido enviados aquí a ser grandes maestros,
salvadores o sanadores de la humanidad. ¡Qué noble! Y ciertamente muchos otros
sienten que están aquí para recorrer penosamente un estrecho y sagrado camino
hacia Dios, el cual ha sido cuidadamente preparado. ¡Qué aburrido!
Nadie
tiene un propósito cuando viene a este plano. El Padre no ha dado directrices ni
a ti ni a nadie de cómo debería ser su vida, salvo una cosa. Y lo único que él
desea para ti, proporciona lo esencial del ser. Y es que seas dichoso, sin
importar lo que la dicha signifique para ti. Pues cuanto más feliz y dichoso
seas dentro de tu precioso y divino ser, más cerca estarás de ser la semejanza
de Dios y más en armonía con toda la vida.
Que seas
feliz y alegre es el único deseo del
Creador
para ti. Y esto es, en verdad, el máximo valor emocional que existe. Es el mayor
logro en la vida. Haber entendido la alegría y haberse convertido en ella es el
único destino que Dios ha dado a toda la humanidad
-cualquiera
que sea el plano que habite o el entendimiento que haya alcanzado-
porque cuando has regresado a un estado de gozo y felicidad, has regresado a un
estado de Dios, ya que el Padre es alegría. Es un Ser que está alegre todo el
tiempo.
El Padre
te ha dado el poder de crear cualquier cosa que desees, desde lo más vil hasta
lo más bello. Él se convertirá en todo aquello que desees que él sea en tu
búsqueda por entender la alegría. ¿Y juzgará alguna vez tus acciones o la
realización de tus deseos? No. Nunca. Ese es el amor de Padre a hijo, de fuerza
vital a fuerza vital. Él quiere que hagas todo aquello que te haga feliz,
alegre, pues ese es el único camino por el que llegarás a conocer al Padre y a
ser como él es.
¿Qué es
la alegría? La alegría es libertad de movimiento sin interrupción. Es libertad
de expresión sin juicio. Es libertad de ser sin miedo o culpabilidad. La alegría
es saber que creas la vida a tu manera. Es el sublime movimiento del Yo
permitido. Eso es alegría.
¿Por qué
es la alegría el estado de ser más sublime? Porque cuando estás en un estado de
gozo, estás en el flujo de lo que Dios es. Y en ese flujo, no hay lugar para los
celos, la furia, la amargura o la guerra. Es difícil odiar o asediar a otra
persona, es difícil dañar a alguien cuando estás en un estado de gozo. Cuando
estás feliz y lleno de gozo, amas al Dios que ves en todas las cosas.
En un
estado de gozo exuberante, estás en paz con todo lo que tú eres.
Cuando
gozas de la vida, no puedes sentirte rencoroso o inseguro, atemorizado, enfadado
o carente de nada. En un estado de gozo estás satisfecho y completo, y la vida
la sabiduría y la creatividad fluyen como un poderoso
río desde dentro de tu ser.
En un estado de gozo tu inspiración llega hasta
lo más alto de la grandeza y
lo más profundo del sentimiento.
En un
estado de gozo, la vida se convierte en el fervor e intensidad de amanecer
cuando el cielo es del color rosa más hermoso, las nubes están teñidas de rojo
fuego, y los pájaros cantan en los árboles. En la alegría de envejecer y vives
para siempre, pues la vida ya no es una ardua tarea,
sino una aventura maravillosa
de la cual sólo quieres más. Cuando la alegría está presente, eres uno dentro de
tu reino del Yo. En un estado como ése has encontrado la utopía.
¿Cómo
consigues la alegría? Sabiendo que cada momento de tu vida te brinda la libertad
y la oportunidad de expresar la alegría, si ése es tu deseo. Y sabiendo que no
hay nada por lo que merezca la pena separarte de la felicidad, de la alegría y
de Dios. Nada. Amándote a ti mismo completamente, intensamente, pues cuando lo
haces estás amando a Dios.
No hay
amor más sublime en la vida que el amor del Yo,
de lo Superior en ti. No existe amor más grande, pues
a partir del abrazo del Yo existe la libertad. Y esa libertad es de donde nace
la alegría. Y gracias a ese nacimiento Dios es visto, conocido y abrazado. El
amor más profundo, más grande y más significativo es el amor del Yo
Superior,
puro e inocente, la magnífica
criatura que se sienta entre las paredes de la carne y que se mueve y contempla,
crea, permite y es. Y cuando tú ames lo que
Eres,
sin importar cómo seas, entonces conocerás esta magnífica esencia que yo amo,
que se halla detrás de todos los rostros y dentro de todas las cosas. Entonces
amarás como Dios ama. Así es fácil amar y perdonar. Así es fácil ver a Dios en
toda la vida.
Cuando
amas lo que eres -tu Yo Superior-
no hay cosa inconquistable ni inalcanzable. Cuando realmente te amas a ti mismo,
vives solamente en la luz de tu propia risa y viajas solamente por el camino de
la alegría. Cuando estás enamorado de ti mismo, entonces, esa luz, esa fuerza
unificada, esa felicidad, esa alegría, ese jubiloso estado de ser, se extiende a
toda la humanidad. Cuando el amor abunda dentro de tu maravilloso ser, el mundo,
con todos sus desagrados, se convierte en algo hermoso, la vida se llena de
sentido y de alegría, y la alegría, a través de la exuberancia de tu ser,
inspira y glorifica toda la vida. Y declara la pureza de tu ser.
No hay
mayor propósito en la vida que vivir por el amor y la realización del ser. Y eso
sólo puede alcanzarse participando en esta vida y haciendo aquello que te
produce felicidad, sin importar lo que sea. Pues, ¿quién va a decir que algo
está mal o que es malo para ti? Dios nunca lo diría, pues él será cada dirección
que tú tomes y el resultado de cada cosa que experimentes. Y no preguntes a
otros lo que piensan. ¡Qué sabrán ellos de la felicidad cuando sus vidas han
estado cargadas con las mismas limitaciones que han plagado la tuya!
El Padre
impulsa la alegría hacia ti. Él siempre está ahí, esperando a que tú te abras
para recibirla. Eso es lo que quiere decir Pedid y se os dará. Es muy
simple sentir alegría todo el tiempo. Sabe que eres digno de ella.
La
alegría engendra alegría. Porque cuando aceptas la alegría que recibes, esa
alegría realza la que vendrá en tus mañanas y te abre a un recibimiento mayor.
Por ello es imperativo amarte a ti mismo cada momento, pues cuando lo haces,
preparas el ritmo, si quieres, de los momentos que vendrán. Cuando vives
solamente por el amor y la alegría del Yo
-preguntándote
siempre qué te hace feliz y haciendo entonces lo que te digan tus sentimientos,
sea lo que sea-
esos momentos de éxtasis y regocijo quedan grabados en el alma de tu ser, que
creará incluso más instantes de felicidad y alegría en los momentos que vendrán.
Cuantos
más momentos pases siendo feliz y lleno de alegría, amándote a ti mismo y
permitiéndote ser, más cerca estarás de ser la fuerza-Dios de toda la vida. Si
vives tu vida de tal forma que todo lo que persigues en la vida lo haces para
hacerte feliz, vivirás tu vida hasta su máximo destino. Alcanzarás cosas
milagrosas. Serás un ejemplo admirable del amor del Yo y de Dios. Experimentarás
y entenderás la gran belleza y el maravilloso enigma que eres. Y he aquí que, en
lo que se llama el análisis final, habrás visto la cara de Dios, al darte cuenta
de que es la tuya propia. Entonces estarás listo para una nueva eternidad de
experiencia vital, en un nuevo y mayor entendimiento.
Sabes,
en mis tiempos los nos llamaban seres desalmados. ¿Sabes cuál era nuestra
búsqueda entonces? No era la de un propósito, era
la de
encontrar un alma que según nos
decían no poseíamos. Yo fui un bárbaro miserable y odiaba al hombre. Pero cuando
descubrí lo que era la alegría y que yo era digno de sentirla, me convertí en la
esencia que sostiene, alimenta y es toda la vida.
El único
camino hacia el Padre es todo aquello que tú declares que es tu alegría. Ese es
el único camino para llegar hasta él. Es el que te lleva de vuelta a casa, de
vuelta a Dios.
* * *
Estudiante: ¿Tiene la vida
algún propósito especial?
Ramtha:
El propósito especial, es el privilegio de experimentar la vida.
Estudiante: Entonces, ¿podría ser cualquier cosa?
Ramtha:
Puede ser cualquier cosa. Pero no es ninguna cosa específica. Tú has vuelto aquí
para experimentar la vida. Tú te elegiste a ti. ¿Y por qué no a ti? Tú elegiste
este tiempo. ¿Y por qué no? Este es un tiempo maravilloso. La vida está
floreciendo ahora, tú estás floreciendo ahora.
Sabes,
vivir se ha convertido en una experiencia tan desapercibida y menospreciada, que
todos buscan cualquier cosa que hacer menos vivir. Pero la primera y más
importante razón de estar aquí es vivir. Lo más glorioso que se puede alcanzar
en esta vida, maestra, es vivirla. ¿No es eso una verdad? ¿Qué sería un gran rey
si primero no tuviera la vida para convertirse en rey? Ser rey no fue su
propósito. Lo hizo simplemente porque decidió que eso sería algo maravilloso que
hacer. Lo más importante fue que él vivió hasta el punto en que pudo convertirse
en rey.
Tu mayor
logro en la vida será vivirla. Esto es, quizás, no precisamente el entendimiento
que tú esperabas oír, pero yo te aseguro, maestra, que cuando estés cerca de la
muerte apreciarás esta respuesta.
Todos
piensan que deben tener una razón por la cual existir. Maestro, me dicen,
¿cuál es mi destino aquí, mi propósito en esta vida? Sé que hay una razón por la
que debo estar aquí».
Entonces yo les digo: La vida.
Y ellos se quedan muy perplejos e infelices, pues esperaban oír un relato muy
elaborado en el cual ellos ascenderían hasta lo alto de una montaña y serían
cubiertos de oro, pájaros cantando sobre sus cabezas, y que serían la salvación
de la humanidad.
Tu
propósito, maestra, es simplemente vivir. Cualquier cosa que hagas a partir de
ahí será una extensión de tu belleza y una contribución a la expansión global de
la vida. Cuando te des cuenta de que vivir es lo más importante,
que así es como se van acumulando puntos, y que estás aquí porque así lo
deseas -tú
quieres estar aquí, dentro de tu propio ser lo encontraste un lugar placentero
para volver-
entonces, todo lo demás será entendido.
Todos
vienen a esta existencia porque quieren vivir y expresarse aquí. Esa es
la prioridad de toda la humanidad. Esa es la prioridad del Padre que vive dentro
de ti. Lo que ocurre a partir de ahí no tiene que ser nada específico,
simplemente ser todo lo que puedas en cada momento de la vida. Esto se llama
creación. Y eso es a lo que tú estás destinada, porque el Dios dentro de ti
te empuja a crear.
Tú no
estás aquí por ningún otro destino sino vivir, y hacer en cada momento de la
vida lo que el Yo creativo -el
alma-
te impulse a hacer. A partir de ahí, cualquier cosa es posible dentro de los
reinos de la creación. Puedes crear reinos y vidas indescriptibles. Puedes
realizarte a ti misma, puedes convertirte en todo lo que desees convertirte
cuando te hayas permitido a ti misma esa libertad explícita. Y una vez descubras
que mereces experimentarlo todo, puedes proyectar tu luz hacia cualquier
culminación que te complazca, en cualquier momento que desees.
¿Sabes
por qué algunas de las personas
más iluminadas sobre tu plano son vagabundos viviendo en el vagamundo?
Porque viven en el momento y hacen sólo lo que necesitan hacer para vivir y
siguen hacia el próximo lugar. De este modo, han estado en muchos lugares, han
visto y hecho muchas cosas y han conocido a muchas
personas.
Por eso han cosechado un gran conocimiento y entendimiento del espíritu humano
desde muchas direcciones. Ellos están muy iluminados en su estado, y muy
felices, pues se han dado a sí mismos la libertad de ir y venir a su antojo. Y
tú me dices: Pero, maestro, ellos no tienen un propósito. Su propósito es
vivir en el momento y juguetear haciendo algo nuevo y aventurero cada vez que se
les antoja.
Esta
vida, maestra, no fue creada para ser una prisión. Fue diseñada como una
plataforma para la creatividad y la expresión, colorida y desafiante, donde tú
pudieras tener muchos intervalos y aventuras, pero siempre porque te traen gozo.
Estudiante: Pero Ramtha, siempre, desde pequeña, he tenido la sensación de que
quiero irme de aquí, que éste no es mi hogar, que hay algún otro lugar.
Ramtha:
Hay otro lugar. La vida es continua en muchos niveles diferentes y en muchos
lugares. Eso es una verdad. Pero yo te diré otra verdad: si realmente no
quisieras estar aquí, no habrías vuelto. La fuerza vital de tu ser está aquí
para experimentar esta vida, y así aprender y obtener felicidad de ella. ¿Acaso
crees ser una entidad superior que vino aquí sólo para encontrar que este es un
lugar miserable donde vivir? Una entidad superior encuentra la felicidad allí
donde esté.
Cuando
los tiempos se vuelven difíciles, es bueno, quizás, pensar en ir a otros
lugares, pues eso hace la vida aquí un poco más soportable. Pero a la larga, nos
damos cuenta de que cualquier lugar donde estemos, lo hacemos como elijamos:
bueno o malo, feliz o infeliz, excitante o mundano. Son sólo nuestras actitudes
y nuestros juicios lo que determina nuestras experiencias en la vida.
Este es
un maravilloso lugar del cual formar parte. El Padre florece aquí como florece
en todas partes, ya que él está en todas partes. Cuando aprendas eso, maestra,
serás una mujer sabia. Una mayor virtud que saber que hay otro lugar, es tomar
esta vida y hacerla lo más grandiosa que puedas, experimentando cada parte de
esta vida y amándola. Entonces estás llena de esta vida. Y cuando dejes este
plano, no tendrás que regresar, ya que no habrá nada aquí que necesites
experimentar.
Aquellos
que vienen aquí con una sola y pequeña dirección, y permanecen en esa dirección
porque es socialmente aceptable, a la hora de la muerte sufren de agonía y
remordimiento porque deberían haber hecho esto o aquello, deberían haber amado a
éste y haberse casado con aquél. Todos esos debería los harán regresar
aquí para experimentar todos los ahora puedo, hasta que se llenen de todo
eso. Entonces ya nunca volverán.
Estudiante: Entonces yo volví porque tenía un debería, y no sé qué es.
Ramtha:
Maestra, es vivir. Si eso es demasiado simple para entender, entonces crea para
ti misma una razón por la cual vivir y síguela, de corazón. Pero cuando la hayas
satisfecho, ¿por qué vivirás entonces? Otra razón, y otra y otra y otra.
Estudiante: Entonces, ¿no hay cosa en particular por la que yo haya vuelto, algo
que tampoco pueda cumplir esta vez?
Ramtha:
Mi querida maestra, la sabiduría es emoción acumulada. Eso es que hace a cada
persona
diferente de todas las demás que vienen a este
mundo.
Tú no experimentarás las cosas que ya has experimentado y entendido, pues no
tendrás el deseo de hacerlo. Las cosas que aún tienes que entender,
las aventuras que guardan la promesa de realización y sabiduría, siempre te
tentarán, te intrigarán, y te desconcertarán. Si simplemente te permites
Ser,
y escuchas los impulsos dentro de tu
Ser,
los sentimientos dentro de ti, siempre estarás experimentando lo que más
necesites para así extender tu maravilloso Yo hacia una mayor sabiduría y
alegría perpetua.
Ahora, maestra, déjame darte este entendimiento para quizás ayudarte en tu
perplejidad: si necesitas una razón de ser, deja que esa razón sea la única cosa
que estará contigo a través de la eternidad y que se llama el amor del Yo,
lo Superior en ti.
El amor hacia ti misma sobrevivirá en la eternidad, mientras que el propósito de
ser esto o aquello será cumplido en esta vida sólo para ser reemplazado por
otro. ¿Cuál es la única cosa que estará siempre contigo? Todo aquello que al
añadirse a ti te extienda hacia una mayor sabiduría y a un amor más profundo por
ti misma, y eso es hacer cualquier cosa que te permita ser lo máximo que puedas
ser ante tus propios ojos, los más discriminadores que existen. Eso durará para
siempre. Tú, maestra, eres el propósito en la vida. Cuando cada uno esté por
encima de pensar que debe hacer esto o aquello, o que su destino es éste o aquél
y se enfoque en el asunto de
Ser,
Vivir
explícitamente en el
Momento,
todos encontrarán una felicidad y una libertad mayor de las que nunca han
conocido, una liberación hacia la vida y cómo ésta debería vivirse
verdaderamente. Ese es tu propósito: ¡Ser!