| Si meramente amamos a quienes nos aman, eso no es
no violencia. Sólo existe la no violencia cuando amamos a quienes nos odian. Una
convicción que no deja de tener un eco cristiano y que inspira una manera de activismo
político y social no violento, la ahisma o el movimiento satyagraha.
Presente en sus protestas contra la segregación de los inmigrantes indios en Sudáfrica,
como medida de oposición antidescolonizadora frente al Imperio Británico... o,
igualmente, en los ayunos que realiza finalmente en India para mejorar la situación de la
casta de los intocables. PERFIL HUMANO
Para
hablar de éste ilustre personaje, con justicia aclamado y reconocido por la humanidad
entera como El Apostol de la Paz o de la No Violencia, o también como El
Alma Grande de este siglo, se precisa rescatarlo de su reciente pasado y ahondar en
sus orígenes para bosquejar, aunque sea muy levemente, la imagen de quien, tal vez por
mandato Superior, marcó nuevos derroteros a la tan degradada y afligida humanidad.
Para
ello, he abrevado en las fuentes muy fidedignas de quienes directa o indirectamente
lo conocieron de cerca o convivieron muy estrechamente con él; así encontré que Lous
Fischer hace una sincera y emotiva biografía de este personaje, quien personalmente
lo entrevistó en el año de 1942 y 1946, para posteriormente narrar en su libro Gandhi
la historia completa de este prominente hombre, desde su nacimiento hasta su muerte,
ocurrida por asesinato el 30 de Enero de 1948.
Mohandas
Karamchan Gandhi, nació el 2 de Octubre de 1869 en una pequeña ciudad costera de
aproximadamente setenta y dos mil habitantes, llamada Porbandar, de la península de
Kathiawar, en la zona occidental de la India, equidistante entre Bombay y Karachi. La
Península de Kathiawar se encontraba alejada de la influencia europea y, por tanto,
varias ciudades-estados estaban gobernados por reyezuelos nativos; el padre del Mahatma,
Karamchan Gandhi, prestó sus servicios como primer ministro al rajá o soberano de esos
pequeños dominios.
De
la unión de Karamchand, el político, y de Putlibai una muchacha hindú devota y humilde,
nació el cuarto y último hijo de la pareja El Mahatma. Más tarde el propio Gandhi al
escribir sobre sus progenitores nos presenta una imagen clara de sus condiciones y
cualidades. De su padre dice: que no tenía más educación que la experiencia; que
era ingenuo en materia de historia y Geografía, pero se conservó incorruptible; además,
añade su hijo, era veraz, valiente, leal a su clan, generoso, pero se enfurecía
fácilmente. Con respecto a su madre, nos dice, que la recordaba siempre con un
temperamento sumamente religioso; asistía a los servicios del templo todos los días y
nunca comía sin una plegaria previa. Los ayunos largos no le asustaban.
Nuestro
biografiado, como estudiante en el primer grado de primaria, se auto-evalua como que
se le dificultaba aprender la tabla de multiplicar... Mi inteligencia debió ser
perezosa y mi memoria novata. Se le clasificó como estudiante mediocre,
pero puntual.
Era
un niño tímido y solitario; ya adulto recordó: mis libros y mis lecciones fueron mi
única compañía; se mantenía alejado de los demás porque tenía miedo de que
se burlaran de mí, escribió. Crecido, supo encontrar amigos y jugar en las calles y
junto al mar. Se divertía con globos de goma y con el trompo. Era callado y obediente.
Comenzó a fumar a los doce años, a escondidas e incluso, como anecdóticamente nos
muestra, robó dinero a sus padres y hermanos para comprar cigarrillos.
Siendo
estudiante de primer grado de Secundaria, sus padres concertaron su matrimonio con una
casi niña de su misma edad (13 años), llamada Kasturbai. Cuarenta años después,
refiriéndose a este hecho, relata en sus memorias: La esposa de mi hermano me
adiestró acabadamente sobre la manera como debía comportarme... No sé quién le
brindó enseñanza a mi mujer, pero el adiestramiento no pudo llevarme muy lejos",
agregó Gandhi. Cuando Kasturbai, la esposa-niña de Gandhi quería salir a jugar a la
calle, él se negaba rotundamente porque era celoso; ella insistía en salir cuando
quería, para ir a donde quería, por eso se enojaba cada vez más. A veces
no se hablaban durante días, a consecuencia de estas controversias.
En
parte Gandhi fue rebelde ante la religión hindú y hasta un poco ateo porque en los
libros que consultaba no encontraba las respuestas idóneas a las interrogantes que
interiormente se formulaba: ¿Quién hizo el mundo?... ¿Quién lo dirigió?...
En
el año de 1885 muríó el padre de Mohadas y asumió la responsabilidad de la familia su
hermano. Decidieron que el joven debería estudiar abogacía y para ello, era
preciso hacerlo en Inglaterra. Pidieron autorización a Putlibai, la mujer de Gandhi y
ella expresó sus dudas sobre la moral de los jóvenes ingleses. Un monje amigo de la
familia intercedió por el prospecto a estudiante de abogado, e hizo jurar a Gandhi que
mientras estuviese allá no tocaría vino, mujeres ni carne. Ello le valió la aprobación
de su esposa, madre y demás familia.
Sin
embargo, ya en Bombay, listo para su partida, los jefes máximos del culto religioso al
cual pertenecía la familia de Gandhi se oponían a que hiciera el viaje a Inglaterra;
pese a ello Gandhi los desafió y decidió que iría; la condenación de parte de los
religiosos no se hizo esperar y lo anatematizaron diciéndole que a partir de ese momento
sería tratado como un descastado. Siendo ya padre de un niño (al cual llamaron Karilal),
Gandhi parte hacia Inglaterra, en pos de su esplendente destino, el 4 de Septiembre de
1888, un mes antes de cumplir los diecinueve años.
En
Londres ansiando estar en armonía con el medio que lo rodeaba, quiso adaptarse a la forma
de vivir y de vestir de los caballeros ingleses; para emularlos, compró la vestimenta que
en aquella época era la moda: sombrero de copa alta, polainas, pantalones de fantasía,
un saco, bastón con un puño de plata, camisas de seda y guantes de cuero. También quiso
aprender a bailar, pero no podía seguir el ritmo del piano; quiso aprender a tocar el
violín, lo practicó y compró uno, para más tarde venderlo, convencido de su carencia
de oído musical. Sin, embargo, todas las tentativas de adaptación a la forma de ser del
inglés, terminaron en fracasos.
Aprendió
a cocinar sus propios alimentos a base de zanahorias, espinacas y otras hortalizas, sin
condimento, convencido de que el verdadero sentido del gusto no reside en la lengua
sino en el cerebro. Era un convencido y consumado vegetariano y con estas acciones y
disciplinas, había iniciado la noble tarea de cambiar de mentalidad.
Se
operó en él otras transformaciones y buscó con avidez la religión. Leyó libros de
Teosofía, pero siguió prefiriendo el hinduismo. Un vendedor de Biblias lo indujo a leer
el Antiguo Testamento, pero le aburrieron las lecturas de Levítico y los números. El
Nuevo Testamento le interesó más y el Sermón de la Montaña, como confesó, me
llegó directamente al corazón, según sus propias declaraciones. Las palabras
de Jesús el Cristo causó un tremendo impacto en su espíritu que perduró durante toda
su vida.
Leyó
el Bhagavad-Gita, o el Canto Celestial, el libro sagrado de los hindúes, y lo tuvo como su
libro de consulta espiritual. Este libro, con cierto paralelismo con el Nuevo
Testamento, es un poema muy hermoso que habla sobre la ciencia y la práctica del yoga;
escrito de autor anónimo entre los siglos quinto y segundo A. de C. En él se habla de
Krisna, el dios de la India, como la encarnación humana de Vishnu, el Dios Supremo.
La
permanencia de Gandhi en Londres fue de dos años ocho meses y seguramente le dejaron
múltiples huellas. Cuando regresó a la India su hijo Karilal tenía cuatro años; su
madre había muerto; su esposa Kasturbai era una muchacha hermosa y se sintió más celoso
de ella que nunca, a grado tal que reñían constantemente. Como profesional de la
abogacía fracasó tanto en Rajkot como en Bombay, en donde se había establecido.
Un
incidente que trasformó por completo su vida y que caló muy adentro en el alma de Gandhi
fue este hecho: Laxmidas, el hermano mayor de Mohandas, al igual que su padre,
aspiraba a ser primer ministro de Porbandar pero se había ganado la hostilidad del
comisionado político británico. Le pidió a su hermano Mohandas, el abogado, que
intercediera por él ante el despótico inglés. Así lo hizo y suplicó al político
británico que favoreciera a su hermano con el puesto; hubo una primera negativa del
funcionario en cuestión y, ante la insistencia de Gandhi, el criado del comisionado lo
aferró de los hombros y lo sacó de allí, ante la mirada complaciente del Inglés. La
fuerte impresión causada por este incidente, cambió todo el curso de mi vida,
declara Gandhi en su autobiografía; aborrecía la pompa palaciega, el servilismo y él no
sería un servil adulador. Eso envenenaba el carácter. Ansiaba escapar de allí.
Una
firma musulmana le propuso enviarlo a Sudáfrica por un año como su abogado. Yo
quería, de un modo u otro, abandonar la India, reconoció con tristeza, Poco
después de su llegada allí un litigio requería su presencia en Pretoria, la capital de
Transvaal; abordó el tren para viajar de noche, en un compartimiento de primera
clase, con un billete de primera. Un hombre blanco entró a su compartimiento y
miró al intruso moreno y se retiró; después regresó con los vigilantes del tren y
éstos le ordenaron que se marcharan al vagón de los equipajes. Protestó, diciendo que
tenía boleto de primera clase y se quedó. Llegaron nuevamente con un policía, que lo
arrojó junto con sus maletas al andén de la estación. Se quedó sentado allí toda la
noche, tiritando de frío y meditando.
Esos
dos episodios hicieron al hombre. Cuando Gandhi encontró la injusticia que
flagelaba su propio cuerpo y que doblegaba la dignidad de su altivo espíritu, le nació
la decisión de combatir la temida enfermedad del perjuicio del color. En lugar de
quedarse en Sudáfrica por un año en misión jurídica, se quedó desde 1893 hasta 1914,
veintiún años, durante los cuales se convirtió en caudillo y en abogado de éxito.
Finalmente obtuvo una gran victoria para la causa de la libertad.
En
Pretoria, Gandhi organizó una asamblea de hindúes y pronunció ante ella un discurso
sobre la discriminación de los blancos. Fue la primera alocución en público. El celo
que le inspiraba la causa desvaneció su timidez y soltó la lengua.
Hasta
aquí hemos escudriñado en las páginas biográficas de la vida familiar, estudiantil,
profesional, religiosa, moral y política de Mohandas Karamchand Gandhi; sin lugar a
dudas, quedan muchas acciones, hechos y anécdotas por él vividas o realizadas que no han
sido relatadas, porque consideré prudente no prolongar demasiado esos antecedentes, en
espera de tratar de encaminarlo más eficazmente a lo medular, a lo significativo y
encumbrado de su vida, como fue la misión bienhechora que este personaje realizó.
En
qué momento de la existencia de Mohandas Karamchand Gandhi (aquél precario estudiante y
obscuro abogado litigante), se sublima para alcanzar la inmortalidad de su alma y se
transforma en el Mahatma Gandhi, que nosotros conocemos. Creo que cada uno de
nosotros tendremos nuestra propia respuesta para ese planteamiento; sin embargo, considero
que todos seremos coincidentes en lo fundamental, pero tendremos divergencias en lo
particular; por tanto, creo prudente dar mi punto de vista, de acuerdo a mi modesto
entender. Para ejecutar las obras materiales que objetivamente el hombre emprende, se
precisa hacer una proyección mental de lo que se desea, para posteriormente ponerlo en
práctica. En lo espiritual, en la dimensión subjetiva, el hombre que pretenda sublimarse
construyendo obras imperecederas, debe hacer abstracción total de su propio yo, para
trasladarse hacia su ser interno, destello de lo elevado y sublime.
Es
así como el Mahatma Gandhi (El Alma Grande), advirtiendo todos sus defectos, sus vicios y
pasiones (tan naturales en el ser humano), se despoja totalmente de su ser material,
el ser inferior y remodela su existencia, controla sus impulsos violentos, para
someterse dócilmente a las disciplinas orientales a través del yoga; practica la
abstinencia sexual, se priva de ingerir alimentos para estar más en armonía con lo
espiritual, renuncia a sus posiciones materiales; personalmente se convence de que el
alma necesita de una morada temporal, pero una choza de barro limpia puede servir tan bien
como un palacio.
Con
este renunciamiento duplicó su deseo de trabajar por el bien común y, además, la gente
confiaba más en él. Con estas nobles armas y enaltecidos fines, invirtiendo la política
de Ojo por Ojo y Diente por Diente por la de Pagar el Mal con un Bien,
doblegó a sus soberbios gobernantes. Gandhi demostró en Sudáfrica y a veces en la
India, que los seres humanos son capaces de ser magnánimos hasta en las circunstancias
más irritantes.
A
la muerte de este portentoso hombre, políticos encumbrados dieron su sincera opinión;
así un senador norteamericano dijo: Gandhi hizo que la humildad y la verdad fueran
más poderosas que los imperios. No conozco a ningún hombre de ninguna época ni
de la historia de estos últimos tiempos que haya demostrado, en forma tan enérgica y
convincente, el poder del espíritu sobre la materia, tal expresión la externó un
estadista británico. Un Secretario de Estado se expresó de esta manera: Mahatma
Gandhi era el vocero de la conciencia de la humanidad.
Gandhi
nunca perdió la serenidad ni sucumbió al odio y conservó su amabilidad en las
situaciones más penosas. Sus modales y su espíritu contrastan acentuadamente con la
fuerza despiadada y brutal tan en boga en nuestro tiempo. Hombres de la estatura moral,
filosófica y espiritual del Mahatma Gandhi reclama en estos momentos la humanidad entera
para encausarla sobre senderos luminosos de paz, amor y fraternidad.
EL LIDER NACIONALISTA INDIO **
Trás estudiar Derecho en el University
College de Londres, Gandhi regresa en 1891 a la India para ejercer como abogado en Bombay
con escaso éxito. Dos años más tarde, una firma india con intereses en Sudáfrica le
envía como asesor legal a sus oficinas de Durban. Al llegar a esta ciudad se encontró
con que era tratado como miembro de una raza inferior. Se quedó horrorizado por la
negación generalizada de las libertades civiles y de los derechos políticos de los
inmigrantes indios en Sudáfrica y pronto se involucró en la lucha por la defensa de los
derechos fundamentales de sus compatriotas.
Resistencia pasiva
Gandhi permaneció en Sudáfrica 20 años y
estuvo en prisión en numerosas ocasiones. En 1896, tras ser atacado y apaleado por
sudafricanos blancos, comenzó a propagar la política de resistencia pasiva y de
no-cooperación con las autoridades sudafricanas. Parte de la inspiración de esta
política se encuentra en Liev Tolstoi (cuya influencia en Gandhi fue profunda). También
reconoció la deuda que tenía con el escritor Henry David Thoreau, especialmente por su
ensayo Desobediencia civil. Gandhi, no obstante, consideró los términos resistencia
pasiva y desobediencia civil inadecuados para sus objetivos y acuñó otro
término, satyagraha (abrazo de la verdad, en sánscrito). Durante la
Guerra Bóer, Gandhi organizó un cuerpo de ambulancias para el ejército británico y
dirigió una sección de la Cruz Roja. Acabada la guerra, retomó su campaña en favor de
los derechos de los indios residentes en Sudáfrica. En 1910 fundó la Granja Tolstoi,
cerca de Durban, una colonia cooperativa para la población india. En 1914 el gobierno
sudafricano hizo importantes concesiones a las demandas de Gandhi, incluido el
reconocimiento de los matrimonios y la exención de impuestos municipales. Dando por
finalizada su misión en Sudáfrica, regresó a la India.
Campaña para la independencia
Gandhi se convirtió pronto en el máximo
exponente de la lucha por el autogobierno de la India. Tras la I Guerra Mundial, en la que
desempeñó un destacado papel humanitario, inició su movimiento de resistencia pasiva,
invocando la satyagraha contra Gran Bretaña. Cuando el Parlamento aprobó en 1919
las leyes Rowlatt, que daban a las autoridades coloniales británicas poderes de
emergencia para hacer frente a las denominadas actividades subversivas, el movimiento satyagraha
se extendió por toda la India, ganando millones de adeptos. Una manifestación en
Amritsar contra la aplicación de esta legislación acabó en una matanza cometida por los
soldados británicos. En 1920, al no lograr del gobierno británico reforma alguna, Gandhi
proclamó una campaña organizada de no-cooperación. Los indios que ocupaban cargos
públicos dimitieron, los organismos gubernamentales y los tribunales de justicia fueron
boicoteados y los niños abandonaron las escuelas públicas. Por toda la India, las calles
de las ciudades fueron bloqueadas mediante sentadas de ciudadanos que se negaban a
levantarse incluso a pesar de ser golpeados por la policía. Gandhi fue arrestado pero las
autoridades británicas se vieron forzadas a dejarle pronto en libertad.
La independencia económica de la India fue
el punto culminante del movimiento swaraj (autogobierno, en sánscrito) de
Gandhi, que implicaba un boicoteo completo a los productos británicos. Los aspectos
económicos del movimiento eran significativos, puesto que la explotación de los
campesinos indios por los industriales británicos había originado una extrema pobreza y
la virtual destrucción de la industria de la India. Gandhi propuso como solución a esta
situación potenciar el renacimiento de las industrias artesanales. Comenzó a usar una
rueca como símbolo de la vuelta a la sencilla vida campesina que predicaba y del
renacimiento de las industrias autóctonas, tales como el hilado manual.
Gandhi se convirtió en símbolo
internacional de una India libre. Llevaba la vida espiritual y ascética de un predicador,
con ayuno y meditación. La unión con su esposa llegó a ser, como él mismo señaló, la
de un hermano y una hermana. Rehusó cualquier posesión terrenal, vestía como las clases
más bajas: un mantón y un taparrabos y comía vegetales, zumos de fruta y leche de
cabra. Los indios le veneraban como a un santo y le comenzaron a llamar Mahatma (alma
grande, en sánscrito), título reservado para los más grandes sabios. La defensa
que hizo Gandhi de la no violencia ahimsa (sin daño, en sánscrito) era,
como sostuvo, la expresión de una forma de vida implícita en el hinduismo. Gandhi
consideraba que mediante la práctica de la no violencia, Gran Bretaña llegaría a
considerar la inutilidad de la opresión y abandonaría su país.
La influencia política y espiritual del Mahatma
era tan grande en la India que las autoridades británicas no se arriesgaron a atacarle.
En 1921 el Congreso Nacional Indio (o Partido del Congreso), grupo que encabezó el
movimiento independentista, otorgó a Gandhi autoridad ejecutiva plena, incluido el
derecho a designar su propio sucesor. La población india, no obstante, no entendió
plenamente la doctrina de la ahimsa. Estallaron una serie de revueltas armadas
contra Gran Bretaña, y culminaron en tal violencia que Gandhi confesó el fracaso de su
campaña de desobediencia civil, a la que puso fin. El gobierno británico le detuvo de
nuevo y le encarceló en 1922.
Tras su puesta en libertad en 1924, se
retiró de la vida política activa y se dedicó a propagar la unidad comunal. Sin
embargo, pronto se vio envuelto de nuevo en la lucha por la independencia. En 1930 Gandhi
proclamó una nueva campaña de desobediencia civil, convocando a la población a negar el
pago de impuestos, en particular el que gravaba la sal, sobre la que el gobierno
británico ejercía un severo monopolio. Se llevó a cabo una marcha hasta el mar, en la
que miles de indios siguieron a Gandhi desde Ahmadabad hasta el mar de Omán, donde
obtenían sal evaporando agua del mar. Una vez más, Gandhi fue arrestado y puesto en
libertad en 1931. Detuvo la campaña después de que los británicos hiciesen alguna
concesión a sus peticiones. Ese mismo año representó al Partido del Congreso en una
reunión celebrada en Londres.
Ataque al sistema de castas
En 1932 Gandhi inició una nueva campaña
de desobediencia civil contra las autoridades británicas. Arrestado dos veces, el Mahatma
ayunó durante largos periodos en diversas ocasiones. En septiembre de 1932, mientras
estaba en la cárcel, llevó a cabo un ayuno hasta la muerte para mejorar la
situación de la casta de los intocables. Los británicos, al permitir que los intocables
fueran excluidos del electorado indio, estaban, según Gandhi, cometiendo una injusticia.
Aunque él mismo era miembro de la casta Vaisya (mercaderes), Gandhi se consideraba
el gran líder del movimiento indio que tenía como finalidad la erradicación de la
injusticia social y económica del sistema de castas.
En 1934 abandonó formalmente la política
y fue sustituido como dirigente máximo del Partido del Congreso por Jawaharlal Nehru.
Gandhi viajó por toda la India predicando la ahimsa y demandando la abolición de
la casta de los intocables. La estima en que se le tenía era la medida de su poder
político. Tan grande era su autoridad moral y espiritual que el limitado autogobierno
concedido por Gran Bretaña a la India a través de la promulgación de la Government
of India Act (1935) no pudo ser puesto en práctica hasta que Gandhi lo aprobó. Pocos
años después, en 1939, regresó de nuevo a la vida política debido a que aún estaba
pendiente la federación de los principados indios con el resto de la India. Su primer
acto fue una huelga de hambre con objeto de forzar al dirigente del estado de Rajkot a
modificar su régimen autocrático. La conmoción pública que originó este ayuno fue tan
grande que tuvo que intervenir el gobierno colonial británico; se concedieron las
demandas. El Mahatma se convirtió de nuevo en la más importante figura política de la
India.
Independencia
Cuando estalló la II Guerra Mundial,
el Partido del Congreso y Gandhi exigieron una declaración de intenciones respecto de la
guerra y su aplicación a la India. Como reacción a la insatisfactoria respuesta
británica, el partido decidió no apoyar a Gran Bretaña, a menos que se concediera a la
India una completa y total independencia. Las autoridades británicas se negaron a ello y
ofrecieron una serie de compromisos que a su vez fueron rechazados. Cuando Japón entró
en guerra, Gandhi todavía rechazaba la participación de la India en el conflicto. Fue
recluido en 1942 y liberado dos años más tarde por motivos de salud. |
 |
| En 1944 la lucha por la independencia de la India
estaba en su última fase. El gobierno británico había aceptado conceder la
independencia con la condición de que los dos grupos nacionalistas rivales, la Liga
Musulmana y el Partido del Congreso resolvieran sus diferencias. Gandhi se opuso
firmemente a la división de la India, aunque al final la aprobó con la esperanza de que
se alcanzaría la paz interna una vez que se hubieran concedido las demandas para la
cración de un estado musulmán. India y Pakistán se convirtieron en dos estados
independientes una vez que Gran Bretaña concedió su independencia a la India en 1947.
Durante las revueltas que siguieron a la división del país, Gandhi suplicó a hindúes y
musulmanes que convivieran pacíficamente. Los disturbios afectaron a Calcuta, una de las
más grandes ciudades de la India, y el Mahatma ayunó hasta que cesaron. El 13 de enero
de 1948 inició otra huelga de hambre en Nueva Delhi para tratar de instaurar la paz. El
30 de enero, doce días después de acabado aquel ayuno, fue asesinado por Nathura Godse,
un miembro de un grupo extremista hindú, mientras se dirigía a su habitual rezo de la
tarde. La muerte de Gandhi fue
considerada como una catástrofe internacional. La Asamblea General de las Naciones Unidas
declaró un periodo de luto y todos los países expresaron sus condolencias. Pronto la
violencia religiosa cesó en la India y Pakistán y las enseñanzas de Gandhi inspirarían
los movimientos pacifistas en otras partes del mundo.
PENSAMIENTOS ***
La Democracia y el Pueblo
Mi concepto de democracia consiste en que
el más débil debe tener las mismas oportunidades que el más fuerte. Esto jamás puede
lograrse salvo mediante la no violencia.
Creo que la democracia auténtica sólo
puede originarse en la no violencia. La estructura de una federación mundial sólo puede
erigirse basándose en la no violencia, y la violencia debe ser totalmente desechada de
los asuntos mundiales.
Por lo tanto, la regla áurea de la
conducta es la tolerancia mutua, en razón de que nunca pensaremos todos de la misma
manera y siempre veremos la Verdad fragmentariamente y desde distintas perspectivas. La
conciencia no es una misma cosa para todos. Si bien es una excelente guía para la
conducta individual, la imposición de esa conducta a los demás es una insoportable
intromisión en la libertad de conciencia de cada uno.
Las diferencias de opinión nunca deben
significar hostilidad. Si así fuera, mi mujer y yo hubiéramos sido enemigos
irreconciliables. No conozco, en el mundo, dos personas que no sostengan opiniones
distintas, y como yo soy adepto del Gita siempre me he propuesto tratar a todos aquellos
que difieren de mí con el mismo afecto que siento por los más próximos y queridos.
Si queremos evitar que la ley y el capricho
de la multitud rijan el desenvolvimiento de la comarca, quienes afirman que dirigen las
masas deben rehusarse decididamente a ser guiados por ellas. Creo que el mero enunciado de
la opinión personal y el sometimiento a la opinión de la masa no basta, aún más, en
problemas de vital importancia, los conductores deben obrar contrariamente a la opinión
de las masas si éstas no cuentan con razones para sustentarla.
Es inútil un conductor cuando actúa
contra el dictado de su conciencia debido a que lo rodean personas que sostienen toda
suerte de puntos de vista. Si carece de una voz interior que lo sostenga y lo guíe,
navegará a la deriva como un navío sin timón.
En materia de conciencia, la ley de la
mayoría no cuenta.
Estoy absolutamente convencido de que
ningún hombre pierde su libertad sino por su propia debilidad.
El verdadero demócrata es aquel que
valiéndose de medios exclusivamente no violentos defiende su libertad y, por lo tanto, la
de su patria y, en última instancia, la del género humano.
La democracia disciplinada y lúcida es lo
mejor del mundo. Una democracia llena de prejuicios, ignorante y supersticiosa se
debatirá en el caos y hasta es posible que llegue a destruirse a sí misma.
Miscelanea
No deseo prever el futuro. Sólo me
concierne preocuparme por el presente. Dios no me ha concedido dominio sobre lo que
vendrá.
El objetivo siempre escapa de nosotros.
Mientras mayor sea el progreso, mayor la comprensión de nuestra falta de mérito. La
satisfacción reside en el esfuerzo, no en el resultado. Plenitud de esfuerzo es plenitud
de victoria.
Si en apariencia tomo parte en política,
ello se debe exclusivamente a que en la actualidad la política nos rodea igual que el
abrazo de una serpiente del que no podemos desasirnos por mucho que lo intentemos. Por lo
tanto, deseo luchar con la serpiente.
Niego ser un visionario. No acepto que me
atribuyan santidad. Estoy en la tierra... Me siento inclinado a debilidades tan numerosas
como las vuestras. Pero he visto el mundo. He vivido en el mundo con los ojos abiertos. He
soportado las pruebas más tremendas que han recaído en el destino del hombre. He
soportado esta disciplina.
Lo que es válido para los individuos es
válido para las naciones. No se puede perdonar demasiado. El débil nunca puede perdonar.
Perdonar es atributo de los fuertes.
Preferiría que la India pereciera antes de
que conquistara la libertad con el sacrificio de la verdad.
Si no tuviera sentido del humor me habría
suicidado hace mucho tiempo.
De alguna manera soy capaz de extraer lo
más noble de la humanidad y eso me permite mantener mi fe en Dios y en la naturaleza
humana.
Es una mala costumbre afirmar que los
pensamientos ajenos son malos, que sólo los nuestros son buenos y que quienes sostienen
puntos de vista distintos de los nuestros son enemigos de la patria.
La bondad debe unirse a la sabiduría. La
mera bondad no basta. Se debe conservar el sutil discernimiento que acompaña al valor
espiritual y al carácter. En una situación crucial debemos saber cuándo hablar y
cuándo permanecer en silencio, cuándo obrar y cuándo evitar la acción.
En esas circunstancias la acción y la no
acción se vuelven idénticas en vez de ser contradictorias.
Lo que más me ha asombrado en la vida de
Tolstoi es el hecho de que practicara lo que predicaba y de que admitiera que en su
búsqueda de la verdad nada era demasiado arduo... Fue el más notable apóstol de la no
violencia que haya producido la época actual.
Mujeres
Creo firmemente que la salvación de la
India depende del sacrificio y de la lucidez de sus mujeres.
Según mi opinión, de la misma manera en
que hombre y mujer son fundamentalmente uno, en esencia también sus problemas deben ser
uno.
En ambos el espíritu es el mismo. Ambos
viven la misma vida, tienen idénticos sentimientos. Cada uno es complemento del otro.
Ninguno de los dos puede vivir sin la activa ayuda del otro.
Pero de múltiples maneras el hombre ha
dominado a la mujer desde épocas remotas y así se ha creado en la mujer un complejo de
inferioridad. Ha creído en la validez de la interesada prédica del hombre según la cual
es inferior a él. Pero los profetas de la humanidad la han reconocido su igual.
Si yo hubiera nacido mujer, me habría
rebelado contra cualquier pretensión del hombre de que la mujer ha nacido para ser su
juguete. Mentalmente me he transformado en mujer para penetrar en su corazón. No pude
penetrar en el corazón de mi mujer hasta que no me decidí a tratarla de manera diferente
de la que acostumbraba, y de ese modo le devolví todos sus derechos despojándome de
todos los supuestos derechos que me concedía mi condición de marido.
La mujer debe dejar de considerarse a sí
misma el objeto de la lujuria masculina. La solución está más en sus manos que en las
del hombre...Si la no violencia es la ley de nuestro existir el futuro pertenece a la
mujer...
Pobreza en Medio de la Abundancia
Debiéramos avergonzarnos de descansar o de
disponer de una comida completa mientras haya un hombre o una mujer físicamente apto sin
trabajo o sin alimento.
Le es permitido al mundo... reírse de mí
porque me desprendo de toda propiedad. Para mí ese desprendimiento ha sido una ganancia
positiva. Me agradaría que la gente compitiera conmigo en mi satisfacción. Es el más
valioso tesoro que poseo. Por lo tanto acaso sería válido afirmar que aunque predico
la pobreza soy un hombre rico.
Nadie ha sugerido nunca que el opresor
pauperismo pueda conducir a algo que no sea la degradación moral.
Para el pobre lo económico es lo
espiritual. No se puede ofrecer otro estímulo a esas multitudes hambrientas. Les
resultaría indiferente. Pero si les entregáis alimentos os considerarán su Dios. Son
incapaces de ningún otro pensamiento.
Aun en un mundo más perfecto
fracasaríamos en el intento de evitar las desigualdades, pero podemos y debemos evitar la
rivalidad y la amargura.
La idea de la guerra de clases no me atrae.
En la India una guerra de clases no sólo no es inevitable sino que inclusive puede
evitarse si hemos comprendido el mensaje de la no violencia. Quienes hablan de la guerra
de clases como de algo inevitable no han comprendido las implicaciones de la no violencia
o las han comprendido sólo a flor de piel.
No puede terminarse con la explotación del
pobre por medio de la destrucción de unos cuantos millonarios, sino eliminando la
ignorancia del pobre y enseñándole a no cooperar con sus explotadores. Esto también
convertirá a los mismos explotadores. Inclusive he sugerido que en última instancia eso
colocaría a ambos en una situación de camaradas iguales. El capital en sí mismo no es
un mal; lo que está mal es su uso injusto. El capital, de una u otra manera, siempre
será necesario.
El absoluto renunciamiento a todas las
posesiones personales es algo que muy pocos, inclusive entre la gente común, son capaces
de poner en práctica. Todo cuanto legítimamente puede esperarse de la clase acaudalada
se reduce a que conserve su riqueza y su talento en depósito y los use para servir a la
sociedad. Pedir más significaría matar a la gallina de los huevos de oro.
Autodosciplina
La civilización, en el verdadero sentido
de la palabra, no consiste en la multiplicación de necesidades sino en su deliberada y
voluntaria restricción. Sólo eso suscita felicidad y satisfacción reales y aumenta la
capacidad de ser útil.
La perfecta salud sólo puede lograrse
viviendo en obediencia a las leyes de Dios y desafiando el poderío de Satanás. La
verdadera felicidad es imposible sin verdadera salud y la verdadera salud es imposible sin
un estricto control del paladar. Todos los demás sentidos automáticamente son
controlados cuando el paladar ha sido controlado. Y aquel que ha conquistado sus sentidos,
en realidad ha conquistado el mundo íntegro...
He aprendido mediante amargas experiencias
la única y suprema lección para preservar mi cólera , y así como el calor preservado
se transforma en energía, de igual manera nuestra cólera controlada puede transformarse
en un poder capaz de mover el mundo.
El hecho no consiste en que no me
encolerice sino en que retengo la cólera. Cultivo la cualidad de la paciencia como la
falta de cólera, y por lo común tengo éxito.
Es equivocado e inmoral intentar escapar a
las consecuencias de nuestros propios actos. Está bien que una persona sobrealimentada
padezca dolores... Está mal que alimente su apetito y que luego escape a las
consecuencias tomando medicinas...
Mi resolución ya está tomada. En el
solitario camino de Dios en el que me he internado, no necesito compañeros terrenales.
Por lo tanto, dejemos que quienes lo deseen me acusen de impostor, tal como ellos imaginan
que lo soy, aunque no lo digan de manera tan explícita. Eso podría desilusionar a
millones de personas que insisten en considerarme un Mahatma. Debo confesarlo: la
perspectiva de que me bajen del pedestal me complace extraordinariamente.
Ahisma o el Camino de la No Violencia
La primera condición de la no violencia es
la justicia en absolutamente todos los aspectos de la vida. Acaso eso sea mucho esperar de
la naturaleza humana. Sin embargo, no lo creo así. Nadie debiera dogmatizar acerca de la
capacidad de la naturaleza humana para degradarse o elevarse.
Así como uno debe aprender el arte de
matar en el aprendizaje de la violencia, de la misma manera debe aprender a morir en el
aprendizaje de la no violencia.
Si meramente amamos a quienes nos aman, eso
no es no violencia. Sólo existe la no violencia cuando amamos a quienes nos odian. Sé
cuán difícil es acatar esta gran ley del amor... El amor al que odia es lo más
difícil. Pero, por la gracia de Dios, aun esto tan difícil se torna fácil de cumplir si
queremos hacerlo.
Comprendo que las naciones, igual que los
individuos, sólo pueden formarse por medio de la agonía de la Cruz y no de otra manera.
La alegría no procede de las penas que infligimos a los demás sino de las penas que
sobrellevamos voluntariamente.
Algunos amigos me han dicho que la verdad y
la no violencia están fuera de lugar en la política y en los asuntos mundanos. No estoy
de acuerdo con ellos. No las he utilizado como instrumentos para la salvación individual.
Su ingreso y su aplicación a la vida cotidiana ha sido mi ininterrumpida práctica.
El principio fundamental de la no violencia
se basa en abstenerse de la explotación en cualquiera de sus formas.
La historia nos enseña que aquellos que,
sin duda por motivos honestos, han acosado a los hambrientos utilizando la fuerza bruta
contra ellos, a su vez se han transformado en presa de la enfermedad de los conquistados.
Si yo no puedo tener nada que ver con la
violencia organizada del gobierno, aún mucho menos tendré que ver con la desorganizada
violencia del pueblo. Preferiría que entre ambos me aplastaran.
Objeto la violencia cuando parece obrar
bien; este bien es sólo temporario; el mal que infiere es permanente.
Jesucristo y Sócrates representaron la
forma más pura de resistencia pasiva o fuerza espiritual. Para todos esos maestros el
cuerpo no significaba nada en comparación con el espíritu.
No me opongo al progreso de la ciencia en
sí misma. Por el contrario, el espíritu científico de Occidente suscita mi admiración,
y si esta admiración tiene restricciones, ello se debe a que los hombres de ciencia
occidentales no respetan la creación inferior de Dios. Aborrezco la vivisección con toda
mi alma.
Religión y Verdad
Cuando hablo de religión no aludo a la
formal ni a la ritualista, sino a esa religión que se encuentra por debajo de todas las
religiones y que nos enfrenta cara a cara con nuestro Creador.
Sé... que nunca hubiera conocido a Dios si
no hubiera luchado contra el mal aun a costa de la vida misma.
Me esfuerzo por ver a Dios a través del
servicio prestado a la humanidad pues sé que Dios no está en el cielo, ni aquí abajo,
sino en cada uno. Si un hombre llega al corazón de su propia religión, también ha
llegado al corazón de las otras.
Las religiones son distintos caminos que
convergen en el mismo punto.
¿Qué importa que tomemos distintos
caminos siempre que lleguemos a la misma meta? En realidad, hay tantas religiones como
individuos.
Que nadie, ni por un momento, abrigue el
temor de que un estudio reverente de las otras religiones pueda debilitar su fe en la
propia. El sistema hindú de filosofía considera que todas las religiones contienen en
sí elementos de verdad y prescribe e impone una actitud de respeto y reverencia hacia
todas ellas.
Creo en La verdad fundamental de todas las
grandes religiones del mundo.. |
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