Bhagwan Shree Rajneesh,
que en sus últimos años se llamó Osho, fue para sus sannyasins o buscadores de
la verdad el Buda de Nuestro Tiempo. Para los gobernantes y religiosos oficialistas, sólo
un personaje controvertido y molesto, con ideas atrevidas para la juventud, que apuntaban
con destruir los cimientos de una sociedad conservadora. Fue el último inconformista de
este siglo que asentó, después de viajar por occidente, su bases en Poona. Inflamado por
la llama de la rebelión, no se adhirió a credo ni doctrina alguna e intentó iniciar las
tradiciones muertas. Nunca tuvo miedo de las consecuencias.
En la segunda mitad del siglo XX, este líder espiritual
atrajo a multitudes desde todos los lugares del planeta. Profesionales, estudiantes,
terapeutas, psiquiatras, artistas, hombres de negocios, financistas, y celebridades
llegaron a la India cautivados por la perfección filosófica y la expresiva belleza de
sus libros, traducidos a muchos idiomas. La fuerza espiritual del maestro los impulsó a
construir comunidades en la India, Estados Unidos y otros países del orbe. Deseaban
experimentar en sí mismos sus enseñanzas de amor, luz interior, crecimiento personal y
conciencia superior.
Bhagwan Shree Rajneesh, que en los últimos años de su vida
tomó como nombre Osho, fue para sus sannyasins o buscadores de la verdad un Buda, un
Cristo de nuestros tiempos. Para los gobernantes del mundo y religiosos oficialistas,
sólo un personaje controvertido y molesto, con ideas peligrosas para la juventud, que
apuntaban a destruir las bases de la sociedad. La prensa le puso mascaras falsas
llamándolo gurú del sexo y santón de los ricos.
Esa fue la reacción de lo establecido en la médula de sus
enseñanzas, que pretendían liberar a los seres humanos de los grilletes del
condicionamiento patriarcal, fuente de conductas autodestructivas, como la guerra y la
violencia, que han persistido durante siglos e impiden el verdadero autoconocimiento.
Perseguido, llevado a la cárcel, cargado de cadenas por infringir las leyes de
inmigración de los Estados Unidos, fue posteriormente expulsado, por este motivo, de 21
países del mundo cuando intentó realizar una gira mundial. Envenenado con talium en los
presidios estadounidenses murió, a causa de ello, antes de los 60 años.
Fue el último inconformista de este siglo. No se adhirió a
credo ni doctrina alguna. Inflamado por la llama de la rebelión, pretendió iniciar las
tradiciones muertas. Nunca tuvo miedo de las consecuencias. Sus sannyasin, agrupados hoy
en pequeñas comunas, mantienen viva la llama y difunden, en los centros Osho de todo el
mundo y por Internet, la extensa obra del sabio e iluminado maestro que hablo del cuerpo,
del sexo, del movimiento y la música como las mejores vías de conexión con la
conciencia cósmica universal a la cual todos pertenecemos.
Rajneesh Chandra Mohan
Bajo el nombre de Rajneesh Chandra Mohan, llegó al mundo el
11 de Diciembre de 1932 en el pueblo de Kuchwada, en el estado de Madhya Pradesh, India.
Primogénito de una modesta familia de mercaderes de ropa que
profesaban la religión jainista, la misma del Mahatma Gandhi, fue criado por sus abuelos
maternos hasta los ocho años, hecho que tuvo una profunda y decisiva influencia en sus
futuras enseñanzas. Su abuela fue su verdadera madre. Nacida en Khajuraho, hermosa ciudad
tántrica, llena de templos con miles y miles de esculturas de los dioses hindúes
haciendo el amor, no profesaban la religión jianista de su esposo, e instruyó al niño
en la ciencia del tantra en la que había sido educada.
Su abuelo, interesado en conocer el destino de su nieto,
encargó levantar su carta natal al mejor astrólogo de la cercana ciudad de Varanasi.
Sintió una gran desilusión cuando el astrólogo manifestó que debía esperar a que
cumpliera siete años. Si sobrevive hasta esa edad, le dijo, será un
Buda.
Pasaron los siete años y el astrólogo visitó la aldea
montado a un caballo lujosamente enjaezado. Rajneesh correteaba desnudo por las calles del
pueblo y siguió el corcel hasta la puerta de su casa. Allí se plantó al lado de su
abuelo mirando fijo a los ojos del astrólogo. Este rió y le dijo: Te traigo tu carta
astral, estaba preocupado porque los que son como tú y serán como Buda, no viven mucho
tiempo.
El niño replicó: Tu no serás un Buda, pero sí un
bhikhu (discípulo de Buda).. El astrólogo contesto riendo: Imposible. El
niño replicó: Aunque no tengo que apostar, ¿Quieres apostar?" Dijo el
sabio: No importa que no tengas nada, pero si tú ganas y llego a ser un bhikhu, te
daré mi reloj de oro con brillantes.
A los 14 años, Osho viajó con su familia a Varanasi. En el
camino, encontraron a un anciano que vestía la túnica de un bhikhu. Reconocieron al
astrólogo y lo saludaron. Éste pagó su apuesta entregando al adolescente su valioso
reloj y con gran reverencia se inclinó para tocarle sus pies, gesto que en la India
significa rendirse al maestro.
El niño se crió en libertad, como un animalito salvaje,
hasta los siete años. Sin condicionarlo ni obligarlo a asistir al templo jianista, su
abuela le enseñó el secreto tántrico de vivir y disfrutar la vida en su plenitud, uno
de los fundamentos de la enseñanza del maestro. A los cinco años mostró su talante
rebelde, mostrándose impertinente con un monje jianista invitado por su abuelo a predicar
en su hogar. Empezó su enseñanza con información sobre los siete infiernos de los
jianistas, señalando que de seis de ellos se puede salir, pero que el séptimo es eterno.
Osho, que conocía por su abuelo el principal precepto del
jianismo que dice: No creas nada que no hayas experimentado por ti mismo,
preguntó al monje: ¿Ha estado usted en el séptimo infierno para asegurar que
existe? El otro no pudo responder. El abuelo saltó en defensa de su invitado e,
indignado, intento hacer callar al nieto, quien apoyado por su abuela, insistió en seguir
preguntando. No sólo esa vez, sino en muchas otras ocasiones, ella apoyó la naciente
rebeldía del niño a las incongruencias de las enseñanzas religiosas.
Entonces aprendí que la rebelión es el principal
fundamento de la verdadera religión. Por esto, argumentar y discutir entregando buenas
razones ha sido siempre una gran alegría para mí, comentó Osho al relatar, años
mas tarde, la anécdota del monje. Su infancia libre y salvaje cambió al morir su abuelo,
en 1938. Se mudaron al pueblo de Gadarwara, donde vivían sus padres. Pero el niño se
negó a vivir con la familia paterna. Incapaz de tratar a su madre de mamá, le decía Bhabhi,
un termino hindú que significa cuñada. Como no lograba adaptarse, su abuela decidió
alojarlo por las noches y enviarlo en el día a convivir con su familia. El amor con
libertad es de reyes y reinas, porque el amor con libertad es el reino de Dios verdadero.
El amor te da las raíces de la tierra y la libertad te da las alas. Mis abuelos me dieron
amor y libertad, decía el maestro al recordar su infancia.
Al cumplir nueve años, su padre lo matriculó en la escuela
del pueblo, obligándole, casi a la fuerza, a asistir a clases. Su primer profesor fue
Kantar Master, que enseñaba a la antigua, con golpes, cachetadas y tirones de las orejas.
Con gran osadía para su corta edad, el pequeño lo denunció como torturador de infantes
al vicepresidente del Comité Municipal del pueblo, el pandit Shamburatan Dube, conocido
como Shambu Dube.
El Pandit escuchó respetuosamente su denuncia, felicitándole
por ser un rebelde atrevido y cambió al profesor. Desde entonces, se convirtió en su
mejor amigo. Respetado abogado, escritor y poeta, Dube era muy conocido en la India por el
premiado film La reina de Jhansi basado en uno de sus cuentos. Las gentes del
pueblo se admiraban de que un hombre de 50 años fuese amigo de un niño de nueve. Pero
Shambu Dube, poeta sensible, fue el primero en descubrir al maestro espiritual en el
pequeño Rajneesh. Sostenían largas conversaciones sobre la eternidad del momento
presente, durante sus paseos por la orilla del río. Fueron amigos hasta la muerte de Dube
en 1960.
Música en la meditación
Tutor, maestro y protector de Rajneesh durante su infancia y
adolescencia fue el reputado flautista Pagal Baba, un virtuoso de la música, muy amigo de
su familia, quien lo invitó a viajar por la India, llevándolo a conocer el Taj Mahal,
las cuevas de Ellora, Ajantas y los Himalayas. Juntos asistieron a una gran Khumba Mela,
multitudinaria reunión tradicional de santos y yoguis que cada cierto tiempo se efectúa
en la India, siendo de gran importancia para los buscadores espirituales del país.
Pagal Baba le obsequio una flauta para iniciarlo, diciéndole:
La música conduce a las mayores alturas. Le presentó a los mejores flautistas
de ese tiempo, como Hariprasad, Sachdeva y Pannalal Gosh, famosísimo intérprete que
llegó a ser un gran amigo de Rajneesh. El anciano músico intuía que el niño sería un
maestro espiritual.
La filosofía de Pagal Baba emergió en las enseñanzas del
maestro cuando incorporo música a todas sus técnicas meditativas. Osho explicaba: Tal
vez la meditación emana de la música o quizá la música es la madre de la meditación.
Al morir Pagal Baba, su amigo Masta Baba, conocido como Masto, citarista de mucho dinero y
conocido de los abuelos de Osho, se encargó de guiar al muchacho. En 1952, Masto lo
presentó a Jawaharlal Nehru, primer ministro de la India, reuniéndose los tres en la
famosa casa Trimurti, hoy convertida en museo dedicado a la memoria de Nehru. En
otras visitas conoció a Indhira y a su marido Feroze Gandhi.
Nehru quedó sorprendido de la sabiduría del joven de 20
años, al preguntarle si espiritualmente era correcto estar en el mundo político. Osho
respondió: No. Debe haber hecho algo errado en sus vidas pasadas, de otra manera no
sería primer ministro. Al terminar el encuentro, Nehru manifestó: Esta reunión
ha sido fructífera porque ahora tengo la amistad de un hombre que no pertenece a este
mundo.
La iluminación
El 21 de marzo de 1953, a la edad de 21 años, Rajneesh
alcanzó la iluminación, la más alta cumbre de la conciencia humana. Al día siguiente,
el 22 de marzo, su protector y amigo, el maestro Masto, partió para un retiro espiritual
en los Himalayas, a un lugar desconocido del cual nunca retornó. De su experiencia
iluminadora, Osho dijo: Ya no busco nada. La existencia me ha abierto todas sus
puertas. Ni siquiera puedo decir que pertenezco a la existencia, porque soy parte de
ella... Cuando un capullo florece, yo florezco con él. Cuando el sol sale, yo salgo con
él. El ego, que mantiene a las personas separadas, ya no está presente en mí. Soy parte
de la naturaleza, mi ser es parte del todo...
En sus años universitarios se hizo famoso por su
participación en concursos de debates entre estudiantes, muy populares en la India.
Obtuvo el título y la medalla de oro de Campeón de Debates de todo el país. En 1956
recibió su master en filosofía con primera clase de honores -la clasificación mas
elevada dentro de una especialidad- en la Universidad de Sagar.
Osho no tenía fortuna y debió comenzar a ganarse la vida
como profesor del Colegio de Sánscrito de Raipur, durante 1957. Al año siguiente, lo
contrató la Universidad de Jabalpur, donde ejerció como un destacado catedrático de
Filosofía, hasta 1966. En este periodo comenzó a dar conferencias públicas en el estilo
del debate. Magnífico orador, dotado de una amplia erudición, desafiaba a los lideres
religiosos ortodoxos, perturbando en forma osada sus creencias tradicionales. Como en sus
años estudiantiles, en cada debate salía triunfador y de ese modo sacudía todas las
creencias establecidas de la India.
El maestro interior crecía en él a niveles gigantescos. Le
era imposible seguir confinado en las aulas universitarias. Necesitaba entregar al mundo
sus conocimientos espirituales, sus vivencias. Deseaba dedicarse por entero al desarrollo
de la conciencia humana. En 1966, abandonó su cátedra y se dedicó a enseñar a sus
contemporáneos de Oriente y Occidente el arte de la meditación. Viajó a lo largo y a lo
ancho de toda la India con el nombre de Acharya (profesor) Rajneesh. Miles de sus
compatriotas acudían a escucharlo y sus corazones eran alcanzados por el rayo iluminador
de su palabra.
Pero la sociedad hindú y los dirigentes religiosos no lo
miraban bien. ¿Cómo se atrevía a aconsejar a su público que superaran los
condicionamientos sociales? ¡Que osadía recomendarles vivir de acuerdo con su
naturaleza, diciéndoles que la plenitud provenía de la naturaleza y no de la sociedad!
¿Qué herejía era esa de afirmar que la sexualidad no era un impedimento para la
iluminación? |
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Aunque es imposible encasillar a Osho dentro de alguna
especial tendencia filosófica o religiosa, tal vez fue una reedición de los milenarios
maestros tántricos. Sus contemporáneos hindúes parecían ignorar que 5000 años antes,
los místicos de la tradición tántrica habían escandalizado, aún más que Osho, a los
sacerdotes de las religiones organizadas de la India. El surgimiento del tantra fue la
rebelión contra los preceptos morales represivos religiosos, las prácticas ascéticas
brahmánicas y el rechazo de la sexualidad para conseguir la iluminación. Esta propuesta
rebelde e inconformista desafió tabúes y credos, ramificándose e influyendo, no sólo
en el hinduismo, sino también en el taoísmo y en el budismo, y en Occidente se
convirtió en el culto del éxtasis del dios griego Dionisos.
Los maestros tántricos enseñaron de un modo que la
tradición tibetana denomina sabiduría demente. Utilizaban historias
paradójicas comportándose de forma provocativa con el fin de propiciar en sus
discípulos el abandono de actitudes convencionales y la adopción de una vida integrada,
sin contradicciones entre lo sagrado y lo profano, entre lo espiritual y lo sexual.
Postulaban que hombres y mujeres están dotados con dos tipos de energía: la femenina y
la masculina, y que es necesario integrarlas, en pareja o solos, en la senda de la
iluminación.
En vez de favorecer el apartamiento de los placeres mundanos
como hacen otras tradiciones, el tantra señala que es mucho más efectivo para los seres
humanos disfrutar y canalizar la energía del goce por medio de técnicas de meditación
especiales que conducen rápidamente a la satisfacción humana y la iluminación
espiritual. Lo mismo enseñaba Osho. Al igual que los antiguos tántricos, ofrecía un
camino que enfatizaba la experiencia directa, en lugar de la aceptación ciega de dogmas,
y entregaba técnicas específicas para modificar costumbres autodestructivas sin luchar
contra ellas.
Aconsejaba dejarse llevar por la espontaneidad y el gozo. Su
religión era la celebración, y la vida misma una celebración. Dios es la vida
-decía. No hay otro Dios más que la vida. Vive la vida en su totalidad con éxtasis.
Cuanto más lleno de vida estés serás como Dios. Tú eres la semilla. Dios es el
florecimiento del árbol.
En 1968, se estableció en Bombay. Dos años más tarde creó
su revolucionaria Meditación Dinámica, técnicas que ayudan a detener la mente y a
liberarse de ataduras y traumas mediante la catarsis. Más tarde ideó otras meditaciones
con música y danzas: Kundalini, Nataraj, Whirling (técnicas sufis) y Nadhabrama,
relacionadas con la energía auditiva, con una versión para hacer en pareja.
¿Qué efecto causaba en sus seguidores indios?
El testimonio de una antigua sanyasin hindú que participó en
su primer ashram y fue testigo de sus últimos días en el mundo, entrega una visión de
primera mano del efecto magnético del maestro. Ma Dharma Jyoti, de 26 años, buscadora
espiritual desilusionada de santones y mahatmas, del juego religioso y proselitista que se
daba en la India, asistió en enero de 1968 a una conferencia de Acharya Rajneesh en
Bombay.
Relata en su libro One Hundred Tales for Ten Thousands
Buddhas (Cien cuentos para diez mil Budas) que al escucharlo sintió una presencia
mágica inundando su ser. El profesor le pareció un antiguo rishi de los tiempos de los
Upanishads y no un hombre de 36 años.
Más tarde pidió audiencias privadas. En su segundo encuentro
con el maestro, este colocó su mano derecha en el chakra del corazón de Jyoti y la
izquierda sobre su cabeza. Me sentí penetrada por una energía inmensa. Empecé a
llorar y terminé sollozando en el regazo del maestro. Retiró sus manos y me pidió que
abriera los ojos. Cuando lo miré, sus ojos brillaban como estrellas en el cielo
azulmarino de la noche. El miedo desconocido que siempre agarrotaba mi corazón, mi
soledad y mi desamparo desaparecieron desde ese mismo instante para siempre. Estaría
junto a ese hombre hasta la misma eternidad.
Los primeros iniciados
En 1970, en Kulu Manali, un hermoso lugar de los Himalayas, el
maestro inició a su primer grupo de sanyasins. En la India, tomar sanyas significa
renunciar al mundo. Osho le daba otro sentido: abandonar las ataduras con el mundo de las
convenciones y convertirse en su discípulo.
Como los otros buscadores, los sanyasins de Osho usaba ropa de
color naranja o rojo y un mala (rosario hindú de 108 cuentas) con una foto del maestro, y
adoptaron un nombre nuevo. Al iniciarlos, les pedían que se arrodillaran, cerraran los
ojos y levantaran los brazos, advirtiéndoles que, si sucedía algo, dejaran que
ocurriera. Escribía un nuevo nombre en un papel, les solicitaba que abrieran los ojos y
colocaba un dedo en el sitio del tercer ojo espiritual mientras comentaba el porqué del
nuevo nombre. A todos los varones los nominaba inicialmente swami, que literalmente
significa aquel que es maestro de sí mismo y a las mujeres como ma,
término que en la India designa a la Madre Divina. Les exigía meditar dos horas
diarias para que pudieran acceder al estado de awareness o despertar de la
conciencia superior.
El sanyas es un nuevo nacimiento, decía, debe
conducir a un nuevo estado de ser, a un nuevo nivel de conciencia. El nombre nuevo es el
símbolo de ese renacimiento. El sanyas es un intento de hacer al discípulo consciente de
sus potencialidades, de que la vida que conoce no es la vida real y que debe encontrar la
vida oculta.
A partir de los '70 llegaron hasta él miles de occidentales
interesados en la búsqueda de sí mismos y en experimentar su meditación dinámica. En
fecha muy significativa, el vigésimo primer aniversario de su iluminación, el 21 de
marzo de 1974, fundó el ashram de Poona. El centro alcanzó fama mundial. Además de
enseñar todas sus meditaciones, incluía grupos y talleres que combinaban métodos
orientales con psicoterapia occidental. En forma paralela, entregaba técnicas de rolfing,
bioenergía, terapia corporal neoreichiana, tai chi, rebirthing. En 1980, Osho había
reunido 250.000 discípulos en todo el mundo, que se vestían con tonos del sol naciente,
bautizados por la prensa como los rojos.
En Poona entregaba una charla matinal, que era seguida por la
meditación dinámica. En sus discursos, mostraba un gran sentido del humor y vasta
erudición filosófica. Hablaba de los sutras del yoga, de las parábolas de Jesús, de
los koanes del zen, de sufismo, taoísmo, hassidismo, tantra, discursos que mezclaban
chistes, que hacían aún más amena sus exposiciones. Las charlas eran alternadas con
sesiones de preguntas y respuestas.
Cuando lo interrogaban sobre cómo debía ser un místico,
quebraba los esquemas de las occidentales definiéndolos como un aventurero, un explorador
o un niño que inicia su vida con expectativas de asombro y un gran interrogante en su
corazón. "Cada niño es un místico -afirmaba- que en alguna parte del
camino de su crecimiento perdió el contacto con sus posibilidades intrínsecas de ser un
místico. Lo condicionaron, le dieron doctrinas religiosas, lo torturaron, lo volvieron
falso. Lo metieron en una jaula, en una prisión. Mediten, porque la meditación es un
descondicionamiento, un desaprendizaje. Permite llegar a ser abierto otra vez, totalmente
sensitivo.
Una afección congénita de la columna deterioraba poco a poco
su salud, y a principios de los '80 aparecía sólo dos veces al día ante el público de
Poona. En esa época, comenzaron a surgir ataques a sus enseñanzas. Dirigentes religiosos
de las iglesias de Oriente y Occidente criticaban públicamente las actividades del ashram
de Poona, en especial los discursos del maestro. Es posible que molestara a moros y
cristianos la insistencia de Osho de vivir en plenitud. Algunas de sus frases resultaron
verdaderas paradojas para las religiones tradicionales, cuyo fundamento principal es el
concepto de pecado.
Si vives totalmente la ira, tu ira poco a poco
desaparecerá. Si vives totalmente cualquier cosa, te transformarás. Enseño la
totalidad. Si estas llorando deja que llore tu corazón. Deja que todo tu ser sea un
llorar, que las lágrimas broten de todos tus poros. La vida es crecimiento y este sólo
es posible cuando eres imperfecto. No hay necesidad de ser perfecto. La idea de
perfección crea ansiedad, tensión, sentimientos de culpa. No te transforma. Te hace
sentir culpable de no ser perfecto. Hay que aprender a estar centrado en medio de la
tormenta. Como el eje que permanece quieto mientras la rueda da vueltas. Aprender a estar
en el mundo, sin perderse en él.
El 1° de mayo de 1981, el maestro entró en etapa de
silencio. Su salud empeoraba. Sus médicos personales decidieron llevarlo a los Estados
Unidos para operar su columna. Viajó en silencio a Norteamérica. Sus sanyasins del nuevo
mundo le regalaron tierras en Oregón y crearon, trabajando con sus propias manos,
Rajneeshpuram, una ciudad para 500 personas, con capacidad de recibir 20.000 alojados.
Allí empezaron a celebrar festivales anuales.
Aunque recuperó su salud, la etapa norteamericana fue tensa y
critica para el maestro. El gobierno conservador de Ronald Reagan rechazaba la existencia
de Rajneeshpuram y buscaba pretextos para destruirla. En octubre de 1984, el maestro
rompió el voto de silencio, y en 1985 comenzó a dar charlas publicas. El hostigamiento
del gobierno crecía y la oportunidad para librarse de Osho se presentó el 14 de
septiembre de 1985, cuando su secretaria privada cometió varias irregularidades, entre
ellas un intento de envenenamiento al médico del maestro, y escapó llevándose 40
millones de dólares de propiedad de la comunidad. Osho abrió las puertas al gobierno
para que investigara, pero se lo acusó de infringir las leyes de inmigración,
enviándolo a la cárcel. Sus abogados lograron excarcelarlo en noviembre, pagando una
fianza de 40.000 dólares, con el compromiso de que no volvería a Estados Unidos por
cinco años. El gobierno presionó a otros países, para que no lo recibieran, lo que dio
lugar a un doloroso peregrinaje por 21 naciones que, alineándose con el gigante del
Norte, rechazaron su presencia negándole la visa e impidiéndole, a veces, hasta
descansar en los aeropuertos.
El 4 de enero de 1987 retornó a Poona, pero en julio de 1988
se sintió con ánimo para dirigir la meditación al final de los discursos de la tarde.
En esa época, creó una nueva técnica meditativa: la Rosa Mística.
En 1989, borró su pasado cambiando el nombre de Bhagwan
Rajneesh por el de Osho, que deriva de la palabra oceanic, creada por William
James, que significa disolviéndose en el océano y que en el lejano Oriente
quiere decir El Bendecido. Pero su salud empeora cada vez. Culpaba al
envenenamiento de las prisiones el evidente deterioro de su cuerpo.
Ma Dharma Jyoti, en los capítulos finales de su libro,
describe la desesperación de los médicos y la angustia de los sanyasins en la etapa
previa a su muerte. Después de celebrar su cumpleaños, el 11 de diciembre de 1989,
el maestro comenzó a decaer. Su doctor culpa a alguien que no conocemos de cantar mantras
en sus discursos que emiten energías negativas dañina para sus centros nerviosos. Dos
días mas tarde, el médico insiste en que alguien utiliza magia negra par dañar al
maestro. Osho ha dicho que puede defenderse y devolver el mal a esa persona, pero que no
es su estilo. Todos sentimos desesperación.
Enero de 1990 marca el principio del fin. Cada día se siente
más débil, no puede pronunciar discursos ni liderar meditaciones. Es incapaz de caminar
hasta el Gautama Buddha Auditórium. El día 18 ya no se levanta. En la mañana del 19, su
doctor observa un pulso irregular y le sugiere prepararse para resucitación cardiaca.
Osho responde: No. Déjenme ir. La existencia ha decidido que es el tiempo... Mi
presencia será mucho mas fuerte sin el infierno de mi cuerpo torturado. Su médico
afirma que el sufrimiento es el efecto del veneno de las prisiones americanas. A las 17:30
su espíritu vuela. Sus discípulos lloran desconsolados.
Su muerte fue noticia internacional de las agencias
cablegráficas que hacían notar un dato curioso: el críptico epitafio grabado en la
tumba que guarda sus cenizas había sido escrito por el propio maestro pocos días antes
de morir: Osho nunca nació, nunca murió, solamente visito el planeta Tierra entre el
11 de diciembre de 1931 y el 19 de enero de 1990.
Antes de su muerte, le preguntaron que pasaría cuando se
fuera. Respondió: Si hay algo de verdad en lo que he dicho, sobrevivirá. La gente
interesada en mi trabajo llevará la antorcha, sin imponer nada a nadie... Deseo que no
olviden el amor, porque si no es sobre él no se puede fundar iglesia alguna. La
conciencia no es monopolio de nadie, igual la celebración, el regocijo y la mirada
inocente de un niño... Conózcanse a sí mismos pues el camino es hacia adentro.
De acuerdo con sus orientaciones, florece hoy la comunidad
Osho de Poona. Las nuevas reglas incluyen sus recomendaciones ante el SIDA. Los visitantes
deben portar test negativo del HIV, Osho advirtió que el test y la prevención eran
importantes medidas para frenar la epidemia, que podía afectar a dos tercios de la
humanidad.
No hay visitante femenina que no se sienta reconfortada al
conocer la profecía del maestro sobre la mujer, como futuro de la tierra: La era que
viene será de las mujeres. Los hombres han gobernado durante cinco mil años y su fracaso
es amargo. En tres mil años han realizado cinco mil guerras. ¡Es suficiente! Ahora es
tiempo de entregar a ellas todos los poderes. Es el tiempo de liberar las energías
femeninas y deben ponerlas en funcionamiento.
ANEXOS
Zorba el Buda (Bhagwan. Vida, amor, risa)
No estoy en contra de Zorba el griego, porque forma los
conocimientos mismos de Zorba el Buda que nace de esa experiencia.
Así que estoy totalmente por este mundo, porque sé que el
otro mundo sólo puede ser experimentado a través de este. Por eso no digo escápate,
conviértete en un monje. Monje es aquel que ha ido en contra de Zorba. Es un escapista,
un cobarde, ha obrado precipitadamente sin inteligencia. No es una persona madura. Un
monje es inmaduro, codicioso, ambicioso del otro mundo y lo quiere demasiado pronto...
Vive en este mundo, porque te da madurez e integridad. Sus
desafíos te entregan la oportunidad de centrarte en estado de alerta que se convierte en
la escalera. Entonces puedes subir de Zorba a Buda... No ansíes el otro mundo. Vive con
intensidad y pasión, con totalidad, con todo tu ser. El Buda esta dormido en el Zorba.
Hay que despertarlo y nadie puede hacerlo excepto la vida misma... Solo viviendo algo
totalmente, uno puede trascenderlo.
Primero sé un Zorba, una flor de esta tierra, y logra a
través de ella la capacidad de ser un Buda, la flor del otro mundo que no está separado
de este, no está en contra de este, sino escondido en este. Este mundo es sólo una
manifestación del otro y el otro es la parte no manifiesta de este.
¿Por que dudo en disfrutar? (Ven Sígueme
de Bhawan Shree Rajneesh)
La gente muy rígida, incapaz de disfrutar nada, incapaz de
siquiera de disfrutar un buen sueño, son aquellos que se interesan en Dios por razones
equivocadas. Piensan que tienen que buscar a Dios porque la vida es inútil y vana.
Recuérdalo: su Dios esta en contra de la vida...
Dios es la plenitud misma, es la fragancia misma de la vida.
Dios es la unidad orgánica total de la vida. Dios no es algo que exista como una roca
muerta. Dios no es estático. Dios es un fenómeno dinámico. Dios no existe, sucede...
Y cuando Dios sucede, todo sucede, los árboles, las
estrellas, los ríos. En mi opinión la capacidad de disfrutar es la puerta. Nunca he
sabido de gente seria que haya alcanzado a Dios. La seriedad es la barrera, la actitud
equivocada. Todo lo que te vuelve serio es irreligioso. No vayas a una iglesia donde te
vuelves serio. |

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