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Las historias de un magnífico caballo
con cuerno forma parte de las tradiciones europeas. Existen escrituras tanto griegas como romanas que
hablan de la existencia
del Unicornio. Por otro lado, exploradores trajeron
consigo, de otras tierras, el cuerno de un mamífero marino conocido como Nirval.
Incluso el famoso Marco Polo, a su regreso a Italia, escribió sobre
una bestia con cabeza de cerdo, cuerpo de elefante y con un cuerno que crecía
de su nariz y que probablemente fuera
un rinoceronte. En todo caso, como lo refiere el
Libro de la Generación, entra a formar parte del bestiario benigno que lo
configura como una de las primeras criaturas creadas y preservadas para
encaminar al hombre hacia la Luz.
Llegó envuelto en una nube, impulsado
por un blanco torbellino. Descendió con suavidad desde los cielos a los campos
infantiles de la Tierra, aun antes que sus fuegos iniciales se hubieran
extinguido. Posee entonces el Unicornio el brillo de la Luz, y puede apartar de
sí toda oscuridad, toda tiniebla. Se lo llamó Asallam, el primer
Unicornio de los nacidos, creatura de conformación temible y para contemplar
hermosa, dotado de un cuerno de luz en espiral.
Golpeó entonces Asallam una roca
desnuda, con su cuerno la penetró hasta grande hondura, y brotó una fuente de
vida borboteante. Los fuegos se extinguían doquiera fluían esas aguas y empezaba
la Tierra a fecundarse con multitud de cosas muy fructíferas. Se alzaron grandes
árboles, florecieron; y bajo su sombra se instalaron las bestias salvajes y
domésticas. Todo esto era intención de Dios, y el Unicornio, el instrumento de
su querer. De este modo se formo el Jardín del Unicornio, llamado
Shamagim, que quiere decir Lugar donde hay Agua.
Dios se dirigió entonces al Unicornio
diciendo: ¡Asallam! Tú sólo serás, entre todas mis creaciones, quien recuerde
la ocasión y el modo de su hechura, y vivirás en permanente memoria de la Luz,
para ser su conductor y su guardián. Pero jamás volverás a la Luz hasta la hora
final del Fin del Tiempo. Y el Unicornio, maravillado, vivió en su jardín y
fue caminando hacia afuera.
Entonces quiso ser conocido Dios,
aunque El ya conocía todas las cosas. Se retiró dentro de Sí, y a partir de la
tierra y del aire, del agua y del fuego, su sagrado aliento compuso al Hombre,
que era fuerte y bello, el colmo de la creación. El Unicornio se maravilló
mirándolo, y de pronto volvióse modesto y vergonzoso.
Como Asallam no participó en la
creación del Hombre, el Unicornio lo amó aún más y ante él se inclinó como un
sirviente. Fue el Unicornio entonces la primera bestia
que el hombre contemplara, la primera a quien dio nombre.
Desde entonces hasta ahora el destino de ambas razas se ha ligado; el Unicornio
conduce hacia la Luz y sólo el Hombre puede allí seguirlo.
El Libro de
Némesis
En los largos años de la edad primera, Hombre y Unicornio
habitaron juntos y crecieron en estatura de cuerpo y mente. Pero en lo oscuro
otros seres se desplegaban y fortalecían. El mismo día
que el Unicornio hizo surgir de la roca una fuente de borboteante vida, también
se sembraron semillas de peligro. Mientras las aguas esparcían su humedad
fertilizante, se filtraban también por fisuras tenebrosas y goteaban hasta
cavernas secretas y ardientes que se entrelazan en las raíces de los montes.
Allí, en esas cámaras del abismo, la
carga vital de esas aguas sagradas se gastó por vez primera en criar algo
viviente. Así nació entre fuegos y tinieblas el Dragón. Su difícil nacimiento le
dejó huellas indelebles, y nunca hubo después otra creatura dotada en tal medida
de tanta astucia y fuerza.
El primer dragón fue Yaldabaoth.
De horrible constitución, con ojos penetrantes y sin párpados, lo primero que
contempló su mirada impávida fue la propia imagen en las aguas oscuras. Adoró la
visión, y una secreta complacencia en esa imagen de sí le ha consumido el
corazón desde esos tiempos.
Y el Dragón creció enorme y generó a
otros como él, entre ellos a Serpens. Si bien los dragones tienen muchas
formas y tamaños, todos son rápidos de mente y tienen sed de saber. Mientras el
Unicornio intenta adivinar los secretos de la creación para mejor conocer al
Creador, el Dragón desea lo mismo, pero al fin de dominar el mundo y de este
modo derrotar a la muerte.
El Dragón odia con fuerza al Unicornio
por su primacía, pues no se creó a sí mismo sino que le debe a otro su ser. Así
pues, lo ha perseguido siempre con la intención de devorarlo y dejar de ser el
que llegó después y convertirse en el Más Viejo de todas las Cosas.
Los Limites del Jardín
Era muy amplia su extensión sobre los
campos, pero en níveos con fuego ardientes donde rugía el torbellino y se
escuchaban voces en el resplandeciente abismo. El Unicornio podía desplazarse en
medio del trueno, la tormenta y los temblores, pero esas hórridas alturas eran
inseguras para el hombre. Así, pues, el Unicornio, hermano mayor, amigo y guía,
vigilaba que ningún hombre se aventurara fuera del Jardín.
Entonces el tiempo se sucedía de modo
inenarrable. Hasta hoy quedan huellas de esa gloria inmaculada; por eso ni la
quietud más sosegada está libre de alguna sensación de nostalgia y exilio.
Porque el hombre creció en número y en fuerza , y también el Unicornio; ambas
razas ingresaron juntas, en estado de gracia y de inocencia, a la plenitud de
sus vidas. Entonces se forjaron los lazos que el tiempo jamás podría desatar:
por larga que sea la separación existente, jamás el Unicornio y el Hombre
volverán a encontrarse como extraños.
Pero el Dragón y su progenie tramaban
en las honduras de la tierra, y más y más celosos se volvían hasta que al fin
enviaron a Serpens, la más astuta de su raza. No era de gran tamaño y por
esto no inspiró temor en los corazones de los hombres. Parecióles Dragón
atractivo y asombroso, de escamas orgullosas e irisadas, de palabra abundante y
escogida; muy pronto se movía familiarmente entre los hombres, ocultando su
propósito: tal las artes habituales del Dragón. Entretejía palabras de alabanza
con otras para sembrar la duda, diciendo: Qué sabio y digno señor podría ser
el Hombre! y se lamentaba que el Unicornio limitara a sus amigos al recinto
interno del Jardín.
No toda nuestra raza prestó oído a las
sutiles incitaciones al descontento y al orgullo. El hombre y la mujer gozaban
de distinta intuición desde le principio; las mujeres no se dejaron engañar por
la insidia de Serpens, mantuvieron la confianza y no dejaron de amar al
Unicornio. Cuando por fin Serpens oyó murmurar al hombre que el Unicornio
no parecía amigo tan perfecto y sí quizás propenso a finalidades egoístas, habló
más abiertamente. Más allá del Jardín, aseguró, hay tierras hermosas y fértiles,
dispuestas a que las dominen, pero el Unicornio mantiene al Hombre cautivo, no
sea que su número crezca en exceso y resulte ingobernable.
Esas mentiras no escaparon al
Unicornio, que se apartó, triste: no podía obligar al seguir los caminos de la
luz; señalaba su sentido. Pero nada le pidió consejo en las discusiones
insensatas que siguieron. El más descarriado se levantó y alzó la voz:
¡Rompamos estas cadenas de oro, acabemos con estas ataduras! ¡Cuanto más difícil
y largo sea el camino, más brillante será su término!
A partir de entonces el hombre no pudo
culpar a nadie más, sólo a sí mismo, por las penas y dolores subsiguientes. Pues
todos gritaron aprobando, aunque las mujeres inclinaran la cabeza en señal de
silente pesadumbre. De este modo se cumplió el trabajo del Dragón, y así esas
palabras sellaron la condenación del Hombre.
Entonces movilizóse Dios, en perfecta
sincronía con el proyecto fatal del Hombre. Y en un instante volvióse duro y
opaco lo que fuera un mundo en primavera. Y pareció caer un vacío piadoso sobre
la mente de los hombres, y cuando cesó esa oscuridad se hallaron en una
dimensión de antaño. Se movieron perplejos al principio, encerrados en formas
menos gráciles.
La División de las Razas Hermanas
El hombre cayó en un marasmo moral,
adoró ídolos y luchó contra sus semejantes. Y durante todos esos años el Hombre
y el Unicornio se separaron más y más, tal como deseara
el Dragón.
El Unicornio entonces marchó por senda
aparte mientras el Hombre se mantenía en su locura; así acabo su vecindad.
Aunque la creatura sigue viviendo en el Jardín de la dimensión dorada, su
corazón aún está ligado al Hombre; así se desplaza a través del mundo y
permanece inmóvil junto a la frontera actual del mismo.
El Comportamiento del Unicornio
¿Donde descalzan y se alimentan los Unicornios?
Esta creatura carece de morada fija, su mansión
propia es el Jardín, y siempre recuerda que es mensajero de una tierra
extranjera.
Pero hay tiempos en que debe esperar,
sencillamente, y mantenerse alerta. Por eso en el curso de sus viajes regresa a
los lugares llamados las moradas, donde puede descansar seguro. Morada puede ser
tan sólo un nido de aplastado heno oculto en altos pastizales o un lugar tupido
en un declive oculto. También puede crearse santuario en el centro de un
ensortijado arbusto de rosas silvestres (sus flores favoritas), o buscar refugio
bajo siemprevivas cuyas largas ramas caen a tierra inevitablemente, a veces
cerca de los territorios de los hombres. Muchos han hallado así una morada sin
saber verdaderamente lo que era.
La visión de las creaturas es
agudísima, pero no se la puede comparar con la de los halcones y otras bestias
de visión precisa, porque el Unicornio ve lo que no ve ninguna creatura.
Todos los Unicornios se inmovilizan al alba y contemplan el Sol naciente;
quizás sea un modo de orar. El Unicornio, por otra parte, puede mirar sin
pestañear el Sol del mediodía sin dañar su vista ni cegarse.
Este mundo es muy bueno. Se lo ha
dotado de cambiante clima, las estaciones se suceden en perfecto orden, de modo
que cada fruto y grano madure sucesivamente.
Maravilla que le Unicornio se prive de
comer y sin embargo parezca tan fuerte y armonioso. ¡Parece extraer su alimento
de las murallas de este mundo! Pero el Unicornio no roba,
y cuando quiere comer acude sólo a los frutos y granos ya maduros que la
Naturaleza abundante le ofrece libremente. Y sólo el agua en movimiento le sirve
para calmar la sed.
El Unicornio se distingue en muchos
aspectos de los otros animales, y también por su modo de comer. Porque nunca
inclina la testuz para comer de la tierra, sino que se alimenta sólo de las
ramas colgantes, de los tallos oscilantes, y muy de vez en vez de la mano de
algún mortal que ya conoce bien. Tampoco beberá de un arroyo o una fuente, pero
siempre busca las caídas de agua; allí bebe con la cabeza alta.
El Unicornio y otras Creaturas
Las mayores bestias que comparten un
ciego y arrogante salvajismo, a veces intentan asaltar al Unicornio. Nunca huye;
esta bestia mística no se deja sorprender así sin más y ningún animal logra
engañarla. Entonces su pacífico talante se transforma en cólera mortal, y su
ataque velocísimo y exacto desalienta a las más atrevidas creaturas de este
mundo. El Unicornio no mengua en furia terrorífica hasta que el adversario se
arrepiente o yace muerto.
Cae en la batalla como brillante
llamarada sobre su oponente. Sus despiadadas pezuñas son veloces y preciosas.
Pero el Cuerno es instrumento de salud y de conocimiento; jamás lo emplea en
mortal combate, a menos que la sangre lo recubra.
Todos los animales lo aman; es la más
afectuosa de las bestias. A pesar de su mente superior y naturaleza
trascendente, sigue siendo hermano mayor entre los suyos; su mera presencia les
despierta un recuerdo vago de su propia índole más alta, de su ser por creación
divina.
Cada animal emplea algún lenguaje
rudimentario del sonido o movimiento, y el Unicornio parece dominar rápidamente
cualquier señal que encuentra.
Como el hombre se comunica con el Unicornio
El Unicornio se solaza con la lengua
del Hombre, lo escucha desde lejos. Pero en sus palabras no encuentra nada
utilizable para la contemplación; las palabras sólo le parecen ejercicios
triviales con que el Hombre ostenta su inteligente plumaje mental.
Su mente es distinta. De percepción e
inteligencia más agudas, carece de poder para hondas abstracciones. También
especulan y discutir le son ajenos. Piensa, en cambio, a partir de las cosas
naturales, que se revelan totalmente a su visión pura.
El Unicornio puede disponer su mente
sobre los pensamientos de un hombre o de una doncella y discernir los secretos
allí ocultos… Y, en la delicadeza del hombre, algunos mortales consiguen captar
los sutiles movimientos del pensar del Unicornio y, entregándose poco a poco a
sus suaves corrientes, alcanzan a ver en el santuario de su más interior
inteligencia.
Entre el Unicornio y las doncellas hay
un lazo secreto que los hombres no conocen. Pues los
hombres se maravillan ante el Unicornio, su vista les llena de reverencia, o
temor, y hasta de místico deseo. Pero en las mujeres el Unicornio provoca sólo
la simple ternura propia de su índole; por ella el Unicornio siente una
atracción semejante a la de las abejas por la fragancia de las flores.
¡Y hay un hermoso misterio en esta
atracción! El Unicornio gradualmente renuncia a su soledad y se convierte, en
mimado de la doncella, o en niño inocente que se somete confiado a las suaves
caricias de una madre.
Las Doncellas, por su parte, cobra
conciencia del poder divino, que sustenta todo lo viviente, y en ello reconoce
algo nada ajeno a su naturaleza misma.
Cualquier mujer puede tener acceso a
esa amistad: ni años ni estado son límites, y sólo basta la castidad del
corazón. Porque la creatura no exige que ella no haya conocido el tacto de los
hombres, pero sólo que ningún ansia destemplada de ese tacto le haya cerrado la
mirada interior ni volcado en deseo hambriento de los placeres de este mundo.
Pues el Unicornio vive en el límite de nuestra dimensión, y quienes se entregan
a los goces visibles nunca podrán seguirle; pero sí los de corazón abierto y
confiado.
Y las mujeres carecen de esa sed de
dominio sobre los demás que posee continuamente a los hombres. Los que ansían el
dominio no suelen tolerar el ser guiados. ¿Cómo van entonces a elegir un guía
que les señale el camino?
Los Concilios del Unicornio
El Unicornio se basta a sí mismo
espiritualmente y o se mezcla con sus semejantes sin que medie alguna razón;
prefiere la dignidad del solitario. Pero cuando surge una gran necesidad, los
más antiguos Unicornios se reúnen, no obligados, de mutuo acuerdo, en algún
lugar remoto, alto risco o secreto claro del bosque. Y allí celebran su
concilio.
Mientras en la tierra los hombres
descansan y duermen, los Unicornios se quedan allí inmóviles, bañados por la luz
de las estrellas. No usan de lenguaje, carecen de toda prisa, se miran a la
mente y corren con el pensamiento todas las edades hasta la raíz misma del
Tiempo cuando la Tierra era nueva. Restaurando entonces el estado originario,
los Unicornios renuevan la antigua alianza con el Hombre y confirman su fe en
Dios.
Y cuando la aurora enrojece los cerros,
los Unicornios, ya en completa armonía unificados concentran la mente en el Fin
del Tiempo.
LAS SIETE CASAS
El
Unicornio posee una gran variedad de formas, tamaños y temperamentos; hay desde
el delicado Avarim semejante al ciervo, hasta el atrevido Arweharis
que custodia la noche.
Ahora todos los Unicornios pertenecen a una de Las Siete
Casa, cada una de las cuales tiene un dominio y un deber.
Las aguas de la vida brotaron gracias a Assallam,
el penetrante, el poderoso, el primogénito. Y Asallam engendró en su
Jardín a Ilvilon, el piadoso, llamado el Amigo del Hombre; y después a
Vata, que vendría al alba del Final de los Días. Y a Ohani, y a
Kestevara, y a Abram, y a Isfendarmad, el que conoce la
tiniebla.
De estos Siete Protectores desciende
todo Unicornio de Las Siete Casas.
Los Avarim
Los hombres conocen especialmente,
entre las Siete Casa, a los Avarim, porque son comunes en nuestro mundo y
quienes más se ocupan de nuestros asuntos. Son los
servidores de los dominios occidentales y se encargan de muchos menesteres
curativos. Se acercan a nosotros, los mortales invisibles, deslizándose en el
límite de la vigilia. ¿Quién no ha gustado la presencia de los Avarim? Es
cálida certeza de gozo y deseo cordial, surgir del espíritu, caricia del
aliento, aguda como la pena, un momento frágil, olvidado o remitido a los sueños
o a la poesía.
El Karkadam
Posee unos ojos muy profundos y
penetrantes. Son dos inquisidores negros, sin fondo, aunque azules tal los de su
raza. Los Karkadam son los señores de la soledad y
de las tierras desoladas. Nunca habitan largamente el mismo sitio, pero vagan
sin cesar, sin pausa, sin mancilla. De estatura mayor que
la que los Avarim, tienen la cabeza especialmente redondeada.
Los Nimbi
De las casa menores los más preciosos
son los Nimbi. Los más elusivos de todos los
Unicornios, si bien abundantísimos, jamás han ingresado a ninguna crónica
oficial. Pero los pequeños y los niños los conocen muy bien, pues sólo trabajan
con ellos. Los Nimbi son extremadamente veloces y
nunca más altos que dos palmos.
Los Killina
De las Siete Casas, los menos comunes
son los Killina. Muy rara vez los ha visto el hombre.
Gozan en incesante movimiento sin reposo; son muchas las tierras sujetas
a su gobierno. Su enseña es un orgulloso cuerno de tan destellante potencia que
tiembla al límite de la visión humana y son muy pocos los ojos que lo han visto.
Su ministerio transcurre en este mundo
entre los Reinos de Oriente, pero pocas veces necesitan inmiscuirse en los
asuntos de los hombres: sus apariciones son una advertencia de importancia:
anuncian un gran rey o un nacimiento de la mayor nobleza.
A los Killina corresponde la custodia de las Tres Sentencias Secretas,
también llamadas los Secretos Grandes, que sólo serán revelados al
término de la edad presente.
EL UNICORNIO DE EUROPA
El Unicornio es la única bestia, que parece
no provocarle miedo al hombre. Desde las primeras recolecciones, el siempre se
ha mostrado fuerte, generoso, solitario, hermoso y misterioso. Puede ser
capturado solo de una manera muy injusta; y
su cuerno se dice tiene el poder de neutralizar hasta el
veneno.
(Marianna Mayer, El Unicornio y
el Lago).
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Los orígenes del Unicornio europeo, al igual que muchas otras
creaturas místicas, provienen de la mitología griega. Zeus, el famoso dios
griego, de niño fue amamantado por una cabra llamada Amalthea. Se cree
que esta cabra pudo haber sido un unicornio, ya que tenía un cuerno en medio
de su frente el cual Zeus un día quebró, y de el salió una cantidad
impresionante de alimentos. Por este motivo el cuerno pasó a ser conocido como
El Cuerno De La Abundancia y es posible verlo representado en pinturas y
ornamentos de la época clásica y barroca. Zeus, en señal de agradecimiento y
cariño, convirtió a la cabra en una estrella y la llamó Capella.
El Unicornio de la Europa antigua es
descrito como un animal pequeño, muy semejante al caballo con un cuerno en su
frente, patas de antílope, cola de león y barba de chivo. Y ha sido representado
en las artes desde tiempos previos a los medievales y en culturas tanto europeas
como asiáticas. En 400 AC, un físico griego llamado Ctesias describió al
Unicornio como un asno salvaje de la India con cuerpo blanco, cabeza
púrpura y un cuerno derecho con base blanca, el medio negro y la punta roja, muy
fuerte y ágil. El Unicornio además es mencionado por filósofos como Aristóteles,
Pliny y Aelian. En El Libro De Hiob, se hace mención a una creatura
llamada Re-em, nombre que fue traducido como monoceros o unicornis
y luego como unicornio.
Uno de los primeros reportes que existen acerca de Unicornios
en Europa es del famoso emperador Julio Cesar, quien escribió en el Bellum
Gallicum (50 AC.): Se asemejaba a un ciervo pero
con un solo cuerno en medio de su frente justo entre sus orejas. Este cuerno es
mas largo y derecho que cualquier otro que conozcamos…
El Unicornio Medieval
El misterio de este animal se remonta a
la mitología pagana de la antigüedad. Irónicamente, esta creatura pagana fue muy
bien aceptada en la Europa medieval, periodo en el cual el Unicornio fue
directamente ligado al cristianismo, pasando a ser un símbolo religioso.
Inclusive, antiguas traducciones de escrituras hebreas, mencionan al animal como
figura bíblica y eclesiástica, que representaba castidad y puridad. Y pese a que
podía pelear salvajemente cuando acorralado, se calmaba rápidamente al estar
cerca de una joven virgen.
De esta manera, no es sorprendente que la gente del medioevo
creyera ciegamente en la existencia de este animal de la misma manera en que
creían en las parábolas de la Biblia. Algunos incluso se preguntaban donde había
estado el Unicornio en el momento del diluvio, ya que en ninguna parte de
la Biblia se mencionaba a la creatura entre los animales que Noe rescato
en su Arca.
El arte alegórico de la época muestra al Unicornio como
representación de Cristo. E incluso en uno de los famosos tapices de Unicornio
(ahora exhibidos en el Museo Metropolitano del Arte de Nueva York), se puede
apreciar a la creatura purificando con su cuerno aguas envenenadas, simbolizando
a Cristo limpiando los pecados de la humanidad. También existen muchas
esculturas de madera y pinturas medievales, las que muestran la caza del
Unicornio, representando así la pasión de Cristo.
El cuerno de Unicornio en forma de espiral era único, y se
decía que si se cortaba uno por la mitad, era posible ver bellas imágenes que se
formaban por dentro. Este cuerno tenía un gran valor medicinal, pues era sabido
que podía neutralizar todo tipo de venenos y si algún fruto o alimento
envenenado se acercaba, el cuerno comenzaba a sangrar. Se creía además, que sus
poderes mágicos podían calmar problemas estomacales y que incluso sanaba ataques
de epilepsia.
Era bien sabido que solo una joven virgen podía capturar al
indomable Unicornio. Algunos textos señalan que la moza tenía que estar desnuda,
o por lo menos debía tener sus pechos descubiertos. Sin embargo, usualmente se
la ve con largas y hermosas vestiduras, las que aciertan de mejor manera a la
comparación de la joven con la Virgen María, casta y pura.
Fue en los Tiempos Medios en que el Unicornio adquirió toda
su fama, y también la apariencia física que se describe hasta hoy. A diferencia
del Unicornio de la antigüedad, este era descrito como un caballo muy grande y
majestuoso, con pelaje y barba muy blanca. Y por su puesto con un cuerno espiral
blanco, muy derecho el que crecía de su frente.
La Captura del Unicornio
Esta es la historia mas famosa de la
Europa medieval, (representada en Los Tapices de Unicornio). Se dice que
un noble muy ambicioso quería apoderarse del cuerno de un Unicornio por los
poderes mágicos que poseía. Y como era sabido que el aroma de una virgen atraía
a la creatura, el hombre usó a una joven y hermosa doncella como trampa, y la
hizo sentarse bajo un árbol en un bosque y esperar. El bosque paso a ser
conocido como El Bosque Del Rey. Luego de un rato, el Unicornio apareció
y confiadamente se acercó a la joven ignorando la presencia del noble y sus
soldados. Estos lo rodearon, lo llevaron al castillo del hombre, y después le
quitaron la vida para así apoderarse de su cuerno.
En el siglo XV, los nobles y poderosos
ofrecían hasta 40.000 monedas de oro a cualquiera que fuera capaz de capturar a
la creatura y así cortar el codiciado cuerno. Mas los cazadores, para obtener la
recompensa, usualmente entregaban el cuerno de cualquier otro animal.
De acuerdo con uno de los últimos bestiarios medievales
(enciclopedias de bestias y creaturas conocidas del mundo medieval), el
Unicornio es de naturaleza enemigo del León. León y Unicornio parecen ser
tradicionalmente rivales, y ninguno de ellos es mas fuerte que el otro. Son
iguales en fuerza y ambos son capaces de ganar una lucha. Y dentro del reino
animal, los dos son considerados reyes…
El Unicornio de los Tiempos Modernos
Las historias de un magnífico caballo
con cuerno se hicieron muy famosas en Europa en los tiempos modernos. Se cree
que estas historias o leyendas provienen de tres fuentes distintas. En primer
lugar existen escrituras tanto griegas como romanas que aseguran la existencia
del Unicornio. Además la gente aceptaba la idea que la creatura existía. Y por
último, exploradores trajeron consigo, de otras tierras, el cuerno de un
mamífero marino conocido como Nirval, el cual la gente pensó que era de
Unicornio, y así aparecieron innumerables leyendas acerca de esta mística
creatura. Incluso el famoso Marco Polo, a su regreso a Italia, escribió sobre
una bestia con cabeza de cerdo, cuerpo de elefante y con un cuerno que crecía
de su nariz. Se cree que el animal visto por Marco
Polo era una especie de rinoceronte, ya que existe, o existió, un rinoceronte el
cual tiene sólo un cuerno en su nariz y este pudo haber sido base de muchas
leyendas de Unicornios al igual que el Nirval.
El Unicornio moderno, muy a diferencia de la delicada
creatura de los tiempos medievales, pasó a convertirse en un animal grandioso y
de una belleza excepcional. Se le ha descrito de muchos colores y tamaños, e
incluso le han agregado alas como Pegaso, las que llevan el nombre de
Alicornios. Sin embargo, el Unicornio moderno aún mantiene los principios
básicos de nobleza, generosidad y pureza.
EL UNICORNIO DE ASIA
Los primeros registros de Unicornios provienen de la India,
donde con frecuencia describen a una creatura de un solo cuerno la cual llamaban
El Asno Salvaje de India. Sin embargo, la tradición hindú nunca le dio el
mismo estatus que el occidente le dio al Unicornio.
El Eale o Yale vivió al
sur de India. Este animal se dice tenía dos cuernos en dirección opuesta, pues
así podía atacar y protegerse al mismo tiempo cada vez que luchaba. Los hindúes
creían que esta creatura los protegía en contra de espíritus malignos.
El Unicornio japonés fue llamado Kirin, y se dice que su
sentido de justicia lo hacía aparecer en las cortes, sentenciando de muerte a
los culpables, y liberando a los inocentes.
En Persia el Unicornio fue conocido como Shadhahvar, y
su cuerno era símbolo de peligro y crueldad, es por eso que esta creatura era la
mas temida de todas. Es descrito como un animal semejante al antílope, pero con
un sólo cuerno en la frente. Este cuerno tenía hendiduras profundas de las
cuales salían las más hermosas y tentadoras melodías, cada vez que el viento
soplaba a través de ellas. Cuando otros animales oían estas melodías, se
acercaban confiados a Shadhahvar, encontrando así la muerte segura.
Los Unicornios pueden ser encontrados
de muchas formas a través de la historia. Por ejemplo el famoso caballo de
Alejandro Magno es descrito como una creatura grandiosa, con cuerno de marfil
y cola de pavo real. Sólo Alejandro fue capaz de cabalgar a esta indomable
bestia. A través de los años, Alejandro se convirtió en el conquistador más
grande de todos los tiempos, y esta escrito que cuando la creatura murió, él
construyó toda una ciudad en honor a su amado caballo. Alejandro mismo murió
unos meses después y su gran imperio se derrumbó.
El Unicornio Chino
Los comienzos del Unicornio Chino, son
sólo fragmentos ya que en el año 213 AC el emperador Shi Huang Ti, después de
haber unificado el país, ordenó quemar todo tipo de texto con excepción de los
puramente técnicos, y así poder romper con las tradiciones del pasado. El que
desobedecía esta regla, recibía la pena de muerte. Muchos intelectuales
desafiaron al emperador y se dice que unos 460 de ellos pagaron con sus vidas.
Por este motivo, es poco lo que se sabe a cerca del origen de esta creatura,
sólo fragmentos salvados por Taoistas.
En China el Unicornio pasó a llamarse Ch’i-lin (Ch’i
se le llamó al Unicornio macho, y Lin a la hembra) y al igual que el
Unicornio occidental, fue descrito como una creatura indomable pero de gran
sabiduría y gentileza.
El Libro de los Derechos
describe al Ch’i-lin como "El rey de todos los animales. Tenía un sólo
cuerno, con punta de carne, en señal que este no era un arma que usaba en las
luchas. En su lomo se podían apreciar los más hermosos colores, como el rojo,
amarillo, azul, blanco y negro. El pelaje de su estomago era amarillo oscuro, no
comía la hierba que pisaba, ni creaturas vivientes. Su paso era regular y sólo
se detenía en tierras que había examinado cuidadosamente. No vivía en manadas y
nada (ni nadie) acompañaba sus pasos. Y sólo aparecía cuando los
gobernantes habían sido justos, y así Ch’i-lin guiaba sus almas al cielo cada
vez que uno de ellos fallecía …
El Ch’i-lin Real
Se dice que Ch’i-lin se le apareció al
legendario soberano Fu Hsi (2900 AC). Según la creencia, Fu Hsi estaba un día
sentado a espaldas del Río Amarillo, cuando de pronto de las aguas emergió un
Ch’i-lin, el cual llevaba en su lomo ciertos símbolos mágicos que ayudaron al
soberano a crear la primeras escrituras chinas. Estas escrituras han
evolucionado tan naturalmente, que hoy en día es posible para cualquier persona
que sabe el lenguaje, entender algo que fue escrito 2,000 años atrás.
Los símbolos que inspiraron a Fu Hsi
fueron conocidos como Pa Kua’. Estos son una combinación de líneas
continuas y quebradas, que son no sólo los símbolos básicos del lenguaje chino,
sino también del I Ching o El Libro De Los Cambios el cual ha sido
usado a través de generaciones, como sistema para predecir el futuro. I Ching
es una filosofía original y distinta la que ayudó a crear una de las
civilizaciones más grandes del mundo.
El sucesor del Fu Hsi fue Shen-Nung quien ofendió al cielo,
ya que el Unicornio nunca se le apareció, y por esto sus tierras sufrieron
sequías muy severas. Mas al fin de sus días, Shen Nung fue salvado gracias a la
intervención del Señor de las lluvias. Luego vino
Huang-Ti conocido como El Emperador Amarillo, o Augusto El Soberano.
El fue el primero de cinco emperadores semidioses que gobernaron China. El
Libro de Bambo menciona la apariencia del Ch’i-lin en el palacio de Huang-Ti
en 2697 AC, poco antes de su muerte. Durante el reinado de los cuatro siguiente
emperadores, el Ch’i-lin se apareció constantemente. A este periodo se le conoce
como la era de oro, justicia, paz, y buenos gobernantes en China.
El último de los cinco emperadores fue Shun y su ministro de
justicia era Kao-Yao. Las ideas de Kao-Yao eran tan elevadas que adopto al
Ch’i-lin como su emblema y usualmente fue asistido por el Unicornio durante el
reinado de Shun. Haya sido o no un Unicornio real, no es seguro. Pudo haber sido
una de las tantas especies de animales de un sólo cuerno conocidas en China.
Algunos dicen que esta creatura era verdaderamente un Unicornio, ya que tenía la
habilidad de darse cuenta quien hacía el bien o el mal. Cada vez que Kao Yao no
podía decidir si un prisionero era culpable o inocente, le preguntaba al
Ch’i-lin y este con su cuerno decidía quien era culpable.
Confucio y el Unicornio
Después de los cinco emperadores,
Ch’i-lin cada vez se apareció menos en el Jardín Del Palacio Real, hasta que un
día ya nunca más se le vio y de esta manera pasó a ser sólo un recuerdo para la
gente. En el siglo VI AC. China estuvo bajo la dinastía
Chu, y el país se desintegró en numerosos estados independientes los que pasaban
en constantes guerras.
En la ciudad de Tai Shan, provincia de
Lu, vivía una pareja, los cuales no podían concebir un hijo pese a sus
constantes ruegos, y plegarias. Mas un día mientras la piadosa mujer peregrinaba
a La Montaña Sagrada, un Ch’i-lin se le apareció en medio del camino, se
arrodilló ante ella, y de su boca botó unas inscripciones que decían: El hijo
de la montaña de cristal, la esencia del agua, perpetuará el reino caído de Chu
y será un rey sin corona. En ese momento se encarnó vida en el vientre de la
mujer, y después de nueve meses, dio a luz a un hijo llamado Kung Fu Tse, más
conocido como Confucio. A través de sus enseñanzas Confucio alteró el
pensamiento y la historia de la cultura China, más que ningún otro emperador,
sin nunca haber tenido un cargo en el gobierno.
Años después, mientras el filósofo
escribía sus análisis de primavera y otoño, uno de sus discípulos le contó que
una extraña bestia había sido sacrificada. Confucio pidió ser llevado
inmediatamente al lugar, y apenas vio al animal, reconoció inmediatamente que se
trataba de un unicornio. Es un Ch’i-lin, la benevolente bestia que aparece y
muere, explicó Confucio a sus discípulos. Después de
este incidente, el filósofo terminó prematuramente su análisis y se dice nunca
más escribió otra palabra.
Cuatrocientos años después Ch’i-lin se apareció de
nuevo, esta vez al emperador Wu-Ti de la dinastía Han. Luego de ver al
Ch’i-lin, en los jardines de su palacio, Wu Ti decidió construir una galería
especial, con la esperanza que el Unicornio volviera aparecer algún día.
Desafortunadamente, el Ch’i-lin nunca más fue visto.
A principios del siglo XV, durante el
reinado de Yung Lo, el tercero de la dinastía Ming, la gente, creyó que un
Ch’i-lin se había aparecido al emperador, sin embargo la creatura vista resultó
ser sólo una jirafa. El verdadero
Ch’i-lin nunca fue olvidado, incluso hoy en día, millones de mujeres chinas
cuando están embarazadas cuelgan imágenes de Unicornio en sus casa, con la
esperanza de recibir las bendiciones de la creatura.
Hasta hace pocos años atrás, el mejor
complemento que se le podía decir a una persona en China, era que un Ch’i-lin
había aparecido en el momento de su nacimiento. Se cree también que en el
futuro, señalado por las estrellas, el Unicornio aparecerá en forma humana, con
la misión de salvar el mundo.
El Unicornio de Tibet
Desde que fábulas y leyendas de
Unicornios comenzaron a circular, el Tibet ha sido uno de los lugares favoritos
para que el animal se aparezca. Un famoso viajero de esta región llamado Abbe
Huc, escribió en 1840: El Unicornio que ha sido nada más que una creatura de
fábulas, existe realmente en Tibet. Es fácil encontrar esculturas y pinturas de
este maravilloso animal en los templos Budistas… Sin embargo, la gente de
Tibet no creía que esta creatura era un Unicornio. Para ellos era sólo otro tipo
de bestias como el antílope Hodgson, el cual los mongoles llamaban
Orongo, y que tenía características sorprendentemente similares al
Unicornio.
El Orongo era sagrado por los mongoles,
y se decía que su sangre tenía poderes medicinales. Esta creatura también tenía
un cuerno el que crecía del medio de su frente y con el cual la gente incluso
podía ver la suerte y predecir el futuro.
A fines del siglo XVIII
capitán Samuel Turnes, embajador en Tibet, describió la
conversación que sostuvo con el Rajah de Butan: El tenía a una creatura muy
curiosa en su poder; una especie de caballo con un cuerno que crecía de su
frente. El dijo haber tenido antes, otro animal de la misma especie, pero que
había muerto. No pude descubrir de donde venía u obtener ningún tipo de
detalles. Le expresé mi deseo de ver a esta extraña creatura, y él me dijo que
nosotros teníamos un animal con las mismas descripciones al
que llamábamos Unicornio, pero que generalmente considerábamos sólo una fábula.
Luego me aseguró que era verdad y prometió que yo lo vería. Esto es lo único
que el capitán escribió, dejando la duda si logró o no su
deseo de ver al Unicornio.
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